Cuando encontré este artículo, no tuve la precaución de apuntar la fecha ni el diario en que fue publicado simplemente lo recorte y lo enganche en una cartulina en la que se ha mantenido hasta ahora pegado, desconocía a su autor, y fue la primera noticia para mi de este pequeño tren.
Tras despegar lo más cuidadosamente posible el recorte de su soporte conseguí leer en el reverso una noticia referente al submarino "Piscis III" pero a parte del día que indicaba 1, en todo el reverso no figuraba ninguna fecha.
Finalmente buscando en la Hemeroteca de la Vanguardia conseguí encontrar las fechas en que el Piscis III se hundió en las costas de Irlanda y me permitió datar el articulo en 2 de Septiembre de 1973.
Dado que entonces el Periódico que mi padre solía leer era el Noticiero Universal , que la tipografía parece de el y que no he encontrado este articulo en la hemeroteca antes mencionada, podría afirmar que el articulo apareció el 2 de septiembre de 1973 en El Noticiero Universal.
Considerando que fue el tren de tracción animal más alto de Catalunya y probablemente de toda la península, lo incluimos en nuestro apartado de Líneas.
EL TREN DE LA MONTAÑA
De todos los ferrocarriles que he utilizado en mi vida, ninguno me ha producido tan notable impresión como el tren miniatura que va camino del lago Estangento, desde el terminal del funicular. Es un recorrido dé seis kilómetros bordeando precipicios temibles y con varios túneles. La tracción erá hasta hace pocos años de mulas, y estos. sabios animales dominaban de tal forma el itinerario, que no sólo caminaban al, ritmo justo que exigía el pequeño convoy, sino que paraban en seco su" pisada cuando notaban 'que algún' vagón se' salía de la vía. Los raíles son pequeños y poco elevados para evitar el riesgo del descarrilamiento.

La locomotora es hoy una pequeña diésel, can su puesto de mando y manivela, montados sobre ,la tapadera del motor. El vagón cerrado es como de juguete, con sus varias banqueta de madera y capacidad tan reducida como para que en él se sienten todos los liberales que quedan en España. Otros vagones descubiertos, completan el convoy. El triquitraque del tren, hociquea las diversas unidades en una dubitación alarmante sobre el abismo a pesar de marchar a quince kilómetros por hora. Pero a poco de empezar el viaje el panorama de las. montañas es tan bravío, lar sucesión de los paisajes tan extraordinaria, el trasfondo de la sierra pirenaica, tan emotivo, que el riesgo, el vértigo y el temor dan paso a un talante de admiración y de Inmersión en el ambiente de altura que empapa nuestra atención de modo preferente y ya no somos sino un grupo de excursionista

s que nada quiere perder de lo que ante sus ojos se desarrolla.
He aquí a la naturaleza en toda su plenitud y esplendor. Se habla hoy mucho de la defensa de la naturaleza, de su protección y de su salvamento. Un escritor francés, Philippe Lamour, escribía sobre este tema que la naturaleza no ha vivido sola, sino acompañando al hombre. Y que es, precisamente, el entorno del hombre y el medio que le rodea, le alimenta y le sirve de apoyo y sustento. Por eso ocurre un doble fenómeno en los actuales momentos. De una parte, la contaminación de diverso origen, destruye o pone en grave peligro a la naturaleza. Pero de otra parte, el abandono de la naturaleza por el hombre, el absentismo masivo, la despoblación de lugares, masías o pequeños núcleos urbanos crea una serie de circunstancias que, en definitiva, ponen también en riesgo a la naturaleza habitada, que, durante siglos, tuvo al hombre, al labrador que en ella vivía. como principal elemento regulador de su equilibrio: El hombre cazaba, roturaba, cultivaba, creaba riqueza ganadera y forestal, abría caminos de acceso y protección. El abandono del campo pone en peligro todo eso y devuelve las laderas y los valles al primitivismo selvático.
Desde el ferrocarril se veían en las hondonadas los vericuetos pedregosos por los que baja el río Flamisell, alimentado por el complejo sistema de lagos intercomunicados que forman el conjunto energético.
Es final de julio y el día es radiante y de transparente diafanidad. Pero a dos mil metros de altura corre un aire sutil y delgado que trae con su oxígeno, algo enrarecido, el frío de los neveros de los Montes Malditos que cierran con su enorme mole el paisaje norteño.

Vamos ceñidos al Montseny, tan ajustados a su declive que no alcanzamos a divisar su cima que apenas dista seiscientos metros del nivel que trasponemos. En este mismo tren, llevado por tracción animal, vino a finales de los años veinte don Alfonso XIII a visitar las instalaciones del Estangento. Tenía -me dicen- la doble curiosidad del perpetuo viajero itinerante que trataba de conocer rincones inéditos de su país y la necesidad de informarse sobre el terreno, de las iniciativas técnicas o económicas que significaban elementos decisivos en la modificación de las infraestructuras nacionales. El complejo del Estangento fue en sus tiempos -principios de siglo- una obra maestra de la ingeniería hidráulica. La construcción de las enormes instalaciones duró cuatro o cinco años, y en ella intervinieron miles de obreros que tenían instalados barracones de montaña. Fue un verdadero ejército del trabajo, que acampaba a dos mil doscientos metros de altura, entre nieve y hielos una buena parte del año, con problemas ingentes de alimentación, higiene y sanidad.
Almorzamos truchas del lago, recién pescadas, con una sabia y dosificada salsa de cerveza que espuma y envuelve el tierno y sabroso cuerpo del habitante de las aguas limpias de la montaña. ¿Cuál es la esencial diferencia entre el pez de río y el pescado de mar? Comer un túnido fresco, el bonito del Cantábrico, por ejemplo, es probar un fuerte alimento rico en grasas y en proteínas, que lleva en su 'apretada carne, hecha de rodajas superpuestas, como las capas concéntricas del tronco de un árbol, un intenso sabor marítimo de agua batida, de las olas de profundidad. No sólo se percibe en él la sal, sino el gusto de otros pescados menores, como la anchoa que han servido para alimentarle, de igual suerte que se percibe en ciertos jamones serranos el aroma de las bellotas que sirvieron al engorde porquerizo.

Pues bien, la trucha nos da una sensación enteramente distinta (de animal alimentado de cosas finas, exquisitas, que vive entre cascadas y pozas, claras, transparentes, y que nos ofrece su cuerpo para darnos un sustento vital de limpia ejecutoria. Se concibe que la trucha sirviese de reserva. alimenticia. importante y hasta decisiva, en los monasterios cistercienses y trapenses para ayudar a la ascesis espiritual. Pienso, en cambio, que es difícil concebir a un ermitaño comiendo atún, que aunque pescado, casi se podría clasificar como carne, en una interpretación inmovilista y «ultra» de los principios fundamentales de la abstinencia.
!Maravillosa y variada Cataluña! Yo desconocía esta región lacustre y montañera, frondosa y, más arriba, desnuda, del Pirineo leridano, cuyas aguas descendentes abren otros tantos cauces fluviales que dan nombre a los valles perpendiculares a la cordillera, el Noguera de Tor, el Flamisell, el Pallaresa, el Segre. Paisajes estrechos, arbolados, eternamente arrullados por las torrenteras, que bajan entre cantos rodados gigantescos, hacia el mar del habla romana. Desde aquí arriba se contempla el macizo inmenso, donde las nieves se hacen estanque y rió y saltan hacia diversos rumbos para despeñarse hacia las tuberías forzadas. Mis acompañantes catalanes, hablan de gastronomía indígena, en términos de alto tecnicismo, para mí, inalcanzable. Otro rato lo dedicamos a la toponim

ia y a su interpretación, lo cual lleva el discurso hacia la filología y sus Innumerables vertientes. La lengua catalana es una hermosa y viviente realidad como lengua de cultura y vehículo de universal relación. Oyéndola resonar en estos picachos parecen adecuarse sus acentos específicos al contexto del paisaje con el estilo arquitectónico románico, milenario, asomando al fondo, en los campaniles de los pueblecitos del valle. Del latín imperial que trajeron soldados y cónsules, abogados y Jueces, funcionarios y comerciantes hace dos mil años a la península se formó también, como en estas montañas, un inmenso depósito de vocablos del habla de Roma; dividido en lagos diversos que luego se vertieron en los distintos idiomas de la península, el portugués, el gallego, el español, el catalán, cara a diversos horizontes y mares. De la nieve latina derretida se hicieron ríos vernáculos, caudalosos y enérgicos que tomaban el sabor de cada cultura. Hay un conocido y picante pasaje de la obra de Proust en que determinado personaje que presumía de buenas letras, critica los giros y modismos del lenguaje francés de una sirvienta campesina que mezclaba anacronismos, de buena ley, con anomalías gramaticales de la provincia, rural. "Lástima que estropeen de esa manera nuestra lengua", decía. Y el narrador comenta: "Pero todo lenguaje de cultura ¿no es en realidad el resultado de una o varias lenguas anteriores. estropeadas por el uso, a través de los siglos?". Junto a la digresión literaria, surge en nuestra sobremesa, el tema histórico, evocado por la extensa visión del territorio que se abarca desde allí arriba. Los condados primitivos, yuxtapuestos, que hacían frente, apoyando sus espaldas en la gigantesca cadena pirenaica, a la avalancha musulmana, se adivinan aquí, con sus límites fronterizos que marcaban cuencas de ríos o divi

sorias de sierras que aún hoy se comprenden perfectamente, a la escala de la limitada y pobre estrategia de los, siglos iniciales de la reconquista. Nos habla un comensal de documentos del siglo IX qué hacen referencia a un episodio preciso. Siempre que vengo a Cataluña me impresionan, entre otras cosas, el arraigado sentido historicista que tienen sus hombres en general, muy superior a la media, de otras regiones peninsulares.. El catalán conoce el pasado de su, tierra, hondamente. apasionadamente. Esta es una tierra que hace del ayer. fuente, no sólo de costumbre. con Jurisdicción legal vigente, sino motivo y estímulo de tradición viva que sirve de base a la coexistencia contemporánea. Pues sin ese cimiento, ¿cómo se puede lograr una mínima. solidaridad colectiva?
El tren de juguete se ha vuelto a poner en marcha en su jornada de regreso. Es Dlsneylandia en los Pirineos. Volvemos al funicular vertiginoso, no por la velocidad, prudentísima, sino por la pendiente. próxima a la verticalidad. Mientras el mundo mágico de la alta montaña se esfuma y desaparece en contados minutos, nos sumergimos de nuevo en el valle para perdernos en la barahúnda de la horizontalidad.
José María DE AREILZA
Aunque se despertó en mi un gran interés por el tren de Estanygento no sería hasta el verano de 1992 en que con mi esposa subimos al lago, con el actual funicular aéreo, pudimos ver el tramo final de la línea y otro tramo que llegaba hasta el estany Tort.
En este viaje ferradures ya nos acompañaba comodamente instalado en el seno de su madre, tardaría algunos meses en ver la luz, pero para nosotros ya tenía su entidad.
Actualización : Enero 2013.
Hace algún tiempo, me llego la copia de una postal de la primera década del siglo XX, en la que podía apreciarse un convoy del tren de Estany Gento formado por varias vagonetas remolcadas de modo independiente por varias mulas.
Tal como nos comprometimos en su día con Gabriel, añadimos este interesante documento a esta entrada.