lunes, 14 de junio de 2010

IDA y VUELTA

Al alcanzar el final de su recorrido, el tranvía de tracción animal debía regresar a su origen como cualquier tren remolcado, manteniendo su tracción a la cabeza.
Los caballos, como las personas, tienen grandes dificultades para caminar hacia atrás; es por ello que, si se ha de invertir la marcha y el vehículo no puede girar, es preciso desengancharlos y volver a asirlos en el lado opuesto.
Este sistema, aunque rudimentario, es el que fue mayormente usado desde los primitivos trams hasta los últimos tranvías de tracción animal, vehículos que desaparecieron en Sudamérica en los años 50 del siglo XX. 

El desenganche fue evolucionando en cuanto a la mejora de las guarniciones para facilitar al cochero esta maniobra. Aquí reproducimos la misma en diferentes imágenes de diversos tranvías.

Para solventar esta maniobra se creó el bucle de fin de la línea. El bucle era un tramo de vía circular que, mediante un giro de ciento ochenta grados, devolvía el vehículo a su sentido de marcha de regreso sin tener que maniobrar la caballería.

En Barcelona, el primer bucle se estableció en el final de la línea en la Barceloneta, donde el tranvía pasaba de la calle mayor al Paseo Nacional girando por la calle del Juicio.
El inconveniente del bucle era el de que no siempre se disponía de un espacio suficiente para establecerlo en las ciudades antiguas con calles estrechas.

Otro sistema que se utilizó en los finales de línea era el de la placa giratoria. Al llegar a su final, una placa embebida en el suelo giraba sobre sí misma, traccionada por el propio tiro del tranvía y ayudada a veces por el cochero y el conductor.
Este sistema fue usado por la Compañía Parisina de Ómnibus que explotaba los tranvías de la capital francesa.
Era un sistema caro, ya que precisaba disponer de numerosas placas que requerían un buen mantenimiento para mantenerlas operativas.
En Barcelona solo se usaron como acceso a las cocheras teniendo constancia de como mínimo cinco placas giratorias.





Finalmente, indicaremos que el constructor americano de coches de tranvía y carruajes John Stephenson diseñó un bastidor giratorio que permitía girar el coche en cualquier punto del camino sin necesidad de desenganchar al rocín.


De este sistema ya se incluyó una filmación en nuestro post "Un viaje en tranvía", y sin más comentarios llegamos al final de trayecto del post de hoy.

lunes, 7 de junio de 2010

Benjamín Outram Ingeniero Civil e Industrial (1764 - 1805)



   Pionero en la construcción de los tranvías industriales ingleses, Benjamín Outram nació en Alfreton, Derbyshire el 1 de abril de 1764. Fue bautizado así en honor a Benjamín Franklin, que además de amigo personal de la familia, sería el padrino de Benjamín Outram. Además de otras aportaciones a la ciencia, Franklin fue inventor de la fantástica armónica de cristal. Benjamín fue el segundo hijo de Joseph Outram (maestro metalúrgico y topógrafo) y Elizabeth. Se casó con Margaret Anderson, hija de James Anderson (abogado escocés, científico, agrónomo y escritor) el 4 de junio de 1800. En el poco tiempo que estuvieron casados tuvieron cinco hijos.

Tenía un estilo de vida extravagante y gastó algunos miles de libras en la mejora de Butterley Hall, donde él vivía. En una carta de 1805 fue descrito como "un hombre de buen aspecto, espíritu elevado, temperamento generoso y con una incansable energía que lo convertía en un bravo opositor"
En la época de Outram el carbón había sustituido a la leña como combustible para los hogares y la naciente industria británica. Las minas no siempre estaban próximas a los puntos de consumo o los puertos marítimos y fluviales por lo que el transporte encarecía este combustible, ya que los caminos eran precarios para los pesados carruajes de transporte de carbón que se hundían a menudo en el fango con gran penuria para cocheros, animales y material.



 


Por ello se fue creando una gran red de canales que, complementando a los cursos fluviales que desde antaño se habían usado como vías de transporte, permitían el abastecimiento de las poblaciones y los puertos de una forma menos costosa.

A finales del siglo XVIII, la construcción de canales se incrementó notablemente gracias a la constitución de empresas que los explotaban en concesión, cobrando sus respectivos peajes a los transitarios que discurrían por ellos en sus barcazas.
En 1789 Benjamín Outram tras una larga experiencia en trabajos de construcción y pese a su juventud, fue nombrado superintendente de las obras del canal de Cromford a Debyshire donde destacaría en la construcción de un túnel de 2966 pies (913 m) de longitud que en aquel momento sería el tercero por su tamaño en Inglaterra. La construcción de aquel canal no estaría exenta de dificultades, pero vería su fin en 1794. 

En junio de 1790, Francis Beresford, un terrateniente local y promotor del Canal de Cromford, estableció junto con Outram una fundición conocida como Benjamín Outram & Co, que más tarde sería conocida como la Compañía Butterley. Esta zona era rica en yacimientos de mineral de hierro y carbón y la compañía de inmediato comenzó a hacer uso de ellos.
Para las necesidades de su industria metalúrgica, en 1791, Beresford compraría tierras alrededor de la cercana aldea de Crich a fin de abrir una cantera de piedra caliza y en 1793. Para poder comunicar esta cantera al canal Cromford construirían su primer tranvía, este con una longitud de poco más de una milla de longitud y  3 pies y 6 pulgadas (1,06 m) de ancho de vía, en él, usaría vagones de madera con ruedas de fundición y rieles con forma de L.
  El canal de Derby se amplió en 14 ½ millas en 1792. En esta obra y para permitir el cruce del río Derwent, Outram diseñó un acueducto a base de elementos prefabricados de hierro fundido sostenidos sobre pilares de piedra a ambos extremos del río. Un constructor tradicional hubiera edificado un acueducto de piedra sostenido por arcos, pero esto, debido a la poca altura, no hubiera permitido la circulación bajo él por el río que atravesaba.
El acueducto construido en piezas de fundición de su propia factoría estaría en activo en febrero de 1796. Siendo una nueva muestra de la capacidad creativa de Outram.
Este acueducto estuvo en servicio hasta 1930, siendo finalmente desmantelado en 1971 con motivo de la construcción de una autopista. Desgraciadamente, no han sobrevivido planos ni fotografías del primer acueducto de hierro pese a su importancia histórica.



En nuestro caso, la obra de Outram que nos interesa es el tranvía minero de Little Eaton, proyectado a propuesta de William Jessop en 1792. El tranvía comunicaría Little Eaton, con el  canal de Derby, dando salida a los minerales de esta zona.
Outram no participaría en su construcción hasta 1793, entonces y cuando inició sus trabajos allí, ordenaría el primer lote de raíles de sección L a Joseph Butler. La obra se culminaría bajo la supervisión de Outram en mayo de 1795.
El tranvía, con origen en Little Eaton tenía una longitud de cuatro millas (6,4 km), atravesando Kilbourne y finalizando en Derby. Inicialmente, se construyó con vía única y diversos apartaderos para el cruce de los Trams permitiendo pasar trenes en ambas direcciones.
El ancho de la vía sería de 3 pies y 6 pulgadas. Para su construcción se encargaron a Benjamín Outram & Company en Butterley, Derbyshire, raíles de hierro fundido en diciembre de 1794.
Este tranvía abuelo de nuestros ferrocarriles estaría en servicio con el mismo sistema de tracción hasta 1909, existiendo unas fantásticas fotografías (algunas aquí reproducidas) de aquel año que nos muestran que el sistema casi no había sido modificado desde sus orígenes.
 La compañía del Canal de Stockport designaría a Outram Ingeniero Consultor en 1798.
A mediados de 1800, dada la difícil situación de las obras del canal de Somerset, Outram recomienda a esta compañía la unión de los dos niveles de su canal por un tranvía, en lugar de la construcción de un costoso canal con su complejo de esclusas. Para ello, diseña unos contenedores para carbón, de modo que pudieran ser levantados por grúas desde las barcazas a los carros del Tram y de estos nuevamente a las barcas.
Aquel mismo año, el tranvía de Penydarren fue completado; tenía 9 ¾ millas (15,6 km) de longitud y vía única. Conectaría una fundición cerca de Merthyr al Canal Glamorganshire en Abercynon.



 El 13 de febrero de 1804 este tranvía fue testigo del histórico paso de la locomotora de vapor de Richard Trevithick. Posteriormente, Samuel Homfray, un fabricante de hierro de Penydarren apostaría 500 guineas, con Anthony Hill, un fabricante de hierro vecino, a que una locomotora de vapor podía arrastrar 10 toneladas de hierro a lo largo del tranvía de Penydarren a Abercynon.
 El 21 de febrero de 1804 Richard Trevithick ganaría la apuesta para Homfray.

En 1801, Outram publicó un opúsculo titulado “aspectos que deben observarse en la construcción de los ferrocarriles”. Recomienda en el que el ancho de vía sea de 4 pies y 2 pulgadas, 1,27 m, ancho utilizado en el tranvía de Peak Forest en 1796.
Todos los tranvías diseñados por Outram utilizaban de los carriles de hierro de sección en L fabricados en fundición o en planchas laminadas y dobladas.
Los raíles en L fueron introducidos por primera vez alrededor de 1787 por John Curr en las minas de Norfolk. El año siguiente, 1788, se construyeron dos secciones de este mismo tipo tranvía en superficie, una de ellas perteneciente a Joseph Butler's Wingerworth Ironworks cerca de Chesterfield donde residía Outram. . Los raíles de hierro fundido que utilizaba tenían 4 pies (1,21 m) de largo y un peso de 24 libras por yarda (11,89 kg/m).

En 1801, Outram con ayuda de su hermano, Joseph, y su secretario, George Goodwin centró su interés en la "Benjamín Outram & Company", con lo que consiguió un rápido crecimiento de la empresa.
Benjamín Outram murió prematuramente de fiebre cerebral en Londres el 22 de mayo de 1805, a la edad de 41 años. A pesar de que trabajó toda su vida prodigiosamente, ello no redundo en su riqueza personal y en el momento de su muerte debía a su asociación empresarial una importante suma de dinero.
Benjamín Outram vivió lo suficiente para ver cómo su empresa se convertiría  en una de las metalurgias más importantes en Gran Bretaña, tanto en lo que respecta a la calidad de sus productos como a su producción, especializándose en estructuras de acero y material ferroviario.
La firma Benjamín Outram & Company en 1809 cambiaría su nombre por Butterley Company
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martes, 1 de junio de 2010

Un alto en la ruta


Como si de una maldición se tratara, al día de auto censurar el 2º capitulo de los enganches, nuestro amigo digital se paro definitivamente. Ni nuestros esfuerzos caseros de encontrar la avería ni la asistencia del técnico informático consiguieron volver a ponerlo a andar.

Finalmente, nuestro amigo el técnico dictamino el definitivo traspaso de nuestro Acer.

Ahora tras un mes de inactividad, reanudamos la marcha, y ahora contestaremos los comentarios de nuestro ultimo post, agradeciendo el interés de todos los colaboradores y rogando disculpeis este silencio forzado.

Como tema de retorno, incluimos un video de la TV Riojana sobre el oficio de herrador.

Aunque como documento es muy interesante, añadiremos que por suerte el trato que reciben hoy los animales a mejorado y tampoco es necesario que cuatro personas intenten reducir al pobre animal para herrar-lo.


lunes, 3 de mayo de 2010

TIPOS DE ENGANCHES 2ª parte


Tranvía traccionado por un tronco de Morgans ungidos a una lanza.


Tronco :
Tipo de enganche común y universal, aunque no tan usado como la limonera por las culturas primitivas, pero sí por los grandes imperios mediterráneos, sobre todo como tiro para vehículos bélicos, usados también para la diversión del pueblo: Las bigas y las cuadrigas (que eran dos troncos unidos por una lanza más larga y generalmente con apliques de oro).
En agricultura, se usaba para el tiro de arados de múltiples puntas en los campos de cereales y forrajes (sobre todo en Castilla-La Mancha y Andalucía); fuera de España, en la mayor parte de Europa, puesto que no tienen plantaciones de olivos, cepas, hortalizas y frutales que necesitan ser labrados en limonera).

El enganche se compone de dos caballos en paralelo unidos por una vara llamada lanza. El caballo situado a la izquierda, mirándolo desde el coche, recibe el nombre de madrina o caballo de mano y generalmente suele ser el caballo más experimentado y de confianza, y el situado a la derecha se le llama caballo "de fuera".
Es un tipo de enganche muy frecuente en servicios con poco desnivel, quizás el más extendido en tranvías y ómnibuses por su sencillez y la facilidad de la maniobra de cambio de sentido, que se hacía desenganchando el tronco y cambiándolo de extremo del coche. La maniobra se hacía con los animales enganchados.

 

Tranvía inglés tirado por doble bolea o doble balancín.

Era importante que el ancho de vía fuera mayor a 1,3 m, pues en vías de 1 m los cascos resbalarían con la superficie de los raíles, causando caídas del animal. Por esta razón, en las instalaciones de vía estrecha se solía usar el tiro en limonera o en tándem cuando fuera necesario.
En tranvías también era muy frecuente usar los apareamientos con doble bolea o doble balancín; este sistema era mucho más flexible que la lanza. No obstante, la lanza permite aunar mejor los esfuerzos que la doble bolea.

Un tranvía de la línea de Rentería con un tiro por tándem de mulas

Tándem :
Tipo de enganche de dos o más caballos que van en fila uno detrás de otro, uno en limonera situado entre las varas y delante los demás.
El tiro se engancha desde el collerón del primer animal, que recibe el nombre de pericón o caballo guía, y continúa pasando a través de mosquetones fijados a cada uno de los cinchuelos, de modo que esta correa de tracción pueda deslizar a través de los mismos.
A su vez, el tiro se engancha a cada uno de los collerones para transmitir el esfuerzo, deslizando por los cinchuelos que lo guían por los flancos del animal a fin de restar rigidez y guiar la tracción. Finalmente, el tiro se enganchaba al balancín del vehículo.

La conducción es muy compleja, requiriendo una gran destreza por parte del cochero y una buena disposición y doma por parte del animal.
El tándem se empleó exitosamente en la Compañía de Tranvía de San Sebastián, según indica el Sr. Juan José Olaizola en su extenso artículo sobre Tracción Animal de la Revista de Historia Ferroviaria.
Un cochero en condiciones normales puede conducir solo tándems de dos jacas (caballo con la cola cortada por la tercera vértebra); a partir de tres équidos, es recomendable la guía o ramaleo, es decir, el conductor a pie guía el animal cogiéndolo por el ramal.

En el tranvía industrial de Outram, un guía conduce un tren tirado por cuatro animales.



En tranvías urbanos o de transporte de viajeros solo se empleaba con dos caballos en líneas de vía estrecha.
El tándem largo solo era usado en tranvías mineros que requerían el arrastre de grandes cargas, siendo más importante el esfuerzo que la velocidad.

.:.SeBaS.:. (Ferradures)

Fe de errores:
En la anterior publicación, con ánimo de describir mejor los componentes de los tiros, marcamos sobre las fotografías indicando diversos nombres.
Consideramos que sin querer hemos incurrido en una falta de respeto a los fotógrafos con resultado más que dudoso.
En un próximo post presentaremos estos aparejos con sus nombres mediante dibujos o gráficos independientes de las fotografías.
Rogamos nos disculpen por este error de principiantes.


domingo, 25 de abril de 2010

La Estación del Tranvía, el deposito o cochera (1ª parte)


Cochera de tamaño medio en EE. UU., 1880
 Así eran conocidos en sus orígenes el edificio o conjunto de naves que servían para el abastecimiento de una explotación de tranvías. La estación o depósito, cuyo tamaño y situación dependía de la magnitud de la red a servir, se componía de establos, una serie de dependencias o almacenes para el forraje, cochera para los carruajes, habitaciones para el personal, taller, etc.


Establos.
Los establos estaban situados al pie de vía; en explotaciones grandes podía haber varios a lo largo de la línea. Un establo normalmente disponía de dos filas de alojamientos para los animales separadas por un pasillo de acceso central.
Este apartado, por su extensión, será desarrollado por Ferradures en la continuación del post.

Granero.
Para evitar un inútil transporte, se los solía instalar en un piso superior sobre el establo; el grano se depositaba extendido y el forraje debía protegerse de las emanaciones de los animales, pues de otro modo estos lo rechazarían.
La Compañía de Ómnibus de París instalaba sobre sus cuadras placas metálicas sobre bóveda de ladrillo protegidas con asfalto y posteriormente techadas para el alojamiento de sus graneros.


Cochera Madrileña en 1875 durante su construcción.

Cochera.
Solían ser de planta rectangular; las vías de depósito, paralelas entre sí, se conectaban entre ellas y a la red mediante un carro transbordador al que en algunas ocasiones seguía una placa giratoria para facilitar el traspaso a la red si la cochera era perpendicular a la vía. En Barcelona hay constancia de estas placas en al menos cuatro cocheras: Josepets, Taulat, Sants y Sant Andreu (esta última de tranvías de vapor). En algunas de estas vías se instalaban fosas para poder atender al mantenimiento de los coches, repaso de ejes, cojinetes y sistema de freno.
Cochera de una red importante en EEUU, posiblemente Nueva York.
Taller
El mantenimiento era considerado uno de los gastos más considerables, por lo que, para minimizar los costes, era conveniente disponerlo próximo al depósito; en la cabria tener todas aquellas herramientas indispensables para las tareas de servicio, tanto en pequeñas como en grandes instalaciones. Los depósitos solían disponer de un motor de vapor, gas o electricidad para alimentar mediante un embarrado el movimiento de las máquinas herramienta allí existentes. En grandes instalaciones, esta máquina también se usaría para el movimiento de los alimentadores de grano.

Otras dependencias: herrería, guarnicionería y enfermería.
Es indispensable la presencia de personal para el cuidado de las guarniciones de los animales: bridas, collares, riendas, etc. Este material debe abrigarse de la humedad, por lo que es aconsejable que no esté en el establo.

El herraje de los caballos es una tarea continua que se efectúa en la mariscalería o herrería, donde una o dos forjas pueden atender a dos caballos simultáneamente.
La enfermería debe tener una capacidad para atender un 10% de los équidos, que es la cantidad de animales que normalmente puede estar indispuesta. En ella es preciso prever estancias aisladas para animales con enfermedades infecciosas.
Finalmente, indicaremos que el depósito se completará con el almacén de lampistería

Entre su personal deberá haber: un jefe de depósito, un veterinario, un contable, un jefe de almacén, un controlador, un guarnicionero, un herrero y un número variable de mozos. Algunos de estos cargos en instalaciones pequeñas solían externalizarse.

Cochera de Sants, el edificio de entrada aún persiste hoy.


Viviendas
El jefe del depósito, algunos mozos y otro personal  precisaban disponer en la cochera de una vivienda para su alojamiento.
 
Kioscos
Finalmente, indicaremos que se disponía de unos despachos o kioscos repartidos en la línea, sobre todo en desviaciones o en terminales de la misma, para guarecer al personal de la explotación y a los viajeros.
Además, en redes grandes o de gran longitud, se situaban establos en puntos estratégicos para poder refrescar a los animales, sustituyéndolos cuando fuese necesario.

El dibujo corresponde al tipo de kiosco de planta octogonal que dispuso la Barcelona Tramwais en la Plaça de Palau para la línea de Poble Nou. Fue diseñado por el maestro de obras Rafael de Luna.

lunes, 19 de abril de 2010

TIPOS DE ENGANCHES 1ªparte

Para poner en movimiento un carruaje, se requiere del empuje realizado por animales, motores o incluso personas. En el caso de los tranvías de tracción animal, este era efectuado por équidos.
La cantidad y disposición de los caballos que tiraban de un tranvía dependía del tamaño y carga del mismo, del perfil de la línea e incluso del ancho de la vía. Hemos encontrado en servicio regular de tranvías tiros desde 1 hasta 6 animales; en los tranvías de Barcelona se usaron tiros de 1, 2, 3 y hasta 4 rocines. Esta técnica ecuestre recibe el nombre de enganche.

Los enganches se pueden clasificar de dos formas: Por el número y forma de enganchar los caballos a los coches, o por clase de guarniciones, siendo combinables ambas divisiones.


Teniendo en cuenta el número de caballos que se enganchan al carruaje y la colocación de éstos se puede crear la siguiente clasificación: 1- Un solo animal de tracción es una limonera. 2 - Dos equidos en paralelo, forman un tronco. 2b- A una fila de dos o más caballos se le llama Tandem. 3 - Tres monturas en paralelo constituyen una Potencia. 3b- Tres pencos uno delante y dos detrás, son un tresillo. 4- Cuatro jamelgos formando dos parejas en fila serán una cuarta. 5- Cinco corceles tres delante y dos detrás forman una media potencia. 6- Seis rocines en formación tres delante y tres detrás se conocen como gran potencia 6b-A la agrupación de tres o más parejas en fila se la denomina enganche a la larga.

Sin duda existen otras composiciones, pero nos centraremos únicamente en estas nueve por ser las que más habitualmente se han empleado en tranvías de motor animal.



http://www.youtube.com/watch?v=z8YMJRTsmxo


Limonera


Es aquel carruaje en el que se engancha un solo caballo, sujeto entre dos varas o correajes, tanto en coche de un eje, como de dos. En tranvías solo se usaba en líneas de poco tráfico y carga ligera. La diferencia entre los carruajes y los tranvías es que en el tranvía, las varillas, si es que las lleva, van sujetas al balancín, y este articulado al vagón mientras que en un enganche las varillas van sujetas al eje (en caso que sea de dos ejes, va sujeto al primero) y el balancín articulado al coche.   Las varas no se solían usar en tranvías porque si en una curva o en el peor caso un desvío el animal siguiera su sentido natural de la marcha, estas lo podrían sollar e incluso llegar a lesionar (y por tanto invalidar) al caballo.

Este, aunque no sea el enganche más potente, es el más universal, además del más antiguo. Se empleaba sobretodo en labores agrícolas y forestales. Las parihuelas de los indios también eran tiradas por limonera, y los "taxis" o fiacres ingleses también lo usaban.

Los atalajes empleados eran mayoritariamente el collarón aunque modernamente se ha popularizado el uso del enganche a la "Húngara", que en vez de ejercer la presión en las espaldas, la realiza en el pecho. Todos los caballos de las fotos del post llevan enganche por collarón. El primero es collarón Bávaro y los dos siguientes ingleses.   En Barcelona se uso en la línea de Poble Nou entre 1890 y 1899 años en que la vía se estrecho a 1 metro ya que era una línea corta, sin pendiente, con coches ligueros de un piso y así mismo el ancho de la vía condicionaba el uso a un animal o fila de los mismos de modo que no resbalaran sus cascos con el raíl.

lunes, 12 de abril de 2010

El tranvía industrial de La M.T.M


   En los años 60, recuerdo que paseando con mis padres por la Barceloneta, había visto que en el centro de una de las calles que fluían al puerto, entre los adoquines, una vía de tranvía se dirigía hacia el mar; por el ancho y el hecho de que sobre ella no colgaban los hilos eléctricos, deduje entonces que se trataba de una de las vías del tren del puerto.
Años más tarde y una vez estas calles estaban cubiertas de asfalto, las naves de La Maquinista se habían convertido en pisos y algún parque; supe que se trataba de un pequeño ramal ferroviario construido por esta empresa para facilitar el transporte de sus grandes piezas hasta el puerto, donde serían embarcadas en los navíos de la época.
El hecho de que fuera un ferrocarril urbano y que en sus orígenes se empleara para la tracción del mismo el motor animal hace que lo incluyamos en nuestro apartado de tranvías de tracción animal. Como puede observarse en una de las fotografías incluidas en el post, para trasladar calderas u otras piezas pesadas, se recurría a unos vagones ferroviarios con un enganche en tándem (fila) de 6 caballos.
La Maquinista Terrestre y Marítima se había constituido en 1856 absorbiendo la actividad de las firmas Valentí Esparó y Tous, Ascacibar y Compañía. La actividad principal fue la calderería, teniendo también fundición de hierro, y nació orientada a la fabricación de maquinaria, entre la cual destacaría la construcción de máquinas de vapor, primero para las industrias, más tarde para los buques y finalmente para ferrocarriles (locomotoras). Su proximidad al mar facilitaba el transporte de materias primas y la salida de sus fabricados y, aunque inicialmente este transporte se iniciaría por la playa de la Barceloneta, la proximidad al puerto y la mayor facilidad para la carga y descarga que este ofrecía hicieron que se orientara el transporte hacia él.
A fines de los años 80 del siglo XIX, esta empresa ganó el concurso para el suministro de máquinas y calderas de vapor para buques de la Armada Española; estas piezas de gran volumen y peso serían conducidas por pesados carros a través de las calles de la Barceloneta hasta el puerto. Este transporte, válido para un servicio ocasional, al tener una frecuencia de tráfico importante, deterioraría rápidamente el pavimento de las calles y, como consecuencia, aumentaría la dificultad del transporte de estos materiales.
Para solventar esto, en 1891 la compañía proyectó una vía de acceso al puerto; sobre ello La Vanguardia de 20 de junio de 1891 publicaba la siguiente noticia:
En breve se removerá el subsuelo de la calle de San Fernando, en la Barceloneta, para construir la cloaca, cuyo presupuesto abona, como es sabido, la sociedad «Maquinista Terrestre y Marítima». La cueva cloaca será de un sistema muy perfeccionado y sus muros, de más grosor que el ordinario, pues sobre ellos deben descansar los rieles por los cuales irán carros cuyo propósito será trasladar al puerto las grandes piezas de fundición que en aquel importante establecimiento industrial se construyen a menudo; de este modo se evitarán los desperfectos en el empedrado que el acarreo de grandes masas de fundición ocasionaban con frecuencia.
Este ferrocarril de ancho ibérico finalizaba en el muelle de la Barceloneta junto a los depósitos comerciales; allí, mediante una placa giratoria, se conectaría a la red portuaria que tenía el mismo ancho y, mediante las correspondientes grúas, permitiría el embarque marítimo de las piezas.
En el centro del recorrido en la calle de San Fernando (hoy de La Maquinista) había otra placa que comunicaba la vía a otra perpendicular que entraba a un edificio con fachada a dicha calle. Esta placa aparece en el plano parcelario de Barcelona de 1928 y suponemos que era un acceso a algún taller auxiliar de la compañía. Por otro lado, es de suponer que en el interior de la empresa habría una pequeña red; aunque desconocemos la distribución de la misma, tampoco sabemos la función de los raíles centrales que aparecen en el centro de la imagen.
Poco tiempo antes del cierre definitivo de la factoría de la Maquinista en la Barceloneta a finales de los sesenta, desaparecieron los raíles de este tranvía industrial bajo el asfalto urbano del "progreso".
Trazado del ramal de M. T. M. en el plano Martorell de 1928