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miércoles, 19 de marzo de 2014

La Compañía General de Tranvías de Valencia

La entrada a Valencia por las torres de Cuarte, entonces prisión militar y el tranvía interior por la calle de Cuarte.

Al repasar hace unos días una de nuestras entradas sobre los tranvías de Valencia, nos apercibimos de  un "continuara", que dejaba interrumpido el relato sobre los antiguos tranvías valencianos, que el señor José Sebastián publicara en los setenta, en el Boletín de los tranvías de Barcelona.
Estos días que se presiente el olor de pólvora fallera en le ambiente retomamos el capitulo de la serie:
Tranvía en el camino del Grao.

La Compañía General de Tranvías.
La Compañía General de Tranvías marca una nueva etapa en la expansión de los servicios tranviarios de Valencia.                                               
Se constituyó en 11 de julio de 1891 con un capital de 1.100.000 pesetas, y adquirió la concesión de un tranvía a vapor de Valencia al Grao y las de los tranvías de tracción animal de Ensanche e Interior y enlace de estas dos líneas con la primera.
La línea del tranvía a vapor del Grao en verde, sobre un fragmento del plano de Valencia de 1891

La línea de Valencia al Grao tenía la cabeza en la bajada del Puente del Real junto a la Plaza de Tetúan; seguía luego por el citado puente, entrando por el último andén del paseo de la Alameda contiguo al camino de la Soledad, cruzaba este camino, entraba por el camino Nuevo del Grao y continuaba hasta el edificio de Escuelas Públicas, en cuyo punto cruzaba el camino; entraba en el llamado Camino Hondo hasta el final del mismo; penetraba otra vez en el Camino Nuevo del Grao, por donde seguía hasta cruzar el lugar denominado el Ovalo para continuar por toda la calle de Santa Ana y por la del Cementerio hasta el final de la plaza de Espartero en Villanueva  del Grao, en cuyo punto terminaba el trayecto. Posteriormente se prolongó la línea hasta la Playa de Levante, frente al lugar donde se emplazaban en verano los establecimientos de baño.
Plaza de Tetuán, tranvía del Grao a la izquierda, y tranvía del interior a derecha.

El tranvía del interior en rojo,sobre el mismo plano
La línea del Interior 
Partía del apeadero del tranvía a vapor en la plaza de Tetuán y terminaba en la Estación de Aragón, con el siguiente itinerario: calle frente a la Glorieta, plaza del Príncipe Alfonso, plaza de las Barcas, calle del Poeta Querol, calle de Ba­llesteros, plaza de San Jorge, calle de Bar­celonina, plaza de San Francisco, calle de En Llop; Torno de San Gregorio, calle de Adresadors, plaza de Pertusa, calle de la Jabonería Nueva, Pie de la Cruz, Balmes, Lepanto, Doctor Monserrat, Borrull, Soco­rro,Cuarte, Estación de Aragón. 

La vía descendente iba por la calle de Cuarte y Murillo, plaza del Mercado, Cordellats, En Gonari¡ plaza del. Collado, calle de los Dere­chos, Abadía de San Martín, plaza de Villa­rrasa, Torno de San Cristóbal, Mar, Con­gregación y plaza de Tetuán.






El tranvía del Ensanche 
Tenía su inicio en la plaza Mayor de Ruzafa recorriendo las siguientes calles y plazas: Valencia, Colón, Pascual y Genís, Poeta Querol, Ba­llesteros, San Jorge, Barcelonina, San Francisco, En Llop, Torno de San Gregorio, Adresadors, Pertusa, Jabonería Nueva, Vír­gen de los Angeles, Pie de la Cruz, Balmes, Encarnación, Guillem de Castro hasta la Casa de la Beneficiencia, Corona, Mosén Sorell, Santo Tomás, Rateros, Serranos, Virgen de la Concordia, San Bartolomé, Calatrava, Purísima, Collado, Derechos, Abadía de San Martín, Villarrasa, Torno de San Cristóbal, Mar, Congregación, Tetuán, frente a la Glorieta, Príncipe Alfonso, Poeta Quintana, Picadero, Isabel la Católica a Puerto, calle de Valencia hasta la plaza Mayor de Ruzafa.


Tranvía de vapor de Valencia al Grao
El día 21 de abril del año 1892 se verificó la bendición del material móvil y fijo del tranvía de vapor de Valencia al Grao, y la línea se abrió al servicio público al siguiente día 24. Los trenes salían cada diez        minutos. El precio del billete era de quince céntimos tanto en el interior de los coches como en el imperial, y los trayectos del camino costaban diez céntimos.
El tranvía de vapor en el llano de Viveros.
El tranvía de vapor adquirió pronto gran popularidad. A ella contribuyó, aparte de la competencia que venía a establecer en los medios de transporte y el gran número de personas que lo utilizaban, las desgracias que producía a su paso. La mayor parte de ellas obedecían a torpeza o descuido de los transeúntes y viajeros, que no se daban cuenta de que la línea era realmente un ferrocarril de vapor y transitaban por delante de él, subían y bajaban con la misma falta de precauciones como si se tratara de un tranvía de tracción animal. 
Varios choques con tranvías de la Valenciana en los cruces de las dos líneas, algunos de ellos con elevado número de víctimas, y el atropello de carros y otros vehículos acabó por convertir en siniestra su popularidad. Y el pueblo valenciano, con esa predisposición innata para la sátira y para convertir en burla o donaire hasta los más tristes y lamentables acontecimientos, aplicó en seguida al tranvía de vapor un mote, mote burlón y agresivo que hizo fortuna y por el cual se le designó y se le conoció siempre. Ocupaba entonces la atención de la prensa y del pú­blico ávido de informaciones truculentas, el nombre de un criminal que actuaba en Francia y al que sus crímenes y fechorías hicieron famoso. Se llamaba Rabachol. 

El pueblo valenciano ya tuvo bastante: llamó "Rabachol" al tranvía de vapor que tantas muertes y atropellos cometía. Y extendió el mote, en diminutivo, sólo por pertenecer a  la misma Compañía, a los pequeños coches de tranvías que, tirados por un caba­llejo y con el distintivo de una banderita encarnada los de la línea Tetuán-Aragón y otra amarilla los de Ruzafa-Cuarte ­Serranos', se paseaban pacíficamente, pintorescos y enternecedores por las calles de la Ciudad de aquel tiempo.
Así como a la otra Sociedad de tranvías se la llamó, abreviando su nombre, La Va­lenciana, a ésta apenas se le llamó La General, porque las gentes bautizaron inmediatamente a sus tranvías con los nombres, a la vez estigma y remoquete, de "El Rabachol" y El Rabacholet. Así se llamaron y fueron conocidos hasta su desaparición.


Otras Lineas de la General
Aparte estas líneas, la Sociedad General de Tranvías adquirió y explotó los tranvías de tracción animal de Valencia a Torrente y de Valencia a Tabernes Blanques, Masa­magrell y Puebla de Farnals.
El primero había sido concedido en 17 de septiembre de 1892 a Don Gil Roger López y Cía., cuya Sociedad, una vez comenzadas las obras, cedió la concesión a la de Plá Hermanos, la que, a su vez la cedió, ya en explotación, a la General. 
Se inauguró al servicio en 25 de abril de 1895. y para no perjudicar a los tartaneros j empleados de los coches que prestaban el servicio de Valencia a Torrente, los señores Plá Hermanos compraron los caballos de dichos vehículos y a los dueños les emplearon en las plazas de conductores de los tranvías. 
La otra línea, la de Puebla de Farnals fue otorgada en 23 de febrero de 1891, y para su explotación se constituyó la Compañía de Tranvías del Norte de Valencia, sociedad que, como queda dicho, cedió también sus derechos a la General de Tranvías. La inauguración de la línea tuvo lugar el día 1º de enero de 1892.

Los Tranvías del Cementerio
El último tranvía de tracción animal que se estableció en Valencia fue el del Cementerio. La concesión se otorgó en 27 de agosto de 1894 a la entidad Lladró y Cía. y el servicio quedó inaugurado en el año 1903, cuando ya se trabajaba para transformar en eléctricas todas las líneas de tranvías de la Ciudad.

El Ferrocarril de Valencia a Villanueva de Castellón
Otro importante ferrocarril económico se constituyó en este período de iniciación de los transportes valencianos: el que originariamente se denominó Ferrocarril del Grao de Valencia a Turís y Minas de Dos Aguas, otorgado en 27 de julio de 1891 a la Sociedad Pascual Caries. 
El tramo Valencia-Torrente se abrió al servicio en 11 de noviembre de 1893, y la Estación quedó emplazada a la izquierda del Camino de Jesús próxima al Manicomio, donde aún se encuentra.
Esta línea fue ampliándose con distintas concesiones, que finalmente, por R. O. de 27 de junio de 1909, se fusionaron en dos; Grao de Valencia a Villanueva de Castellón y Picasent a Turís y Minas de Dos Aguas y Carlet Catadau. En los años 1894 y 1895 quedaron inaugurados los tramos Torrente-Picasent, Picasent-Rambla de Carlet y Rambla de Carlet-Alberique. Años más tarde, en 1912, se construyó la Sección Nazaret-Valencia, y en 1915 se abrió al servicio el último tramo Albe­rique-Villanueva de Castellón.


José Sebastián

Aprovechamos la ocasión para felicitar  a Rosa d'Abril, Paco Pons i al resto de amigos que están estos días en Valencia. 

martes, 10 de septiembre de 2013

De Lladró y Compañía a la CTFV: Cacaus, Tramussos, Faves y Vi.

La popularidad de los tranvías de Lladro los llevo a presidir fallas.

Desde hace algunas semanas, de forma recurrente, me encuentro con dos páginas de la Revista de Obras Públicas, sobre la presentación de un nuevo coche tranviario por la firma Lladró y Compañía.

   Esta información, que reservábamos para un artículo sobre este importante carrocero y constructor de material tranviario y ferroviario valenciano, era insuficiente para una entrada, pero ante la insistencia de estas páginas, anduvimos buscando más información, y el resultado fue interesante.
A finales de 2012 en el Foro Trenes, el miembro Tranvialoma, postulaba por un estudio sobre este fabricante, incluyendo la fotografía de una placa de fabricante perteneciente a un coche de tranvía granadino.

La petición no cayó en saco roto y el Blog - Caminos de Ferro – publicó la entrada:  Vicente Lladró Aguilar,constructor.      Esta completa información nos ha permitido tener una idea sobre el constructor, sus orígenes y  la historia de esta firma.



Para una mejor información, recomiendo la lectura de esta entrada y el blog en general que dispone de entradas de gran interés.

Añadiremos otro encuentro inesperado, que menta al fabricante ferroviario. Está en una narración familiar en formato de blog ( Familia NavarroSantamaria ), y que también nos ha servido de ayuda, y es una pequeña delicia, que nos explica la vida en la Valencia a principios del siglo veinte. En ella hay dos párrafos interesantes para nosotros, el primero, sobre el tranvía del Cementerio, que hace referencia a la firma Lladró, y otro referente al camino del Grao.
Talleres de la Maquinista Valenciana con una monumental apisonadora a vapor.

Lladró y Compañía.
La firma Lladró y Compañía fue fundada por Vicente Lladró Aguilar, quien había trabajado en la compañía  “La Primitiva Valenciana”   empresa que a su vez tiene sus orígenes en los talleres y fundición La Maquinista Valenciana. 

D. Vicente Lladró Aguilar
Blog: 
Caminos de Ferro
D. Vicente Lladró Aguilar, constituyó su nueva razón social, Lladró y Cía., con instalaciones en Almácera, manteniendo el nombre de La Primitiva Valenciana en virtud al prestigio de esta antigua firma.
La principal actividad de la firma sería la construcción de coches para tranvías y ferrocarriles económicos y vagones y diverso material remolcado, así como omnibuses y coches Ripert y material para ferrocarriles industriales.
De ello se deduce, que fue un gran carrocero, pues como otros constructores que hemos visto, construían la caja del vehículo, utilizando la parte mecánica y los rodajes de otras compañías.
También como en el caso de Baucells y en los actuales de Caf y Alsthom, se implicaría en la financiación de proyectos tranviarios, para de este modo garantizarse el negocio de venta y mantenimiento de equipos.
Los hermanos Ramón y Antonio Rodrigo Cuñat crearon una sociedad  para gestionar la línea de tranvías que iba desde iglesia de San Agustín hasta el cementerio, puesta en marcha el 1 de diciembre de 1894 con tracción animal.
Sin duda la línea debió dar un buen resultado pues en octubre del año siguiente, 1885, Vicente Lladró Aguilar, invirtió 96.000 pesetas de la época obligando a sus socios a igualar la inversión entrando así en la explotación. Esta compañía mantuvo la tracción animal hasta 1924 siendo la última con este tipo de tracción en la ciudad de Valencia. 
Hacia 1897, año en que ciudades como Madrid y Barcelona estaban iniciando la electrificación
coche 78  fabricado en 1910 por Lladró
de sus redes, Vicente Lladró ve una gran oportunidad de negocio y contacta con la Industria Eléctrica de Barcelona, que tenía la licencia en España de la firma Siemens & Halske para equipos de tracción eléctrica de  tranvías y ferrocarriles, a fin de poder equipar sus coches con estos sistemas. 
Finalmente, al parecer, los negocios con esta compañía debieron incrementarse al punto que pasaría a importar directamente sus equipos de Alemania.
Así según Spanish-Railway, la Compañía de Tranvías de Valencia adquirió a Lladró y Cia:   6 coches numerados como 71 a 76 en 1909; 7 más numerados como 77 a 84 en 1910.  En 1914 hay constancia de la venta de 31 coches numerados como 151 a 182, esta vez motorizados con equipos General Electric.

Pero antes de 1897, la compañía ya había suministrado coches tranviarios para tracción animal y vapor, a las compañías: Sociedad Valenciana de Tranvías, Sociedad Plá Hermanos, Sociedad de tranvías de Villanueva de Castellón a Puebla Larga, Tranvía de Burriana al Grao de Castellón y tranvías de Murcia.
En total 64 coches de diverso tipo: coches cerrados, jardineras y con imperial. Además, para la Sociedad del ferrocarril económico de Silla a Cullera, construyó 12 vagones cerrados, y seis vagonetas para el tranvía de Villanueva de Castellón.
Lladró, Cuñat y Cía.
En abril de 1915, la razón social pasa a ser Lladró, Cuñat y Cía., y sigue fabricando coches para diversas redes tranviarias del estado:



Para la Sociedad de Tranvías de Mondáriz a Vigo, Lladró y Cuñat construiría, en 1916, los coches 1 al 3, con capacidad de 24 asientos y otros 24 en las plataformas, con truck sistema Brill de dos ejes.
Coches tipo Charleroi de Madrid

Un importante pedido sería el de 50 coches para el tranvía de Madrid con equipo de la firma Belga Charleroi  y que serían conocidas por dicho nombre. De ellos ha sobrevivido una unidad hasta nuestros días preservada por la EMT madrileña.
Tranvía tipo Lladró en Granada.

Otras redes a las que suministraría material serían: Tranvía de Sierra Nevada, tranvía de Villacañas a Quintanar de la Orden,  y los tranvías de Bilbao.
Junto a un tranvía de Bilbao ( Lladró ¿?)  una galera con  tiro en tresillo.

En 1926  suministró  a la CTFV un pedido de veinte tranvías numerados como 207 a 227, y  en 1928  suministraría los tres primeros coches del tranvía de Mataró.
Coche 2 del tranvía de Mataró.

Lladró en aquel entonces tenía una capacidad para la construcción de 100 coches por año, lo que no es nada desdeñable.

Tranvías,  Coches y
 Vagones, S.A.
1928 sería un mal año para la compañía. En este mismo año moría su fundador Vicente Lladró, además, un incendio destruiría gran parte de sus instalaciones en tan solo 3 horas.
Si añadimos a esto la crisis económica del final de los años veinte, la compañía pasaría a reducir su producción, cambiando nuevamente de razón social a  Tranvías,  Coches y Vagones, S.A. hasta la Guerra Civil en que finalizaría su existencia.


Los tranvías de Lladró.
La revista de Obras públicas de 1897 se inicia con la descripción de un coche presentado en la exposición de Abril de aquel año:
El coche cerrado y sin imperial tenía capacidad para 16 personas sentadas y 12 en las plataformas. Tenía un sólido bastidor, plataformas simétricas firmemente unidas al cuerpo central, las cerchas del techo eran de una pieza de madera cortada  a hilo y curvada al vapor, los ventiladores del techo basculantes, las puertas de acceso al interior corredizas suspendidas a un carril superior que se curvaba en su extremo para que sin cierre ninguno no se abrieran con el movimiento del carruaje. El conjunto presentaba solidez y elegancia en asientos, techo y pavimento, las barras estaban niqueladas,  y el acabado daba una muy correcta impresión, sin listones de madera encorvados etc. 
Coche remolque de Valencia 

La caja estaba sustentada sobre los ejes mediante resortes dobles, de caucho y de acero en espiral, y  las cajas de grasa tenían huelgo suficiente para adaptarse a curvas de hasta  cuatro metros de radio. 
Trabajadores de Lladró
Blog: Caminos de Ferro
El ancho de vía era métrico como la mayoría de redes tranviarias del país en aquellos años, y el peso total de caja y rodadura en vacío era de 1870 kg, es decir un vehículo bastante ligero.
Para mantenerlo liviano, hay que comprender que se trataba de un coche de tracción animal y por lo tanto cualquier reducción en el peso supondría una economía en el tiro, Lladró como otros constructores trataba de evitar el uso de herrajes al mínimo imprescindible, construyendo las carrocerías en maderas de la mejor calidad como la teka, el fresno, el sicomoro y otras maderas de importación; hay que tener en cuenta además que Valencia siempre fue un puerto significado en la importación de maderas, por la importante industria de fabricación de muebles que aún hoy se mantiene.
Ripert en Valencia, tal vez fabricado por Lladro.
Las maderas eran tratadas antes de su manipulación, y una vez conformadas para cada aplicación, eran ensambladas mediante pernos y pasadores para dar al conjunto la conveniente solidez.
En la carrocería las maderas se unían mediante machihembrado y las uniones eran tratadas con albayalde (carbonato de plomo) para evitar que en los intersticios entrase humedad pudriendo la madera.
Como vemos la firma Lladró tenía una preferencia por la madera frente al uso de chapa metálica. Esta preferencia se mantuvo en la fabricación de coches eléctricos donde solo el bastidor y la rodadura se construirían en acero por razones obvias.

Podemos añadir que los coches fabricados por Lladró tenían una forma que fácilmente  inconfundibles con planta octogonal y un frontal de tres ventanas, la central de gran tamaño para facilitar la visión al watman.
Material preservado.
No tratándose de una gran compañía, es significativa la gran cantidad de material que ha conseguido preservarse hasta hoy.
De los últimos coches suministrados, han podido conservarse hasta hoy, los tres coches del tranvía de Mataró. Además para el Museo del Transporte de Valencia se han podido preservar los coches remolque 131 fabricado en 1912 y  motor 171 del mismo año y de la remesa de 1926 los coches motores 213 y 216.  Además el coche 477 de tranvías de Madrid, también tiene su origen en esta compañía.


Finalizaremos la entrada con un fragmento del Blog Familia Navarro Santamaría.

Los dos hermanos Rodrigo, crearon una sociedad para gestionar la línea de tranvías que iba desde iglesia de San Agustín hasta el cementerio municipal ya que por aquel entonces cada línea de tranvía tenía su propia concesión del ayuntamiento. Era el tiempo, como he comentado, en que los tranvías todavía eran movidos por caballos, pues tras una breve experiencia de tranvías movidos con la máquina de vapor que produjo muchos atropellos, se volvió a la tracción animal. Así pues en la práctica gestionar aquellas líneas de tranvía suponía gestionar muchas cuadras de caballos. 
Esta compañía mantuvo la tracción animal hasta 1924 y fue la última en ser absorbida por la CTFV que fue la compañía que unificó todas las líneas de tranvías.  Compañía de Tranvias y Ferrocarriles Valencianos cuyas siglas CTFV se popularizaron entre los valencianos y que en lugar de nombrarla por su auténtico nombre la llamaron la Compañia de (C)acaus, (T)ramussos, (F)aves y (V)id.

Dedicamos esta entrada a Carmen Navarro Santamaría y a su interesante narración.


El coche 8 fabricado por Lladro, despidiendo la Linea 8 de Valencia en 1965.

Posteriormente a la publicación de esta entrada, hemos recibido un comentario del Sr. José A. Tartajo, que realiza unas concreciones al mismo.
Por su interés la reproducimos en el cuerpo de la entrada:
.....
Respecto a la relación entre La Primitiva Valenciana y Lladró, ver la Gaceta de los Caminos de Hierro, de 1 de Abril de 1915, página 152.
Sería interesante disponer de informaciones de origen Lladró sobre los tranvías que produjo a lo largo de su existencia. En lo referente a tranvías entregados a compañías de tranvías de Madrid, en mis investigaciones en el AGA he encontrado que los remolques 121 a 125 de la Compañía Eléctrica Madrileña de Tracción (vía estrecha) fueron suministrados por Lladró. También, que los coches 351 a 375 (vía ancha, adscritos en 1912 a la concesión del Tranvía del Este de Madrid), más conocidos como “Charleroi III”, tenían cajas de Lladró.

Respecto a la foto “Coches tipo Charleroi de Madrid”. Desearía tener la confirmación de que esa caja en construción por la Sociedad Madrileña de Tranvías tiene algo que ver con un diseño de Lladró; y si el pie de foto es genérico, debo señalar que el 542 que está detrás no es un Charleroi.

Finalmente, debo señalar que el tranvía 477 de Madrid, actualmente “preservado” pero bajo tierra, no es un tranvía “Charleroi” (en la jerga clásica de los tranvías madrileños), sino que es un “Belga”. De origen con una caja de diseño y construcción belga, la Empresa Municipal de Transportes la cambió por una caja de tipo “500”. Cuando el Ayuntamiento de Madrid decidió la reconstrucción de un tranvía, el elegido fue el 477, que fue reconstruido bajo la dirección de José María Valero. En otras palabras: el actual 477 no es el “Zhivago” sino el auténtico 477. Ver "la verdadera historia del 477"” en el foro anden1. Por supuesto, el 477 no tiene nada que ver con Lladró, a menos que se demuestre que ese diseño de caja, adoptado por la SMT y la EMT, es de origen Lladró.





lunes, 28 de mayo de 2012

El camino del Grao, o la reinvención del ferrocarril.

Carros y carreteros circulando por el camino del Grao hacia 1920.
  Hace muchos años en un catálogo técnico de los Altos Hornos del Mediterráneo de Sagunto, me sorprendió que en el capítulo de raíles, figurara una sección, para mí totalmente desconocido, denominado  raíl de carretera. A parte de sus características mecánicas: dimensiones, momento de inercia y otras habituales en este tipo de publicaciones, no se especificaba nada sobre su uso,por lo que durante mucho tiempo sería un misterio.

Tiempo después al consultar “on line” la Revista de Obras Públicas, en varios fascículos de los años 1890 y siguientes dí con unas publicaciones del Sr. Enrique Sanchís Tarazona sobre este tipo de raíl y su uso en la capital del Turia. Este novedoso sistema resolvía una serie de dificultades en la rodadura de carruajes por las carreteras de la época, similares a los que muchos años atrás habían originado el nacimiento del ferrocarril.

Si el uso del caucho en neumáticos, no hubiera solucionado la repartición de la carga sobre una superficie mucho más amplia que las llantas de los carruajes, amén de con la aparición del neumático,  amortiguar mejor el movimiento del vehículo, probablemente hoy dispondríamos de carreteras y autopistas dotadas de amplias bandas de metal por las que circularían los modernos vehículos de ruedas metálicas. Entonces Valencia hubiera sido la cuna de este sistema de transporte.
Sección del camino del Grao con sus primeros raíles.
Tiempo después de estas lecturas, en una conversación con un veterano aficionado del ferrocarril de la asociación de Sant Andreu, él me contaba que en su juventud había vivido en Valencia y que recordaba, allá por los años cincuenta, que en la carretera del Grao, existían estos raíles planos por los que circulaban los carros en paralelo con camiones y tranvías en una ruta de muchísimo transito. Más tarde, Jordi Ibáñez y otros aficionados que habían podido disfrutar de la antigua red tranviaria en los años sesenta, nos comentaba su extrañeza ante estas vías sin ranura, lo que nos da a entender que si bien en aquel tiempo aún se mantenían estos raíles, ya no transitarían sobre ellos carruajes que ya habrían sido sustituidos por vehículos a motor, con lo que sería difícil imaginar su uso real. 
El camino del Grao en un plano catastral de 1930 en el mismo pueden distinguirse las guias del amino junto con los raíles del tranvía
Al buscar más material para poder realizar este artículo, dimos con el foro Remember Valencia del que proceden casi todas las fotografías. En él también hemos encontrado interesantes comentarios, aportando información sobre estos raíles en los últimos años e incluso alguna imagen de los últimos tramos sobrevivientes que esperamos puedan ser preservados para el Museo del Transporte Valenciano.
Dedicamos esta entrada a estos entrañables y desconocidos amigos valencianos.
El camino del Grao en una bella fotografía de los años treinta.
El camino del mar a Vilanova del Grao.
Valencia era en sus orígenes, una ciudad marítima, prueba de ello serían sus antiguas Drasannes medievales, en las que a la par de las de Barcelona, se construirían las naves de la Confederación, que en su tiempo surcarían el Mediterráneo en exploraciones guerrero-comerciales.
Un camino rural habitual en el mediterráneo.
La gran erosión de los montes provocada por las intensivas talas en los montes de la Península (que en poco tiempo generarían el delta del Ebro), en la cuenca del Turia crearían una gran sedimentación alejando a la ciudad de su puerto, este hecho obligaría a la construcción del “camí del mar” que sería una vía de gran tránsito dadas las necesidades de abastecimiento de aquella gran ciudad así como la importancia comercial de la misma y su área de influencia en unos tiempos donde el transporte era básicamente marítimo. 
Este importante tráfico generaría a su vez las necesidades de un buen camino con su consiguiente mantenimiento.
 La cuenca mediterránea y las tierras de aluvión no son precisamente pródigas en materiales de construcción de gran consistencia como los granitos, antes bien proliferan la piedra calcárea  del Carstz, común en toda   esta   gran área junto con la piedra  arenisca de Montjuich con la que está construida la ciudad de Barcelona.
Cantera de piedra arenisca en Montjuich
Ambos materiales que para la edificación poseen excelentes cualidades, en la pavimentación tienen un pobre resultado, no disponiendo ni de tenacidad contra la rotura ni  dureza contra el desgaste con lo que la aparición de carriladas y surcos  es frecuente, como también puede apreciarse en los caminos de carro que transitan sobre rocas calcáreas y en los que han quedado para la posteridad los surcos generados por el paso de miles de carruajes.
Carriladas en la roca calcárea producidas por el desgaste del paso de carros.
A fines del siglo XIX y a pesar de que los mantenedores de los caminos ya disponían de medios modernos para la conservación de los mismos, como el rodillo de vapor (actuales apisonadoras), El mantenimiento de un camino tan transitado era un auténtico quebradero de cabeza para los ingenieros de caminos.
Rodillo de vapor
Dejaremos que el  Sr. Enrique Sanchis, a través de fragmentos de sus interesantes artículos, nos explique la gestación de esta vía

Revista de Obras Públicas.
febrero l896. 
EL CAMINO DEL GRAO DE VALENCIA.
Es sabido que las grandes dificultades con que tropiezan los ingenieros para la conservación esmerada de los carreteras en el Centro y Mediodía de España, son el clima de que disfrutan y  los materiales de que disponen, El clima, caluroso en exceso, resquebraja y hace polvo hasta los acopios que hay en los paseos; los materiales que teniendo poca dureza, y mala calidad, siendo piedra machacada blanda y recebos arcillosos, las más de las veces, no resisten el continuo  gravitar de los carros cargados que transitan por el firme y se trituran y aplastan en vez de trabar convenientemente.
El camino en una hermosa postal coloreada.
El camino del Grao de Valencia reúne, a estas condiciones, una frecuentación excepcional, pues transitan por él diariamente,de 3.500 a 4.000 vehículos cargados en su mayoría; así es que su conservación se hacia  imposible a pesar de una dirección activa, inteligente y costosísima. Se gastaban anualmente 35.000 pesetas en piedra partida, que el cilindro de vapor apisonaba sin descanso; se hizo un ultimo esfuerzo levantando todo el firme y reconstruyendo el camino, operación que costó 60.000 pesetas, sin que con todos estos gastos se obtuviese otro resultado que tener llenos de baches y rodadas los cinco y  medio kilómetros que tiene el camino.
Esta antigua postal muestra claramente los carriles de carros y su uso.
Las reclamaciones continuas de los carreteros, obligaron a la Comisión ,de caminos del Apuntamiento, de dicha ciudad a, cambiar de  procedimiento; se pensó en adoquinarlo o entarugarlo; pero estas soluciones de, dudosos resultados no se realizaron afortunadamente, y se optó por ensayar' un proyecto del Ayudante de Obras públicas, Sr. Meseguer; proyecto que constituye un adelanto de aplicación  inmediata a los trozos de carretera que reúnan las condiciones dichas.
Todo el mundo ha observado el hecho de que los vehículos marchan por las carriladas que encuentran, abiertas, porque  estando, por ellas el terreno más duro que por el resto del camino, el ganado ejerce la, tracción can más facilidad, con menos fatiga. Es indudable que si estas rodadas no destruyeran por completo el firme, si siempre  se conservaran sin baches, el problema de la conservación estaría resuelto a poca costa, pues por ellas irían los vehículos pesados  que marchan el paso, y los ligeros que: llevan mayor velocidad, ocuparían el resto del firme. 
En esto se debieron fijar los italianos al idear sus raíles de losas; pero no contaron con la falta de homogeneidad en la dureza de la piedra, y por tanto, con el desigual desgaste de aquéllos; y de aquí que, el perfil longitudinal de los carriles aparezca, al poco tiempo de instalados, lleno de pequeñas. ondulaciones, que se, agrandan más y más a  medida  que pasan nuevas ruedas por ellas.
Evolución del raíl.


En los carriles instalados en el camino del Grao se ha resuelto el problema. por completo, Se ha  empleado el acero, material duro, elástico y homogéneo,  en el que no puede  haber baches, por ser su, desgaste muy igual y pequeño, obteniendo con ellos, unas rodadas o carriladas artificiales. de muchos   años de duración.
La sección del camino es la que indica; la. fig.1. En ella se, ve que en vez de los acopios que suele haber en los  paseos se han colocado, a derecha e izquierda dos carriles, por los que marchan en direcciones opuestas los carros que transportan mercancías; los de la derecha, para los que van al  puerto, los otros , para los que vienen, quedando libre  el. resto. del camino para los los coches o carros descargados, que llevan mayor velocidad que los  del aire de paso.
Los carriles tienen por sección una E, fig.2, que está formada por dos hierros  en U. cosidos por  pernos con doble tuerca,colocadas de 50, en 50cm a lo largo del nervio central del carril. Parece ser que dificultades de fabricación han impedido que los carriles sean de un solo hierro, que por otra parte hubieran, sido de difícil. manejo por su gran peso. Las ,dimensiones acotadas en la figura están, calculadas para resistir un peso de cuatro toneladas en cada rueda, suponiendo que el carril está apoyado en sus extremos  y. sin rellenar de grava, como luego se verá, caso a que se  esta  muy lejos de llegar en la práctica; se ve también  que la superficie de rodadura  es ligeramente cóncava, lo que sirve .de guía a las ruedas de los yehicu1os; es decir,  que la: pequeña flecha hace el  mismo   oficio que la pestaña y la  hendidura, que respectivamente  llevan en la rueda y el carril los tranvías.
 Cada barra en U tiene 10 m.  de larga y se  une  a la que se sigue por bridas interiores de 85 cm. Las juntas  van  alternadas en la forma que indica el diagrama de la  fig. 3. 
Los carriles se atirantan por medio de riostras planas con entalladuras, fig. 4., para dejar paso a la sección del carril, haciéndose la unión por medio de cuñas de acero hincadas a, golpe de mazo, como se ve en corte, en la misma figura.
Gaceta aparecida en la revista americana STREET RAILWAY REVIEW.

.Puestos los tirantes y nivelados los carriles, se llenan éstos de piedra partida,  y grava, para lo que se batea, hasta. que por el sonido que da  el golpe de martillo sobre el carril, se ve sin lugar a duda que están llenos todos los huecos. .
Detalle de instalación del rail de carretera Demerbe, puede verse el sistema de cuñas usado en el raíl Demerbe para tranvías.
Hecho esto se colocan dos maestras interiores y otras dos exteriores de adoquines a tizón, que sirven de refuerzo é impiden el deterioro de los carriles en la entrada. y salida de los vehículos en ellos.
La parte comprendida entre maestras interiores esta adoquinada en Valencia; pero no hay ningún inconveniente en que sea de piedra partida con lo que se obtendrá alguna economía. La separación de los carriles, medida desde sus juntas,centrales, es de 1,24 metros; número que es el término medio de las batallas de los vehículos que pasan por ellos, la superficie de rodadura es de 22 cm. en cada carril; ancho que en el camino del Grao tiene su explicación, porque transitan por él coches de lujo de batallas muy ,distintas; pero podría reducirse a unos 16 cm; con lo que hay lo suficiente para toda clase de vehículos cargados, y en el caso extremo de que la batal1a de alguno fuera ancha. ó estrecha' para poder ir por los carriles, podrá marchar por el centro del camino, que siempre se encontrará en perfecto estado de conservación.
Nuevamente el camino con su denso trafico de carruajes.
 Como se notará, ,todos los materiales  empleados en esta construcción son resistentes, de gran duración sin que influya en su destrucción otro agente que el paulatino desgaste del acero, producido por el paso de las llantas o el que sufren los adoquines al apoyar las  caballerias sus remos  para ejercer la tracción. Cuando el ayuntamiento de Valencia resolvió poner en practica el proyecto, hubo que levantar 200 metros de estos, carriles, que como ensayo, se habían   establecido tres años antes, Y se, vio que durante este tiempo, el desgaste producido en los carriles  por todo el traficó del camino no había llegado   a ser, de un milímetro. Así se comprende que su duración ha  de ser de muchos años .
Nada, o muy poco, hemos de observar  respecto a las condiciones inmejorables en que por ellos se efectuá la tracción; basta recordar que en los firmes de  piedra   machacada, adoquinados y carriles, las tracciones respectivas son proporcionales á los números 6, 4 y 1.


 En cuanto a la parte económica, es indudable que  el procedimiento reúne grandes ventajas, el kilómetro de vía  de 22 cm. de ancho con  todos los accesorios  cuesta aproximadamente 38,000 pesetas, que  sumadas  con 6.000 más para 'gastos de apertura de caja, maestras de adoquines, relleno de carriles. y colocación, etc. dan 44.000 pesetas por kilómetro, cantidad que se puede reducir a 32.000 pesetas kilómetro dándole a los carriles l6cm, de ancho que, como ya hemos dicho, es suficiente, Si se tiene en cuenta que, en el camino del Grao se gastaban, según antes hemos dicho, 35.000 pesetas en piedra partida y, que después de colocados los carriles, sólo gasta 1.000 el Municipio, según datos tomados en sus libros, se verá que por término medio hay una, economía de 34.000' pesetas en aquel camino, que sirven para que en pocos años se amortice el capital de instalación y luego seguir disfrutando aquella economía anual, hasta que el desgaste destruya los carriles .
Resumiendo: Con este nuevo procedimiento se  proporcionan, grandes economías de tiempo, material y esfuerzo de tracción, y por tanto baratura en los transportes; la rodadura se efectúa sin choques ni rozamientos, y por lo tanto sin producir apenas ruido.
Paralela a la vía de tranvías el carril para carros que hacia los 60 sorprendió a J.Ibáñez
Los gastos' de instalación son cuantiosos; pero se amortizan en un número de años que variará en las distintas localidades con los gastos anules de conservación por kilómetro, y siempre serán pocos con relación á las grandes economías que ha de producir su mucha duración, por último, y es lo más importante: su establecimiento acallará las continuas quejas que reciben los ingenieros encargados de la conservación de trozos muy frecuentados, en los que el publico no ve más que los baches y roderas, sin darse cuenta de que los ingenieros municipales, provinciales o del estado, no pueden hacer imposibles con los medios que tienen á su alcance.
Para terminar voy á permitirme un ruego con todo el respeto que me merecen mis superiores; ruego que justifica al mismo' tiempo mi decisión de publicar estas lineas, y es que tomen los ingenieros el procedimiento con cariño, que lo ensayen, que no lo olviden, pues en verdad, da pena ver, que desde Mayo de 1889 en que se colocaron los primeros 200 metros de carriles para su ensayo hasta hoy, no se hayan construido mas que los cinco y medio kilómetros del camino del Grao de Valencia. .
Enrique  Sanchís Tarazona.
En el centro de la calzada se aprecian las rottayes.
Historia de los raíles de carretera.
Nuevamente recurriremos a otro artículo del Sr. Sanchis que en este caso resumiremos; los lectores que lo  deseen pueden encontrarlo en http://ropdigital.ciccp.es/index.php ,  buscando: 1897_tomoI_1126_04 donde esta el artículo completo.
Sanchis sitúa el origen de los trams hacia 1630 año en que al encarecerse la madera se comenzó a usar el carbón mineral como combustible en Inglaterra. Este mineral muy pesado y abundante en las regiones  de Nortumbria precisaba para su transporte hacia las vías fluviales de caminos transitables. La pesadez de la carga y el mal estado de las carreteras hacían que un caballo no fuera capaz de transportar más de 800 o 900 kgs. de carbón haciendo el coste de transporte muy elevado. Para disminuirlo se opto por colocar bandas de madera en los caminos para que sobre ellas rodaran las llantas de los carruajes mejorando la rodadura. Esto permitiría aumentar apreciable mente la carga y reducir el esfuerzo realizado por el animal.
Las rottayes han sobrevivido en algunas ciudades italianas como puede verse aquí.
Este sistema iría evolucionando primero, con la sustitución de maderas blandas por otras más resistentes y finalmente con la incorporación del hierro y el acero y el arrastre de varios carruajes por un solo animal.
Como vemos el tema recurrente del origen del ferrocarril nos vuelve a aparecer.
Hacia 1830 el ingeniero inglés M. Walker ideó los carriles de losa, ensayándolos por primera vez en Comercial road, Londres. Sin embargo este sistema no fructificaría en Inglaterra si no en el norte de Italia donde muchas calles y vías interurbanas adoptaron este sistema que denominarían rottaye. 
En París se usó en la avenida de Neully y en Barcelona fue el sistema que aportó la compañía de Riperts en los laterales del paseo de Gracia.
Rottayes de la compañía del Ripert en el Paseo de Gracia
En este sistema el esfuerzo de tracción de las caballerías para llevar una misma carga sería de la mitad del necesario en una superficie adoquinada y un poco mayor que en los pavimentos entarugados con madera, que entonces eran una novedad.
La dificutad en nuestro pais de encontrar materiales de dureza homogénea no facilitaría que este sistema de enlosados proliferara.
El sistema de los Trams con raíl metálico sería el que se establecería para transportar las cargas entre Valencia y su puerto. Aquí la carga no era la densa y pesada Hulla si no productos agrícolas mas voluminosos que pesados pero que a su vez requieran una mayor cantidad de carruajes produciendo con sus llantas y los cascos de las monturas un gran deterioro del suelo.
Como se ha visto anteriormente en 1889 se realizó el primer ensayo con 200 metros de vía metálica.
Previamente ante la difícil situación del camino, el Sr. Casimiro Messeguer, Ayudante de Obras Públicas en Valencia había presentado el 20 de Diciembre de 1887 un proyecto de vías metálicas.
A pesar de la oposición que tuvo que vencer el Sr Messeguer a su proyecto y las dificultades técnicas para conseguir un raíl adecuado para esta aplicación, finalmente se conseguiría realizar el ensayo de 1889 que continuaría felizmente con la construcción de toda la vía.

Paralela a la vía del tranvía del Grao se divisan los carriles para carros.
El raíl de carretera.
El primer diseño de este raíl, tenia una forma de E, pero ante la imposibilidad de su laminación, la firma Belga Demerbe, presento una imaginativa solución: unía dos de sus raíles de tranvía sin garganta, (los que se usaban en la curva interior en radios muy cerrados), mediante otro perfil en cuña se conseguiría una mayor resistencia y menor concavidad como puede verse en la segunda figura del carril.
Finalmente la solución adoptada sería dos raíles cuyos laterales tendrían menor inclinación unidas por un perno. Para formar la banda de rodadura con una pequeña concavidad.Con posteridad la construcción del raíl sería encargada a los Altos Hornos del Mediterráneo, hacia los años veinte la vía pasaría de los laterales al centro del camino como pueden verse en las fotografiás y planos de la época.

 El raíl también evolucionaría y de la forma inicial de E pasaría a una U invertida con un pequeño reborde lateral a modo de pestaña para facilitar el guiado de las ruedas. Este perfil será el que se mantendría hasta el final de sus días y del que se han conservado algunos fragmentos hasta hoy.
Tramo de camino que ha sobrevivido hasta nuestros días.
Así cerramos provisionalmente este Mayo dedicado a Valencia, con la intención de proseguir con nuevos temas sobre esta querida tierra, donde los aficionado a los temas  ferroviarios tenemos tantos interesantes puntos a explorar.