domingo, 2 de junio de 2013

Una muralla de raíles. Una historia de la meridiana, 2ªparte


En 1854 caían las murallas de Barcelona, este hecho permitió rescindir el área de protección militar en torno a las mismas y en consecuencia se iniciaba la urbanización y población del llano barcelonés.
Paralelamente, unos pocos años antes se había iniciado la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, Barcelona adquiría un nuevo medio de comunicación que le permitiría una gran expansión, ya que hasta entonces el medio más importante de la ciudad era el marítimo a través de su puerto.
Nadie en aquellos años podía pensar que la suma de ambos elementos: el crecimiento de la ciudad y de las líneas ferroviarias darían lugar a la creación de una nueva muralla en este caso ferroviaria.
Aquí vemos como un medio de comunicación entre personas puede llegar a incomunicar o simplemente distanciar a otras.
La característica del ferrocarril, de transporte a gran velocidad y con una gran masa, implicaba que para iniciar y detener su movimiento necesitaba  una cierta distancia.
Ello conlleva que haya una distancia importante entre paradas y que su detención en caso de necesidad, no pueda ser inmediata, por lo que necesita de una prioridad de paso sobre otros medios a fin de evitar accidentes y genera un efecto barrera.
Sobre un plano topográfico de 1854, hemos trazado los futuros ejes del ensanche Cerdá; los triángulos simbolizan pasos a nivel.
Si vemos los antiguos mapas del llano barcelonés, veremos que estaban surcados por multitud de caminos entre las poblaciones del mismo y los campos de cultivo o industrias que lo poblaban.
Al trazar los nuevos ferrocarriles, especialmente las líneas de Granollers, Martorell, Sarrià y Zaragoza,  fue inevitable cruzar en muchos puntos estos caminos. Esto crearía una nueva figura el paso a nivel.
Un tren por la avenida Meridiana.
Estos pasos existirían en nuestra ciudad durante más de cien años, creemos que los últimos  desaparecerían en los años noventa del siglo veinte.
El primer gran paso para evitar esta situación fue la construcción de la zanja de la calle Aragón hacia 1881. Esta zanja dio continuidad a las vías entre Barcelona y Gracia. Si bien la zanja inicial se iniciaba en la plaza de Letamendi y volvía a la superficie antes de la Diagonal, hacia 1929 se completaba desde Sants hasta Glories.
En nuestro caso, la Meridiana, cuando los primeros trenes de la Compañía del Norte surcaron su trazado hacia 1863, apenas estaba urbanizado su entorno.
Los principales caminos que interrumpía eran la carretera de Ribas en la actual plaza de las Glories, la carretera de Sagrera a Horta y el camino de Santa Eulalia a Sant Andreu.
Uno de ellos, la carretera de Ribes pronto, con la prolongación del ferrocarril de Martorell a la estación de Granollers, se vería nuevamente interceptado por un segundo paso a nivel a la altura de Glories y en un tramo de menos de cien metros.
Situación de barrera ferroviaria hacia 1891
Otro caso curioso sería que el tranvía de Horta-La Sagrera, durante muchos años no pudo franquear el paso a nivel de la Meridiana por oponerse la Compañía del Norte a ello.
A pesar de tener establecido el cruce de vías, una cláusula permitía solo el paso de máquinas sin remolcar coches de pasajeros o coches de tranvía empujados manualmente.  Es decir, solo era posible el cruce  para traslado de material móvil.
Paso a nivel de la línea  del Norte en la carretera de Ribes a la altura de la plaza de las Glories.
La euforia económica de los años veinte finalizada con la Exposición Universal de 1929, daría lugar a una mejora de la urbanización de la ciudad. 
Por un lado, se procedería al soterramiento del ferrocarril de Sarrià, con la eliminación de todos los pasos a nivel que interrumpían el Ensanche en sentido longitudinal. Por otro, se terminaría la zanja del ferrocarril MZA entre Aribau y Sants dando continuidad a la mayoría de calles en sentido vertical. Quedaban aún por resolver las líneas de Granollers, el enlace del Poble Nou y finalmente el ferrocarril del Norte por la Meridiana.
El 1 de enero de  1929, la Compañía del Norte inauguraba la tracción eléctrica entre Barcelona y Manresa. Esto permitiría proceder en breve a la finalización del ferrocarril entre plaza de Cataluña y Estación del Norte. La plaza de Cataluña, se convertiría así en el centro de las comunicaciones de la ciudad, comenzando a funcionar el 22 de febrero de 1932.
Plano de la estación de Plaza de Catalunya, correspondiente al proyecto de 1928.
El paso siguiente sería la construcción de un túnel bajo la Gran Vía Meridiana.
En los proyectos urbanísticos de la época ya se pretendía usar la Meridiana para conectar las carreteras del norte de la ciudad. Estas debían pasar por la angosta calle del Clot (carretera de Ribas) ya entonces completamente insuficiente para absorber el tráfico.
El 4 de Junio de 1934 se iniciaban oficialmente las obras:

A las once de la mañana se celebró ayer, en el cruce de la gran vía Meridiana con la calle de Montaña, la inauguración oficial de las obras de conversión en túnel de la actual línea férrea del Norte en la gran vía Meridiana, de acuerdo con el proyecto de enlaces ferroviarios de Barcelona aprobado.
A pesar de la lluvia, que no cesó de caer durante toda la fiesta, asistió al acto una concurrencia muy numerosa. En el lugar señalado para la ceremonia, fue levantado un templete que ocuparon las  autoridades
y en el que se hallaban expuestos los planos del proyecto.
Presidió el acto el ministro de Obras Públicas, señor Guerra del Río, y asistieron el director general de ferrocarriles, señor Muntaner; el Ayuntamiento en pleno, con su alcalde, señor Pi y Sunyer; el general Batet… y otras destacadas personalidades, así como representaciones do las diversas Compañías de transportes de Cataluña y comisiones y delegaciones de entidades y corporaciones industriales y económicas.
Inició los discursos el presidente de la Comisión de enlaces, don Manuel Ferrándiz, quien leyó unas documentadas cuartillas, explicando e1 alcance de las obras inauguradas y el historial de su gestión.
Señaló que este acto era el segundo de los jalones de la magna obra emprendida con las obras del ramal de Moncada.
A continuación habló el alcalde señor Pi y Sunyer, expresando su satisfacción por el hecho de dar comienzo a unas obras qué, además de contribuir en alto grado al engrandecimiento y progreso de la urbe, servirán también de impulso a la industria y comercio y constituirán de paso un lenitivo apreciable a la grave crisis de trabajo que se deja sentir...
Estacion de Triunfo-Norte inaugurada en 1932.
Desgraciadamente la guerra civil, retrasaría estos proyecto y aunque las obras se iniciaron y como podemos leer a continuación en un extracto de  la Vanguardia de 16 de Abril de 1935, pronto quedarían paralizadas y como ya hemos comentado anteriormente su única utilidad sería la de refugio contra los bombardeos.
Visita a las obras.-  Ayer mañana, a las once, el señor Guerra del Río visitó las obras del túnel que a lo largo de la Gran Vía Meridiana utilizará en lo futuro la doble vía del Norte hasta San Andrés. …
Desde el cruce de la calle de Montaña se ha seguido el túnel de la primera contrata, terminado en unos doscientos metros y ya avanzado en mayor longitud; después se trasladaron los visitantes a la segunda sección, a partir del cruce de la calle de Estévanez, también construido el revestimiento completo del túnel en bastante longitud, en el que en breve comenzará la excavación mecánica del interior…  Después se trasladó la comitiva al punto de emplazamiento de la nueva estación apeadero de San Andrés, a la salida del subterráneo, pasada la Rambla de Fabra y Puig, y con los planos a la vista se explicaron las ventajas ferroviarias y urbanas que se obtendrán con dicha mejora y con los nuevos servicios, que repercutirán con gran beneficio para toda la parte norte de Barcelona, y en especial para la barriada de San Andrés.
Otra vista del paso a nivel de la carretera de Ribes.
…  Por último, y al regreso, se detuvo el señor Guerra del Río en la Plaza de las Glorias, de urbanización abandonada o imposible por las vías férreas y pasos a nivel, obstáculos que barrerá el plan de enlaces ferroviarios, convirtiendo dicha plaza en el centro urbano más importante de España. En esta plaza se detuvo especialmente el ministro y su comitiva en el cruzamiento a nivel de las dos vías generales del Norte y M. Z. A., apreciando el peligro que entraña la existencia de dicho cruce por el número de trenes que circulan y velocidades crecientes de los mismos; la evitación de dicho cruce, que estará proyectada como prolongación del túnel de la Meridiana, beneficiará en alto grado los intereses ferroviarios y urbanos.
La Meridiana en 1935 según un plano de los servicios municipales.
Pasada la contienda y en plena posguerra, el 18  de Junio de 1944 podemos leer en la Vanguardia:
El plan general de enlaces ferroviarios de Barcelona, en vías de ejecución.   Las obras, para las que están presupuestas 171.000.000 de pesetas, contribuirán a romper el cinturón de hierro que separa las barriadas de la ciudad y facilitarán su adecuada urbanización… Para la realización de estos enlaces serán construidos varios túneles, especialmente el que ya está actualmente en construcción en la calle de Meridiana hasta San Andrés, otro desde la Estación-Término a la calle de Aragón otro desde la misma Estación-Término a La Sagrera, otro desde las inmediaciones de la Plaza de Toros Monumental hasta la Estación del Clot, y mediante estos túneles quedarán suprimidos los pasos a nivel.
En el trayecto están comprendidos los enlaces de las actuales líneas de Manresa-San Juan y Granollers por Moncada y la de Granollers con la del Litoral por el Besos. En la Plaza de Cataluña se establecerá un enlace hacia la calle de Aragón pasando por la de Urgel, con el cual funcionará con independencia el servicio urbano del Metro Transversal…
Rampa de salida de la línea a Plaza Cataluña.
La inauguración del túnel se haría coincidir con el centenario del ferrocarril; el 13 de Junio de 1848 publicaba la Vanguardia:   ..la pauta marcada por el Gobierno y el Ministerio de Obras Públicas de dar el mayor realce a las fiestas conmemorativas del Centenario que, a la vez, tendrán el carácter de obras perdurables y trascendentes, puesto que a los actos evocativos figurarán otros inaugurales de importantes servicios ferroviarios. En efecto, será inaugurada la electrificación de la línea Barcelona-Mataró y junto al modernísimo convoy marchará una reproducción exacta del que en la misma fecha del año 1848 circuló en el mismo servicio. También se inaugurará la línea subterránea de la Avenida Meridiana, mediante la cual quedarán suprimidos los pasos a nivel de la zona — obsesión máxima de todos los urbanistas barceloneses —, y en el lado opuesto de la ciudad, en Sans, se pondrá en servicio la nueva estación y sus accesos, completando tan importantes inauguraciones la apertura de las obras de prolongación del Metro Transversal a la Sagrera.
Cruce Meridiana con Paseo de Fabra y Puig poco antes de la finalización de la obra.
Hoy, inauguración de  los túneles de la Avenida de la Meridiana. El acto será presidido por el ministro de Obras Públicas.  
A las once de la mañana de hoy se celebrará el acto inaugural del servicio ferroviario por tos túneles construidos para la supresión de los pasos a nivel de la Avenida de la Meridiana.  El ministro de Obras Públicas, general Fernández  Ladreda, presidirá el solemne acto acompañado de las personalidades y representaciones  nacionales y extranjeras que asisten a los actos conmemorativos del centenario del primer ferrocarril en España.

Nuestro amigo bloguero César Mohedas, en un comentario a la entrada anterior, en que habíamos datado de forma genérica como años cincuenta el inicio de este túnel, nos indicaba: el túnel bajo la Meridiana entró en servicio el 27 de octubre de 1948, a las 12:30 horas, todo ello según lo dispuesto en la Circular número 1 de la antigua 5ª Zona de Renfe de fecha 25 de octubre de 1948.
La fotografía comentada del último convoy.
Esta importante fecha iniciaba la caída de una nueva muralla y una importantísima mejora ferroviaria que nos permite hoy disponer de la red de cercanías actual.
No obstante como vamos a ver más adelante la Meridiana no dejará de ser una barrera.
Finalmente añadiremos que hoy en la feria de la “plaça Massades”, comentando con otro aficionado a los ferrocarriles en la parada de nuestro amigo Jordi, hemos sabido que una antigua fotografía, del archivo de Sant Marti, con un tren de vía y obras arrastrado por una locomotora de vapor, era posiblemente  la del último tren del Norte que circuló por la superficie de la Meridiana, era el tren encargado de recoger los raíles, y otro material fijo de la línea.

(Continuará) 

sábado, 25 de mayo de 2013

Raíles en el Meridiano. Una historia de la Meridiana.

La avenida Meridiana a la altura del Clot hacia 1982.

Los que tenemos algunos años, recordamos un gran río de coches que desde el centro de Barcelona entroncaba con las autopistas y carreteras del norte de la ciudad. Era la Avenida Meridiana.
Este río, de 12 carriles de circulación, solo podía ser franqueado por los peatones, en la mayoría de su trazado, mediante pasos elevados y subterráneos, y en algunos puntos mediante semáforos.
El trazado estaba protegido por tres vallas en su interior para impedir el cruce a los peatones.  Recuerdo algunos de ellos arriesgando el tipo al cruzar aquellos obstáculos.
Hacia los años noventa,  con la construcción de las nuevas rondas de circunvalación, pudo desviarse gran parte del tráfico de esta avenida, con lo que pudieron eliminarse 4 carriles de circulación convirtiendo aquella autopista urbana en un paseo tipo bulevar, es decir de grandes aceras.
Trazado del ferrocarril del Norte hacia 1930
Si tuviéramos unos años más, hubiésemos podido conocer un trazado exclusivamente ferroviario sin ningún tipo de urbanización. Era la línea del ferrocarril de la Compañía del Norte, que aprovechando el trazado de la avenida Meridiana realizado por Ildefons Cerdà en su Plan del Ensanche de Barcelona de 1854, dejó un espacio excelente para el paso de una línea férrea.
En rojo, el Paralelo y la Gran Vía Meridiana. En amarillo, la Gran Vía de las Cortes Catalanas y la Diagonal
Pero vayamos más atrás, ¿por qué Meridiana?.  Retrocediendo  al tiempo de la Ilustración, una de las más interesantes aventuras fue la de conseguir un sistema universal de mediciones. Hay que tener en cuenta que hasta principios del siglo XX coexistieron medidas de pesos, volúmenes, dimensiones y distancias diferentes, no sólo para cada país, sino incluso en cada ciudad. Sólo con echar una ojeada a las guías del XIX, podemos ser conscientes de ello. 
Las dificultades que ello planteaba al comercio y a las comunicaciones internacionales, eran evidentes de ahí que en los diferentes imperios entonces existentes, se realizaran estudios  para llegar a una unificación.
Carlos Mauricio de Talleyrand 
Ante esta situación, en 1790 Carlos Mauricio de Talleyrand propone ante la Asamblea Nacional francesa  la unificación y control estatal de los pesos y medidas.
El patrón elegido, inicialmente databa de un siglo atrás, era la longitud de un péndulo que oscilara en intervalos de un segundo de tiempo a la latitud de 45 grados. La iniciativa fue efectivamente aprobada por la Asamblea Nacional un 8 de mayo de 1790, había nacido el sistema métrico decimal.
Triangulación 
No obstante para llegar a una mayor precisión en la determinación de la medida base, la Academia de Ciencias Francesa inició un proyecto de medición del arco del meridiano terrestre en una distancia exacta de mil kilómetros, ésto correspondía al famoso trazado del meridiano de París entre Dunkerque y Barcelona.
Esta historia esta desarrollada en la siguiente pagina web: EL METRO POR TIERRAS CATALANAS. En ella podemos leer la historia de todo el proceso de gestación y medición de este paralelo.
La triangulación aquí incluida, procede de: Regarding Measurement.
Cuando el ingeniero de caminos, canales y puertos, Ildefons Cerdá proyectó su plan de urbanización del Ensanche de Barcelona, tendría muy en cuenta dos aspectos: el primero las necesidades de vida e higiene de los futuros pobladores. Es muy interesante la lectura de los trabajos de Fabián Estapé donde se muestran las insalubres condiciones de vida de los habitantes de la ciudad amurallada, incrementadas por las difíciles condiciones de los primeros tiempos de la revolución industrial.
El segundo aspecto es el estudio de las condiciones geográficas y orientación de sus manzanas con respecto al sol. Es por ello, que dos de sus principales avenidas serían El Paralelo y la Gran vía Meridiana.
El proceso de urbanización duraría más de un siglo, podemos decir que finalizaría con la llegada al mar de la avenida Diagonal finalizándose el trazado de las cuatro avenidas básicas del Ensanche.
Avenida Meridiana en 1953
Una Historia de la Meridiana.
El proyecto urbanístico de Cerdà tuvo que ser finalmente impuesto por el gobierno central frente a la estrechez de miras de nuestras autoridades, que creemos defendían intereses especulativos privados y que finalmente desvirtuarían una de las partes más importantes del proyecto, la creación de amplios espacios ajardinados, edificando la totalidad de las manzanas,  ocupando el espacio que Cerdà había destinado para ello.  El proceso de degradación fue incrementándose exponencialmente hasta que en tiempos de nuestro inefable alcalde Porcioles se permitiría incrementar el volumen edificado en las manzanas por la única parte que quedaba libre, es decir por el tejado creándose los famosos "barrets" que presentan numerosas edificaciones.
No es que la especulación parara con la llegada de la democracia,  sino que cambiaría de parámetros, y se pasaría a especular no con la densificación de zonas ya urbanizadas, o con el cambio de usos de los suelos. Ya hemos visto el proceso que sufrió el Poble Nou,  y ahora con las actuales autoridades tenemos el proyecto de urbanización del puerto. En fin cambian los personajes, pero se mantienen las actitudes.
El trazado del Ferrocarril del Norte, sobre un plano de Eudaldo Puig de 1880
La aprobación definitiva del Plan de urbanización del Ensanche de Barcelona el 4 de septiembre de  1860 permitiría el uso de sus trazados, y al poco tiempo la compañía de Ferrocarril del Norte, utilizaría el de la futura Gran Vía Meridiana para el paso de su línea de ferrocarril a  Manresa y Zaragoza. Así en 1863 comenzó a circular el  ferrocarril por la Meridiana.
En los años veinte, en una época de crecimiento, la ciudad comenzó a plantear la urbanización de aquella avenida hasta entonces era  solo un trazado ferroviario.
Para ello había que solucionar el paso del ferrocarril y se proyectó la construcción de una zanja similar a la de la calle Aragón. De este proyecto encontramos en su día unas fotografías que adjuntamos como referencia.
Sin embargo, la electrificación en los años treinta de aquel ferrocarril, permitirían un proyecto mucho más ambicioso: hacer subterráneo el trazado del ferrocarril a su paso por la Meridiana.
Dada la amplitud de la avenida, las obras no presentaban gran dificultad, pues permitían la construcción del túnel paralelamente al funcionamiento  del ferrocarril.
Las obras se iniciaron en los años treinta, y el túnel estaba casi concluido al iniciarse la guerra civil de tal manera que durante la misma, pudo ser usado como refugio antiaéreo. Hay que añadir que esta circunstancia dio pie a un triste acontecimiento,  en uno de los momentos que había refugiada multitud de personas en su interior, posiblemente durante una tormenta, el túnel se inundó al entrar agua  desde la riera de Horta y se produjeron numerosas víctimas.
Al finalizar la guerra este túnel estaría mucho tiempo abandonado hasta que en 1948 inició su paso por él, lo que antes fue  ferrocarril del Norte.
(Continuará)


sábado, 11 de mayo de 2013

Un viaje turístico en la Barcelona de 1887.



Volvemos a la tan socorrida "Guía del viajero" de Emilio Valverde para desplazarnos en tranvía de tracción hipo-animal, por las calles de la ciudad antes de la Exposición de 1888. 
La guía de Valverde además de facilitarnos un plano de la ciudad, nos da unas amplias informaciones sobre ella, su historia y las poblaciones próximas. 
Como ya hemos comentado cuando nos referimos a las diligencias, a partir del siglo XIX, con la creación de sistemas de transporte público, primero las diligencias y sobre todo el ferrocarril, se inició una actividad hasta entonces desconocida: el turismo. 
Los viajes por Europa del músico Charles Burney y más tarde  de poetas y escritores románticos como Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y Mary Godwin Wollstonecraft, fueron quizás el preludio de esta tendencia, si no los que sembraron esta inquietud en la sociedad que entonces podía permitirse este nuevo lujo, el viaje de placer, el turismo.
Charles Burney
 En nuestro país  esta tendencia que necesitaba de gente ociosa y al mismo tiempo pudiente, se originó en la villa y corte de Madrid, por lo que no es de extrañar que la citada guía se publicase allá
Si bien las líneas de transporte se originaron para satisfacer necesidades mercantiles e industriales, la facilidad de desplazamiento que desarrollaron, pronto crearon esta nueva actividad que facilitó la comunicación entre comunidades hasta entonces muy aisladas. 

Vamos pues a introducirnos en la piel de un viajero procedente de la capital que hubiera llegado a nuestra ciudad tras un viaje en ferrocarril de dos días de duración, haciendo noche posiblemente en Zaragoza.
 Si observamos los centros de interés que muestra la guía, no son  mayoritariamente  edificios históricos ni grandes monumentos, si no fábricas y la futura Exposición Universal, es decir, lo que para un viajero de una ciudad administrativa podría ser exótico.

La estación del Norte, una de las puertas de entrada de los viajeros de Barcelona.
Un detalle interesante es el presupuesto que nuestro visitante podía destinar en su visita, adjuntamos una pagina de la guía que nos puede alumbrar sobre ello:

Vayamos pues a realizar el itinerario que uno de los días de su viaje, realizaría nuestro visitante.
Tercer día.-Sumario.-Paseo de reconocimiento al Pueblo Nuevo. -San Martín de Provensals. -Fábricas de Ricart , Ferrer y Vidal  .-Depósitos de aguas del Besós.- Talleres de los ferrocarriles. - Fábricas del Gas Municipal y de Borrell y Pujadas. - Parque, cuarteles jardines de la Ciudadela. -Museo Martorell.- Exposición Universal. -Paseo de circunvalación. -Monjuich. Hotel Miramar.


La Plaza Palacio, en primer término, el palacio real que le dió nombre.
Paseo de reconocimiento al Pueblo Nuevo.
-A las ocho de la mañana se bajará á la Rambla, y, como en el día anterior, se toma en la plaza de Cataluña el tranvía á la Barceloneta hasta la plaza de Palacio. Ya en este punto, se dejará este tranvía y se tomará el que conduce al Pueblo Nuevo, y que tiene su parada frente al edificio de la Lonja
El paisaje industrial de Sant Marti de Proveçals con las industrias Foret en el centro.
Se sigue el paseo del Cementerio, viéndose á la izquierda todo el ensanche del Este de Barcelona, y á la derecha los Docks, el cementerio, la línea de Mataá Francia y, en último término, el mar. La parada está en la calle Mayor del Taulat (Pueblo Nuevo). Este viaje puede hacerse de ida y vuelta (37 céntimos todos los trayectos). En esta excursión son notables el pueblo de San Martín de
Los Gasógenos de la Catalana de Gas
Provensals
, uno de los primeros centros fabriles de España, las fábricas de Ricart, Ferrer y Vídal, los grandes depósitos y obras hidráulicas que suministran las aguas del Besós á Barcelona, los talleres de los ferrocarriles, la fabrica del Gas municipal y la fábrica de Borrell y Pujadas, en la calle de Llull.
Ya de vuelta, en la plaza de Palacio, por el paseo de frente á la Aduana y el de la Industria, se puede ir á visitar el parque y jardines de la Ciudadela, el museo Martorell, los cuarteles y la notabilísima Exposición Universal que se inaugurará en los últimos meses de este año ó en el entrante, y estará establecida en dicho parque.
(Véase Exposición Universal.)
Terminada esta visita después del mediodía, se volverá en tranvía desde la plaza de Palacio á la Rambla ó si puede ser se elegiun restaurant para almorzar cercano á dicho punto

Paseo de circunvalación.-Se elegirá para este paseo el trana de circunvalación, tondolo en la plaza de Palacio, frente al Palacio. Ya instalados, se emprenderá el viaje por el paseo frente á la Aduana, volviendo por el de la Industria, dejando á la derecha el parque y jardines de la Ciudadela, se seguirá el salón de San Juan, volviendo a  la izquierda por la Ronda de San-Pedro, plaza de Urquinaona, Ronda de la Universidad, plaza de Cataluña, calle de Pelayo, Ronda de San Antonio y Ronda de San Pablo, hasta detenerse frente al boquete. 
Plaza de Urquinaona hacia 1890 en la esquina inferior derecha se aprecia el tranvía de Circunvalación.
En todo el trayecto se deja siempre á la izquierda el antiguo casco de Barcelona, y se admira por la derecha el magnífico ensanche con hermosas y variadas edificaciones. Bajándose en dicho boquete, descendiendo á pie por la calle del Marqués del Duero hasta el paseo de Colón, y volviendo luego á la derecha, se puede ascender á Monjuich, ver el fuerte interiormente, si se ha adquirido permiso del Gobierno militar, y admirar al paso el hotel de Miramar, Se volverá después al mismo paseo de Colón y á la Rambla, desde donde se podmarchar, como los días anteriores, á comer, al café y al teatro elegidos.

Al llegar al final del Paseo de Colón el viajero encontraría la magnífica estructura que se usaría para levantar el monumento a Colón.

Esta estructura construida por Torras Herrerías constituyó durante todo el proceso de levante del monumento una atracción para barceloneses y visitantes.


El Boquete actual Paralelo, cuando existía el "baluart de les puces"  curiosamente este tramo de muralla es el único preservado en la actualidad.