lunes, 19 de enero de 2026

El tram-vía de la Consolación a Berga.


      Desde hace varios años teníamos conocimiento de un estudio realizado por Xavier Campillo en 2002 sobre el tranvía minero de Berga a Figols. *

Hasta hace poco no pudimos dar con él, lo que nos ha dado pie para poder tratar de esta interesante y poco conocida vía de transporte.

Este trabajo nos permite documentar el uso del strap-raíl en nuestro país, y sin poder afirmar que fuera el primer caso, la simplicidad del mismo nos hace creer que fuera empleado en otras explotaciones mineras, pero sí que es el primero que hemos encontrado documentado.

Hemos de indicar que, antes del trabajo de Xavier Campillo, Carles Salmerón ya describió el uso de este raíl en el capítulo correspondiente a este tram de su libro "Els trens del Berguedà 1990".

Caminos del Berguedà.



Berga tardó mucho en disponer de comunicaciones modernas, a pesar de haber desarrollado una importante industria textil y tener una población creciente, lo que representaba una necesidad de vías de comunicación para el transporte de materias primas y la salida de la producción de sus talleres; aún en 1846 carece de una carretera o camino apto para carruajes.

Aunque en 1816 la Real Junta de Comercio de Barcelona en su Plan de Caminos planea una vía entre Manresa y Berga y otra entre esta última población y Vic, la realidad según el "Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar" de Pascual Madoz de aquel año es la siguiente:

Entre los muchos caminos así provinciales como locales que cruzan el término de Berga, no hay uno habilitado para carruajes; todos son de herradura, generalmente en mal estado, algunos son intransitables en ciertas épocas y otros peligrosos; los principales son el que atravesando el partido de Sur a Norte, se dirige de Barcelona á Puigcerdà; el que desde Berga sale para Cardona y Solsona, el cual podría hacerse carretero á poca costa, y además de las ventajas que reportaría al comercio, se evitarían las lamentables desgracias que suelen ocurrir en algunos puntos del mismo, señaladamente en el llamado Torrent mal; el que desde Cardona conduce á la montaña, y los que desde la cabeza del partido facilitan las comunicaciones con Seo de Urgel, Prats de Lluçanès y Vich: en todos ellos hay ventas y posadas, donde el viajero es servido con esmero y decencia.

Transporte al baste, en Organyà a mediados del s. XX.

Así el transporte se efectuaba a lomos de caballería, es decir, transporte al baste. Una carta del Ayuntamiento de Berga a la administración indicaba, en relación a su necesidad de contar con una carretera, que la villa estaba utilizando para su transporte un centenar de mulas solo para el transporte a Barcelona.

El proyecto de carretera entre Manresa y Berga no se realizaría hasta 1848, y la carretera no llegaría a la capital bergadana hasta 1864. 

Aquel mismo año 1864, se inauguraba en Carcaixent el ferrocarril de tracción animal de la línea Carcaixent-Gandía-Denia, que sería el primer ferrocarril del sistema Loubat que se explotó en España tras la promoción que realizó Alphonse Loubat en Madrid a partir de 1854.

 Paralelamente, en 1863 se iniciaba el proceso de explotación de la cuenca minera de Fígols por parte de “La Sociedad La Carbonera Española”. La zona del Berguedà presentaba la mayor reserva de lignitos de Catalunya, y tras realizarse diversas pruebas en máquinas de vapor fijas, de ferrocarril e incluso en barcos de vapor, con buen resultado, solo faltaba disponer de un sistema de transporte eficaz para su traslado a los puntos de consumo.

Carga de granito procedente de una cantera y conducido al baste, a lomos de caballerías, en Águilas, Murcia.

La llegada a Berga de la carretera facilitaría este transporte, pero aún faltaba poder llegar a las explotaciones de Fígols.

El trayecto a Fígols continuaba  por un camino de herradura que solo permitía el transporte a lomos de caballerías, sistema complemente inadecuado para la minería de carbón.

Según describía Pascual Madoz en su diccionario: El camino que desde Berga conduce á Puigcerdà y frontera de Francia,  sale á la parte Oeste, por la puerta llamada de Santa Magdalena; y pasando debajo del Bonete, se atraviesa el arroyo de Metjes sobre un puente. Continúa luego hasta la ermita de Ntra. Sra. de la Consolación, distante 2 horas de este puesto, y al castillo de Guardiola, otra hora, el cual es paso muy estrecho y arriesgado para tropa por estar dominada toda esta distancia de dos montañas muy elevadas; bien que con un poco de rodeo, se puede evitar, tomando el camino de la izquierda antes de llegar a dicha ermita, y dirigirse al pueblo de Fígols, cuyo camino sale á juntarse con el otro debajo de Guardiola.

A la vista de esta situación, la Sociedad La Carbonera Española dispuso que si quería explotar el lignito debería establecer una nueva vía de comunicación, y en consecuencia, utilizó el sistema más conveniente a sus posibilidades, un tranvía de tracción animal.

Otro medio de transporte que comunicaría Berga sería el ferrocarril. Su gestación, como la de la mayoría de proyectos de la zona, sería larga y complicada.

Estación de Fìgols.
El primer proyecto de 1862 sería también un ferrocarril Loubat entre Manresa y Berga, pasando por Cardona. 

Otros proyectos serían, en 1866, un ferrocarril de ancho normal ibérico desde Manresa y un tranvía de ancho de vía 750 mm, también desde la capital del Bages; todos ellos promovidos por las empresas mineras de la comarca.

Sin embargo, el proyecto que se llevaría a término fue el del Tranvía de Manresa a Berga y Guardiola, cuya concesión obtendría en 1881 la Sociedad La Carbonera Española.

Para aquel entonces, el tranvía de la Consolación a Berga ya estaba en funcionamiento.

El tram y las tribulaciones del lignito bergadano.

El caso del tram-vía de la Consolación a Berga es digno de mención por sus muchas particularidades. 

Como regla habitual, los trams se construyeron en Gran Bretaña y otros países para enlazar una mina o un centro de producción con un canal, un puerto o un ferrocarril; es decir, el trasvase siempre se hacía a otro medio de transporte de mayor capacidad. En nuestro caso, el tranvía se realizó para enlazar las minas de la zona de Fígols con la recién abierta carretera; es decir, el producto pasaría de un ferrocarril a carros de transporte.

El tranvía inició su construcción en 1868, y la ruta que seguirían para alcanzar los puntos de destino, especialmente hacia Barcelona y su puerto, sería la siguiente según la Revista Minera y Metalúrgica de 1883:

Parece que las sociedades Ferro-carril y Minas de Berga y la Carbonera Española se han fusionado. El Consejo directivo se está ocupando en desarrollar la explotación de las minas y en la construcción del ferrocarril, el cual acaso tenga una modificación en su trazado, dirigiéndolo desde Sallent y Artés, en donde enlazaría con el transversal, para prolongarlo por Moyá, Castelltersol, San Miguel del Fay y San Feliu de Codinas hasta Caldas de Montbuy, que es la vía que siguen los carros de transportes que vienen a esta capital desde Berga y Sallent, sin pasar por Manresa.

Itinerario del carbón de Berga

El tranvía de Manresa a Berga llegaría a Olvan en el año 1887; no alcanzaría nunca a Berga, ya que la diferencia de cota entre Olvan y la capital bergadana, 150 metros en unos 10 kilómetros, no lo hacía viable. Así, hasta la llegada del tren a Fígols el año 1903, el transporte del carbón desde las minas se realizaba mediante el tranvía minero desde La Consolación a Berga, donde se descargaban los vagones a carros de trabuco (volquetes). Estos transportaban el carbón hasta la estación de Olvan, donde nuevamente eran transbordados a vagones del tranvía de Berga a Manresa. Finalmente, en Manresa, deberían ser nuevamente transbordados a vagones de ferrocarril de la compañía del Norte. Como puede verse, un proceso complejo y caro que sin duda repercutiría en el precio del carbón, restándole competitividad.

Esta situación no se solventaría hasta la finalización de la red de La Compañía General de los Ferrocarriles Catalanes en 1926, que permitiría el transporte directo desde las minas de Fígols hasta el puerto de Barcelona sin transbordos.

Un tram en el Bergueda.



Tal como indicábamos, la Carbonera Española eligió el tranvía como solución más asequible, en una época de comunicaciones muy precarias.

El tranvía se construyó sobre una nueva explanación siguiendo una cota media de 750 metros de altitud, aunque el trazado de Consolación hasta Berga era en ascenso, al contrario de lo habitual en los trams, sobre todo los de tracción animal, donde los vagones cargados sumaban al empuje animal la fuerza de gravedad, facilitando el desplazamiento de la carga. La cota de la Consolación era 710 metros y la de Berga 770, en un recorrido de 14.500 m y una pendiente máxima del 16,7 por mil.

La construcción también se efectuó como un tram, en este caso empleando strap-raíl (raíl tipo fleje).

Sección de vía con detalle del raíl según las descripciones de Campillo y Salmerón.

Este sistema que durante muchos años se utilizó en Estados Unidos empleaba la madera local, que era un producto asequible y abundante, y un fleje de 56x13 mm de sección, que posiblemente fuera de 2x1/2 pulgadas, casi como los americanos de 2x1 pulgadas, sin duda material mucho más económico que el rail Vignole que entonces ya era habitual en nuestros ferrocarriles.

La base de madera estaría formada por largueros sobre los que se clavaba el fleje y traviesas de un metro aproximadamente, colocadas cada 90 centímetros; el ancho de vía era de 84 centímetros.

Todo el entramado de madera estaría enterrado para facilitar el desplazamiento de los tiros, lo que probablemente produciría una pronta putrefacción de la madera y una constante necesidad de mantenimiento de la vía.

La madera también se usó en las obras de fábrica como los puentes, donde se alternaba con la piedra; hay constancia de ello en el puente sobre el "torrent de Metges", con un arco de madera que posteriormente sería sustituido por vigas de celosía.

Estación de Berga y puentes de madera y celosía.

Continuando con el trabajo del Sr. Campillo, la línea contaba con un mínimo de dos edificios de estación, el de Berga, situado en el Collet de Santa Magdalena, que inicialmente era un edificio rectangular con dos grandes puertas en cada extremo por las que el tram-vía lo atravesaba. Posteriormente, se fueron agregando nuevas edificaciones y ampliando la playa de vías, como describe la monografía sobre el tram y puede verse en las fotografías de la estación.



Estación del tranvía en plano de modificación de caminos de 1885.

Otro edificio se hallaba en la Consolación, junto a uno de los planos inclinados de la explotación minera.

Bocamina de la Consolación , fotografía de Lluís Maria Vidal , julio de 1903.

Tiros y vagones.


La tracción del tram estaba soportada por tracción animal; el hecho de que la carga se efectuara en sentido ascendente obligaría sin duda a llevar tiros reforzados.

En el libro de Salmerón se indica que se realizaban tiros en limonera, a cargo de una mula, que transportaba 4 vagonetas. No nos es posible verificarlo, y la única foto real de un tiro en la línea corresponde a un tren en retorno, es decir, sin carga y en sentido descendente.

Detalle del tren minero de la postal "Castell de Berga"
En la fotografía se ve claramente un tiro a la larga con cinco mulas; el número de vagones no puede apreciarse muy bien al dificultar la vista el vallado del puente.

Es probable que en el tren de retorno se intentara maximizar la cantidad de animales y vagonetas transportadas a fin de reducir el número de convoyes.

Estación y puente del tram en Berga, fotografía de Lluís Maria Vidal, 1900.
Una foto de la estación de Berga nos muestra parte de la distribución de las vías, en la que se aprecian dos vías de estacionamiento y maniobra y una vía para la descarga.

Descarga en1912

La descarga, al parecer, se efectuaba frontalmente en dirección a la vía como en la foto de otra mina de 1912. 

El cargador, dirigido a un acceso al camino de Berga-Olvan, permitía volcar el contenido de la vagoneta a un carro, situado bajo él, y facilitando así la operación de transbordo del carbón.

Las mulas deberían ser de importante tamaño y fortaleza; una fotografía de las instalaciones de Fígols, a primeros de siglo XX, nos muestra una de ellas y parece un magnífico animal.











De las fotografías se desprende que los vagones tenían un tamaño mediano; podrían asimilarse a algunos vagones de explotaciones británicas de la época. Fabricados en madera, tenían la descarga por los frontales.

Fin de la línea.

Desde el inicio de las obras del tram hasta su cese, transcurrieron mas de 35 años, por lo que la mentada línea tuvo una larga vida.
La llegada del ferrocarril a Fígols en 1903 permitiría conectar directamente las minas con el ferrocarril y restaría el tráfico de carbón al tranvía de Berga a la Consolación; sin embargo, la línea aún tendría utilidad durante algunos años, sirviendo de transporte de material de construcción desde las "bòbilas" de Berga hacia Cercs y Fígols.

Tras ello se levantaría la vía, aunque el trazado se mantendría y aún hoy parte de él ha subsistido, siendo usado como sendero excursionista.  


EL TRANVÍA DE SANGRE DE BERGA A LAS MINAS DE FÍGOLS    

Xavier Campillo Besses y Francesc Romagosa Casals 

Escola Universitària de Turisme i Direcció Hotelera, Universitat Autònoma de Barcelona, 08193 Bellaterra.  

domingo, 28 de diciembre de 2025

Un plano de concesiones tranviarias de 1911

 


    Hace algún tiempo, consultando el “Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona”, dimos con un interesante documento, el plano de la red de tranvías de la jurisdicción municipal de Barcelona.

El documento con número de registro 03155 y que puede descargarse en gran formato está algo descolorido, por lo que intentamos repasarlo para poder plasmarlo en este blog con un formato menor.

Dado que los archivistas no lo han datado ni han conseguido encontrar su autoría, nos hemos propuesto como mínimo buscar una aproximación a su fecha de elaboración.

El documento nos presenta las distintas redes tranviarias sobre las que la municipalidad barcelonesa tenía jurisdicción.

Las redes que contemplaba eran las siguientes:

1- Red de la Compañía Anónima de los Tranvías de Barcelona S.A.

2- Red de la Compañía General de Tranvías de Barcelona.

3- Red de la Compañía del Tranvía de Barcelona a San Andrés y Extensiones.

4- Red del tranvía de Barcelona a Vallirana.

No incluía la red del tranvía del Tibidabo y Vallvidrera, por circular por una urbanización particular fuera de la autoridad del municipio.


Concesiones de los Tranvías de Barcelona.



Las concesiones señaladas como de la Compañía Anónima de los Tranvías de Barcelona corresponden a las tres compañías que, cuando se realizó el plano, disponía esta sociedad en servicio y que eran los Tranvías de Barcelona, el Tranvía de Barcelona Ensanche y Gracia y la Compañía Nacional de Tranvías.

Como líneas concedidas, también figuran en el plano la línea a Hostafranchs por Consejo de Ciento y la línea a Gracia por el paseo de San Juan, y finalmente la concesión de la Compañía Catalana de Tranvías o tranvía del Putxet.

Concesiones de la Compañía General de Tranvías.








La Compañía General de Tranvías, en la época de la elaboración del plano, ya había absorbido las concesiones de la Compañía del Tranvía de Barcelona a Sans y la concesión del tranvía de Cortes-Paralelo de la Sociedad Catalana de Crédito, que explotaba conjuntamente con su red original de tranvías de Barcelona a Sarrià, Les Corts y Sant Gervasi. Además, disponía de una red de concesiones adquiridas a la Sociedad de los Tranvías Comarcanos, conocida como concesión Parrish y la concesión Sants-Collblanc.

Concesiones de la Compañía del Tranvía de Barcelona a San Andrés y extensiones.

El antiguo tranvía de Barcelona a Clot y San Andrés se había fusionado con el Tranvía de Horta, el de Badalona y, finalmente el de Casa Antúnez; fue la última red absorbida por los tranvías de Barcelona.

 La red reflejada en el plano incluye las concesiones a Gracia y un ramal por la calle Caspe para aproximarse al centro urbano; ninguno de ellos llegó a prestar servicio, aunque sí llegaron a instalarse las vías, y algunas de ellas perdurarían, como reservas de concesión.

Concesión de la Compañía del Tranvía de Barcelona a Vallirana.

La concesión del tranvía de Vallirana a Barcelona fue autorizada por el Ministerio de Fomento en agosto de 1907; se inició su construcción en 1908, luego se paró el proyecto, que finalmente recibió una prórroga de cinco años en 1909, es decir, hasta 1914. No llegaría a construirse, pero quedó reflejado en este plano, lo que nos ayuda a su datación, es decir, posterior a 1907 y anterior a 1914.

Una fecha para el plano.

El sello que timbra el plano y que corresponde a la sección mixta n.º 4 de la Oficina Facultativa de Urbanización y Obras dirigida en aquellas fechas por el arquitecto municipal, D. Pedro Falqués.



La Sección 4.ª, dirigida entonces por D. Felipe Steva y Planas, y que hasta 1910 se ocupaba de abastecimiento de aguas, talleres municipales y asuntos indeterminados, brigadas afectas a dichos servicios y entretenimiento de fuentes y cañerías del Interior y Ensanche. A partir de 1911, también recoge el departamento de tranvías, por lo que podría ser probable que fuera en aquella fecha cuando levantara el plano para situar en él los servicios que tendría que gestionar.

martes, 9 de diciembre de 2025

Los tranvías vacíos de 1957


   El pasado domingo, nuestro amigo Carles nos facilitó por un enlace al “Nederlanden Nationaal Archief”,  unas fotografías de 1957 de tranvías barceloneses.

Se trataba de las fotografías realizadas en enero de aquel año por el reportero gráfico Harry Pot de escenas correspondientes a la huelga de usuarios del transporte público de Barcelona.

Estas fotografías, que el archivo ha publicado en gran formato, nos han motivado para esta entrada; pueden visualizarlas en la web del Nederlanden Nationaal Archief

Tranvías sin pasaje.

18 años después del fin de la guerra civil, en enero de 1957, las condiciones de vida de la población en España no habían mejorado; es más, en Europa, que también había sufrido una dura posguerra, iniciaba su recuperación gracias al plan Marshall. Aquí, la autarquía y la mala gestión del régimen habían impedido que la población mejorara las condiciones de vida.

En este estado de cosas, la subida de 20 céntimos en los billetes del tranvía fue la espoleta que hizo que la población barcelonesa mostrara su descontento mediante un boicot que duró desde el 14 al 25 de enero, es decir, en pleno invierno y con una única alternativa: caminar.

Sin embargo, el boicot no consiguió el objetivo de parar la subida del transporte que pasaría a los 80 cts. el trayecto; solo consiguió la dimisión del alcalde y avanzar la municipalización del servicio.

La precariedad económica del régimen le obligaría a adoptar en 1959 un plan de estabilización de la economía, que sí conseguiría mejorar el nivel de vida de la población.


Represión de la huelga.

Una situación como la relatada obligaría a las autoridades a sacar toda su fuerza de orden público a la calle; sin duda a Harry Pot no le sería fácil obtener las instantáneas, pero en alguna de ellas se ve a unos agentes envejecidos y poco aptos para el servicio, como la pareja de la policía armada con gafas.

Harry Pot

Harry Pot nació en los Países Bajos el 16 de octubre de 1929. Cuando vino a Barcelona el invierno de 1957, tenía 28 años y trabajaba para la agencia de noticias ANEFO; para esta misma agencia realizaría las fotografías de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960. Posteriormente, se dedicaría a la fotografía publicitaria, fundando el Studio Bentveld en el que trabajaría hasta 1985.

Las fotografías están realizadas en cliché de 120, el formato habitual de los reporteros gráficos de la época; es difícil precisar la cámara que usaría Pot, pero podría ser una similar a la de la fotografía de su hijo en 1956, posiblemente una Graflex Crown Graphic.





jueves, 27 de noviembre de 2025

Taller y subcentral del tranvía de Mataró

 



 La cochera de Mataró, además de albergar a los coches de la compañía, era la base de mantenimiento de esta red tranviaria; en sus instalaciones disponía de las oficinas para la gestión administrativa y el taller para instalaciones fijas y móviles; además, en ella estaba la subcentral que alimentaba la  línea aérea del tranvía.

El taller del tranvía de Mataró

Sección de la cochera con vista del taller y de los cobertizos auxiliares.

Para efectuar el mantenimiento del tranvía era preciso disponer de un espacio adecuado.  Para el cuidado del material móvil y la central, se precisaba de especialistas en mecánica, electricidad y carpintería; además  para tener la vía y la línea aérea en buen estado, un equipo vía y obras, incluyendo el de  soldadura.

El taller estaba situado en una nave anexa a la cochera,  donde un motor eléctrico accionaba, a través de un embarrado con su sistema de poleas, una tronzadora para cortar raíles y hierros varios, un torno para pequeñas reparaciones, un taladro vertical y además el taller disponía de "un equipo de forja", según indica la publicación "El tramvía de Mataró Argentona" (1992), banco de trabajo y probablemente sierra y equipo de carpintería. En la cochera, una grúa con polipasto  ayudaba al desmontaje y traslado de piezas grandes como los motores.

 En la nave de cochera también estaban los gatos para poder levantar las cajas de los coches. 

La torre de línea aérea, los gatos y la grúa.



El taller, situado en el lado sur de la nave cochera, estaba comunicado con ella mediante un amplio espacio abierto sustentado por una viga de celosía; así se facilitaba el acceso de motores y piezas de gran tamaño desde la cochera.  

Para las operaciones de vía y obras, la compañía contaba con una pequeña torre para reparaciones de línea aérea y una plataforma para llevar el equipo de soldadura de vía.  

Las grandes reparaciones se realizaban externamente, en los talleres de Tranvías de Barcelona, Can Girona e incluso en la Sociedad Anónima el Tibidabo.

La subcentral.


Esta entrada sobre la cochera de Mataró nos viene que ni pintada para seguir hablando de los rectificadores de vapor de mercurio, tan populares en los tranvías en la primera mitad del siglo XX.

El tranvía de Mataró recurrió para la alimentación de su red a la tecnología del rectificador de mercurio; otra red hermana, el Tranvía de Montgat a Tiana, también usaría este sistema, pero en su inicio, empleó los grupos electromecánicos de motor dinamo para rectificar la corriente alterna y convertirla en continua, que era la que usaban los tranvías para su marcha.

El tranvía de Mataró inició su marcha con un grupo de arco de vapor de mercurio Westinghouse, suministrado por la representante de esta compañía en Barcelona Electric Supplies Co. S.A.

El grupo formado por un transformador y dos lámparas rectificadoras de arco de vapor de mercurio hexafásicas. 

 Las instalaciones de la subestación de la calle de Lepanto estaban formadas por dos grupos compuestos por un transformador y dos rectificadores cada uno, el primero instalado en 1928 y el segundo hacia 1930.

La potencia total máxima consumida por los coches de la concesión es de 410 CV (305,7kW) repartida entre:

















De los anuarios estadísticos del Ministerio de Obras Públicas hemos extraído la siguiente información de consumo eléctrico de los últimos años de marcha del tranvía.  

Rectificadores de vapor de mercurio. 

Como puede verse , las cápsulas de vidrio (Pírex) similares a las usadas en Mataró tenían un interesante aspecto estético.




Los grupos rectificadores de arco de mercurio, en su primera época, eran de baja potencia, y estaban formados por una ampolla de cristal donde se deposita una porción de mercurio líquido, se conectan tres o más electrodos en función de las fases de alterna en su entrada y se efectúa el vacío en su interior.

El mercurio empieza a desprender vapores a partir de 40 °C, siendo su punto de ebullición de casi 357 °C. En estado líquido es un buen conductor eléctrico, pero al vaporizarse pasa a permitir el paso de corriente en un único sentido, efecto utilizado en nuestro caso para rectificar la corriente alterna pasándola a continua.

 Electric Supplies Co. S.A, representó a Wetinghouse en España desde 1912
Las lámparas rectificadoras de vapor de mercurio encapsuladas en vidrio solo permitían el rectificado para potencias medianas; para grandes potencias, era necesario utilizar grandes cápsulas de acero, como los rectificadores empleados en las redes de metro o la de tranvías de Barcelona.


Esquema de un rectificador hexafásico y del paso de tensión alterna a continua.

Los rectificadores usados en Mataró eran lámparas de 6 electrodos o hexafásicas; partían de transformadores que de las tres fases de la red sacaban seis, así producían una rectificación múltiple reduciendo la altura de onda y, por tanto, generando una tensión continua muy estable sin tener que recurrir a condensadores.

Con respecto a las conmutatrices, tenían mayor rendimiento, que llegaba a un 95%, contra un 70% en las conmutatrices, y al no tener partes móviles, no requerían mantenimiento mecánico, siendo fácilmente automatizables

Podían resistir sobrecargas de hasta el 200% durante algunos segundos, y del 100% durante unos minutos.
Existían versiones aptas para rectificar  corrientes alternas, mono o polifásicas, en función de sus aplicaciones, ya fueran en telefonía o en el transporte.

Los grupos rectificadores de Vapor de mercurio fueron creados hacia 1902 por Peter Cooper Hewitt como elemento complementario a sus lámparas de vapor de mercurio.

Estas lámparas solo podían trabajar con corriente continua y conforme la evolución en Estados Unidos de las redes que mayoritariamente se estaban estableciendo en corriente alterna, era preciso crear un sistema económico para adaptar las lámparas a las redes de corriente alterna.

Pronto se vería su gran utilidad, y pasarían a ser elementos imprescindibles para la regulación de unidades de potencia en muchas aplicaciones, ascensores, laminadores, ferrocarriles, etc.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Una cochera para el tranvía de Mataró


  En 2021  iniciamos el dibujo a partir de fotografías y mapas topográficos del plano general de la cochera del tranvía de Mataró a Argentona, con vistas a la publicación de una entrada en "raïls i ferradures". 

El tema había quedado en el olvido, hasta que hace unos días, la visita a una nueva estación meteorológica en Mataró con mi amigo Miquel, rescató el tema de la memoria.

En 1972, siete años después del cierre del tranvía, realicé una excursión junto con Miquel, Santi, Jaume y otros colegas al Castell de Burriac, cerca de Argentona. Hicimos la ruta a pie desde la estación de Mataró. El camino, coincidía con la vía del antiguo tranvía de Argentona, y paramos en la cochera que aún operaba para el servicio de autobuses.

La cochera en 1972, foto de Miquel Comas Moliné.

El trazado desde la estación a la riera de Argentona estaba en muchos tramos semi oculto por el asfalto, pero desde el cruce de la riera hasta el fin de la línea en el Hotel Solé, la vía estaba completa tal como quedó tras la riada de otoño de 1965 que acabó con aquel servicio tranviario.

La cochera también estaba intacta, además el reglamento de la concesión de la línea obligaba a la compañía a mantener el material tranviario, y así los coches se hallaban almacenados en varios puntos de la cochera, para permitir que los autobuses que entonces cubrían el servicio, tuvieran acceso al cocherón principal y al taller.

La línea de tranvía de Mataró a Argentona.

Sobre la línea del tranvía de Mataró han profundizado varios autores, publicando libros y artículos que pueden consultar. Aquí solo haremos una pequeña descripción de su trazado con un enfoque similar al que usamos en la serie de dimensionado de la red de Barcelona.

Para ello hemos recurrido al plano trazado por la Diputación Barcelonesa en 1966, es decir poco después del cierre de la línea, pero que se ha considerado, que describe el trazado con mayor precisión. Enlazando sus diversas hojas y trazando la línea sobre él, hemos conseguido el siguiente resultado:

Sobre el trazado y usando herramientas actuales de medición sobre plano, hemos establecido la siguiente tabla de dimensionado de la línea:

La línea inició su andadura en 1928, era un tranvía interurbano de tipo pequeño, el trazado sería en vía única con apartaderos, y para su operación se preveía disponer de hasta 6 coches de tamaño pequeño.

Su origen estaba en la carretera de Francia, frente a la estación de Mataró. Al parecer se había previsto una terminal en bucle que permitiría evitar una maniobra de inversión de sentido, así los coches procedentes de la calle de Lepanto tendrían parada en la carretera cerca de la estación ferroviaria, para retornar por las calles de Churruca y Gravina para enlazar de nuevo a la calle de Lepanto en su viaje a Argentona.

El bucle no llegó a funcionar y la línea en sus orígenes seguía el trazado de la carretera nacional y la calle Lepanto, en ambas direcciones.

Por las calles de Argentona e Isern, la vía continuaba hasta la Ronda de Prim donde se encontraba la cochera, taller y subestación de la línea.

Continuaba la vía hasta la Rambla de Mataró, donde disponía de un pequeño tramo de doble vía. Tras ello continuaba por la riera de Mataró hasta alcanzar la calle de Argentona. En aquel punto, un desvío en la vía continuaba unos metros por la riera. Esta desviación, permitía apartar algún coche.

A continuación la vía entroncaba con la carretera de Mataró a Granollers hasta llegar al colegio de los Salesianos, donde tenía un apartadero. La línea seguía la carretera hasta el punto conocido como Cerdanyola, donde otro apartadero, permitía la maniobra de cruce de coches. Aquel punto era el final de la línea urbana.

La línea proseguía por la carretera de Granollers hasta el punto conocido como la Fassina, donde se desviaba por el camino antiguo de Argentona, y tras cruzar una torrentera mediante un pontón metálico y atravesar la riera en diagonal usando un puente de pilones, apto solo para el tranvía, alcanzaba la población de Argentona. Ahí, el tranvía seguía la calle Mayor hasta la llamada Plaza del Vendre en el centro de la población.

Sin embargo, la línea que se estableció como principal fue un ramal que partía de la calle Mayor, a ciento cincuenta metros antes de la terminal. Desde ahí y siguiendo las calles de Bernat de Riudemeia, Josep Soler y Barón de Viver, alcanzaba su terminal frente al Hotel Solé.

En todo aquel trazado no existía ningún apartadero, que permitiera el cruce de tranvías. Este particular hecho obligaba a que los tranvías, en caso de gran demanda, tuvieran que circular formando convoyes, ya que el último punto de cruce estaba a más de tres kilómetros del Hotel Solé.

En 1957, la línea cambió su terminal de Mataró a la calle de Churruca, aprovechando la vía prevista pare el bucle. Esta terminal tuvo una corta vida, y en los últimos tiempos del tranvía, el fin de trayecto estaba en la Plaza de Santa Ana, donde partían las líneas a Argentona y a Cerdanyola.

La cochera de Mataró


En la actual plaza de Granollers y a 1750 m del origen de la línea, se construyeron los edificios que darían servicio a la línea, es decir, la cochera, el taller y la sub central de alimentación eléctrica.

El punto escogido estaba en las afueras de Mataró, en un solar agrícola, no edificado. La ubicación era excelente en un punto bastante central, y al mismo tiempo próximo al origen, lo que permitía un buen reparto del suministro eléctrico.

Situada en un solar lindante con las calles, Tetuán, Isern y la Ronda de Prim. Comprendía las siguientes dependencias: cochera de tranvías, subcentral, oficinas, taller electromecánico. Viviendas para empleados. Un patio central que daba a la ronda de Prim y calle Isern y en el que dos amplios cobertizos, permitían resguardar a los autobuses de la compañía, y finalmente en la fachada a calle Prim, y a principios de los sesenta se construyó un garaje, capaz para dos autobuses.


La cochera era una nave con fachada exterior a la calle de Tetuán y acceso por el patio interior de la manzana. La edificación con tejado a dos aguas tenía una longitud de 28 metros por una anchura media de 10 metros. En su origen, la compañía preveía adquirir 6 tranvías para el servicio de la línea, y así se dimensionó la nave, que tenía acceso por un ramal de unos cincuenta metros que accedía desde la vía principal en la carretera de Granollers hasta la entrada en la esquina de Isern con Ronda de Prim. La fachada interior  estaba completamente abierta y tenía 7 metros de ancho.

Interior de la cochera en los años treinta foto TRANMASA.

 La cochera disponía de dos vías dispuestas lo más próximo a las paredes laterales, para dejar un máximo de espacio libre en el centro que permitía a su vez guardar los autobuses de la compañía.. Ambas vías tenían unos 26 m de longitud, permitiendo albergar tres coches cada una.  

En la vía que da a la pared norte, había un foso para labores de mantenimiento. 
La vía sur sería prolongada posteriormente traspasando en curva una puerta de acceso a la calle de Tetuán y desde donde se conectaba a la vía de la calle Isern en dirección a Argentona. Este acceso, además de facilitar la entrada y salida de vehículos a la cochera, ayudaba a invertir los coches, maniobra importante para reequilibrar la estructura de los coches compensando deformaciones en la caja y truck.

La cochera y su ramal de acceso en 1930.

La cochera alojó en 1928 los coches 1 a 3 fabricados por Lladró, en 1929 la compañía adquirió el coche 4 carrozado por Juan Torrent Gispert en Mataró, y en 1950 compró 2 coches de la serie trescientos a Tranvías de Barcelona. Hasta aquel momento las naves eran suficientes para alojar su parque tranviario.

Interior de la cochera vista desde la calle de Tetuán, foto de John Cosford, junio de 1964

La cosa se complicó, en 1962, cuando se inició la compra de dos tranvías de la red de Gijón. De ellos llega a Mataró el que sería numerado como 7 y que desborda la capacidad de la cochera.

Esto obliga a la compañía a realizar una modificación en la cochera, se añaden unas pletinas sobre el tramo curvo del final de la vía sur en el interior de la nave, lo que prolonga la vía en recta hasta el fondo de la cochera, desde entonces se interrumpe el bucle y el acceso de tranvías por la calle de Tetuán.

Patio de la cochera y cobertizos para los autobuses, foto de John Cosford, junio de 1964

Todos los coches continuaron dando servicio hasta el año 1965, cuando una inundación dejó inservibles el puente de la riera de Argentona, la sub-central y los coches.

De inmediato, los seis coches de la concesión son apartados del interior de la cochera, y el séptimo es desguazado.

El edificio, no obstante, continúa como cochera para los autobuses de la compañía hasta 1994, en que los solares son vendidos pasando a ser zona residencial.

Los coches apartados en 1972, izquierda coches 5 y 6 ex T.B.S.A., derecha coches 1,2 y 3 Lladró,
 fotos Miquel Comas Moliné.

(Continuará)