miércoles, 26 de agosto de 2026

M. Escuder y los artesanos del dibujo.


    

       Cuando la fotografía comenzó a testimoniar con imágenes nuestro mundo a mediados del XIX, los lápices y pinceles de multitud de artistas de muy diverso tipo ya habían dejado constancia de él; aquí este testimonio dependía de la agudeza en la observación, la memoria, la escuela y, en definitiva, la personalidad del dibujante.

  Gracias a personas como Luis Rigalt, podemos conocer la Barcelona que derribó sus murallas; Rigalt dejó numerosos dibujos de conventos y edificios que pronto serían pasto de la piqueta. Gracias a él podríamos reconstruir uno de los muchos mundos olvidados que se superponen en la historia de una ciudad.

Dibujo de Luis Rigalt
Como él, numerosos artistas nos han dejado constancia de detalles insignificantes para muchos, pero que constituían la cotidianidad para gran parte de la población. Publicaciones como la "Campana de Gracia" y su alter ego, la "Esquella de la Torratxa", en sus páginas ilustradas acogieron a pequeños y grandes artistas, que plasmaron la cotidianidad barcelonesa de aquel periodo.

Junto a estos artistas, otros que los “articolas” considerarían naíf o menores, también han conseguido captar y perpetuar imágenes, hoy imposibles de conseguir, como es el caso del dibujante M. Escuder, de quien tan solo conocemos su obra en forma de dibujos e ilustraciones en libros, pero cuya principal aportación es la de habernos dejado su pequeña historia del transporte barcelonés en el siglo XIX.

M. Escuder.

La primera vez que entramos en contacto con los dibujos de Escuder fue gracias al libro “Costumbres y usos de Barcelona” que nos facilitó Montserrat Llagostera (blog “Pensaments i memories d'una Rosa d'avril”). En él y junto a ilustraciones de otros dibujantes como Lola Anglada, y sobre todo en el capítulo “Cómo fue transformándose la tracción para viajeros”, figuran sendas ilustraciones firmadas por M. Escuder.

Desgraciadamente, y tras muchas búsquedas, no hemos encontrado ninguna biografía de Escuder, ni tan solo algún dato personal; todo lo que escribamos sobre él pertenecerá al campo especulativo.

Sus dibujos pueden encontrarse en algunos libros sobre el transporte en Barcelona y en algunas webs comerciales de compraventa de antigüedades; en una de ellas y en la parte posterior del dibujo, aparecen tres datos: un nombre, Manuel Escuder Ferrer, una colección: Joaquín Renart, y una fecha: 1875; este último dato, para nosotros, no es aclaratorio; la fecha podría ser la de realización del dibujo, o también la de la fecha que representa.

Transporte al baste, apropiado para las estrechas calles de la antigua Barcelona; aquí podemos ver un traginer (arriero) con su asno en cuyas arrias lleva mercancías a los comercios y talleres de la zona.

Los dibujos a plumilla o a lápiz nos muestran personas y vehículos en las estrechas calles de la antigua Barcelona; no hemos encontrado ningún dibujo de un tranvía eléctrico o un autobús, lo que nos hace creer que cuando Escuder realizó sus ilustraciones, estos vehículos no existían.

M. Escuder nos ha dado algunas sorpresas al agrupar dibujos y fotografías; no disponiendo de mayor información sobre él, pasaremos a comentarlas.

Paseo de Gracia en 1869, carruaje de la Central Barcelonesa de ómnibús. 

Antes de proseguir, diremos que al principio de nuestra búsqueda creímos que se trataba del industrial Miguel Escuder, fabricante de máquinas de coser y motores de gas, y alguna  pista nos conducía a él, pero el cuadrito con la inscripción Manuel Escuder Ferrer nos cerró esta vía.

Dibujos de transportistas en las calles de Barcelona:

    Recordando la novela de Ildefonso Falcones (gran aficionado al mundo ecuestre), esta ilustración recrea a dos bastaixos transportando su carga al modo tradicional, tal vez procedentes de los muelles de la Barceloneta.

    Entre los primeros medios públicos para desplazarse en Barcelona, las tartanas gozaban de gran aceptación y solían hacer el transporte a las poblaciones del llano barcelonés. Su estructura sencilla las adaptaba muy bien a los caminos que solían estar en mal estado.

Poco después de la llegada de los primeros ferrocarriles, se vio la necesidad de establecer un sistema de mayor capacidad para enlazar las estaciones del ferrocarril con los hoteles y posadas que solían estar en la Rambla. Así surgieron los primeros ómnibus. En 1859, estos carruajes ya hacían servicio entre el centro urbano y las estaciones.

En esta lámina a color, Escuder nos muestra uno de estos carruajes frente a la estación del ferrocarril de Mataró.

Además de los coches de punto, los ómnibus de familia representaban una forma de desplazarse de las clases pudientes que no disponían de medios propios, cuando debían viajar a los pueblos del llano. En esta ilustración, Escuder nos muestra uno de estos coches, concretamente un faetón, que era un carruaje de tamaño medio y muy adecuado para esta función, en la calle Condal.

Con una estructura similar también se construían furgones para el traslado de mercancías delicadas, como el del dibujo que encabeza la entrada.


Conforme la ciudad iba creciendo, crecían sus necesidades de desplazamiento. En los años sesenta del XIX, Barcelona contaba con cuatro estaciones de ferrocarril, dos de ellas muy alejadas de las demás; al mismo tiempo, los desplazamientos entre la Barceloneta, el centro y Gracia cada vez eran mayores. Así, grandes coches llamados ómnibus surcarían aquellas rutas de mayor demanda.

La Central Barcelonesa fue pionera en el servicio de ómnibus; a ella pronto se añadirían otras empresas de ómnibus con rutas paralelas, estableciéndose una primera red de transporte.

Escuder, nos muestra una de estas llamadas “centrales” con un tiro denominado potencia con sus tres caballos.


En 1872, inicia su servicio el tranvía de la Barceloneta al llano de la Boquería y Gracia, constituyendo dos secciones; la de Barcelona a Gracia llevaría un tiro de cuatro caballos, luego mulas, denominado cuarta, por tener un recorrido con un importante desnivel. Escuder nos muestra un tranvía de la sección de la Barceloneta que, por tener un perfil más llano, solo necesitaba un tiro de dos caballos o tronco.

El detallismo de Escuder, siempre, nos sorprende.


Pocos años después, una nueva compañía establece un servicio de tranvía entre Barcelona y la población de Sants, al sureste de Barcelona. Para su servicio, la compañía contrata coches construidos por el carrocero Segismundo Baucells, quien realiza copias de los coches fabricados en Inglaterra por Starbuck.

El dibujo de Escuder nos muestra uno de estos carruajes, que es difícil de distinguir incluso en las fotografías de los de la línea de Gracia.


En 1881, surge un nuevo tipo de ómnibus denominado Ripert. Complementará al tranvía en zonas donde no pueden establecerse los raíles, e incluso le hará la competencia.

Escuder nos muestra uno de estos coches en la versión de verano o jardinera.

Unas nuevas jardineras con estructura más ligera, mayor capacidad y mejor acceso ya están en servicio en 1887; el dibujo de Escuder queda confirmado con el fragmento de fotografía en el que aparece un coche similar en la plaza de Cataluña en 1888.

Para terminar, he aquí el dibujo y la fotografía que han constituido el "leitmotiv" de esta entrada.

Hacía años que encontramos la fotografía de un tranvía imperial totalmente diferente a cuanto habíamos visto. Muchos detalles nos asombraban, como la estrechez de su interior o la pequeña longitud de la caja; era tal vez un coche construido aprovechando diversos materiales, una especie de Frankenstein tranviario. La respuesta vino al organizar fotos y dibujos por numeración. El dibujo de Escuder, de otro tranvía  también muy extraño (parece unidireccional) numerado como 194, y la foto cuyo coche presenta un número 195, se trata de un mismo modelo; la comparación de muchos detalles, además de su numeración, nos lo hace creer.

En el dibujo, el rótulo de San Antonio nos muestra que se trata de un tranvía de los que hacían la línea a la Barceloneta, y comenzamos a atar cabos: cuando se cierra el circuito de Circunvalación, la compañía encarga coches unidireccionales para este servicio; de ahí salen estos coches. 

Sin embargo, queda aún mucho por profundizar sobre este tipo de tranvías y tenemos la esperanza de poder encontrar nuevas informaciones al respecto.


domingo, 9 de agosto de 2026

Llegada del tranvía al Astillero y a Pueblo Nuevo; Coches de la Barcelona Tramways en el siglo XIX. (3)


   En 1873, se produjo un pequeño cambio, que influyó en gran manera en la explotación de la línea a la Barceloneta: la prolongación de la línea desde la calle del Juicio a la del Astillero.

Este pequeño tramo de apenas 230 metros de longitud propiciaría la captación de numerosos nuevos pasajeros, sobre todo en la época estival, con lo que puede apreciarse el buen ojo para el negocio que tenían los directivos de la Barcelona Tramways, en especial su director Gerardo Uthoff.

En 1872, diversas dificultades habían impedido que el tranvía llegara a la Barceloneta en la temporada estival. Pero al año siguiente la empresa ya estaba asentada y preparada para que la temporada de baños fuera un éxito económico. Primero promoviendo la prolongación a la calle Astillero, donde numerosos establecimientos de baño ocupaban la acera del lado mar.

Precisamente los baños del Astillero, justo al final de la línea, permitieron la entrada de la vía en su establecimiento, lo que les favorecería al presentar esta comodidad a sus clientes, pero numerosos establecimientos colindantes también ofrecerían al tranvía un nuevo pasaje.

La compañía, por su parte, también adaptaría su material a la temporada estival. Además de adaptar los asientos del interior de los coches, sustituyendo en verano los cojines de terciopelo por asientos de rejilla, más frescos y adecuados para los calores estivales, encargó los primeros coches de verano, que pronto recibirían el nombre de "jardineras".

Jardineras Starbuck.


La primera información de estos coches que habíamos encontrado, es una fotografía que se reproduce en el álbum de Felix Zurita y que hemos publicado en numerosas ocasiones. Es la única imagen que hasta ahora hemos hallado de estos coches, y aunque por su gran calidad permite hacer una buena descripción del vehículo, solo las noticias de prensa nos permiten adivinar la cantidad de coches similares y su posible duración.

Este coche, por las dimensiones, sistema de rodaduras y las referencias de la prensa de la época, nos hace creer que fue construido por el proveedor habitual de B.T., es decir, el carrocero George Starbuck & Co. de Birkenhead.

En la fotografía vemos que es un coche abierto, pero con estructura similar a los coches salón, es decir, con acceso por las plataformas extremas. Más adelante, las jardineras adoptarían una línea más ligera reduciendo las plataformas y abriendo los laterales como acceso del pasaje, sistema que se mantuvo hasta las últimas jardineras construidas en los años cincuenta, y que volvieron a concentrar el acceso en las plataformas extremas.

Detalle de la caja de rodadura.

Otro detalle del carruaje a destacar son las cajas de rodadura, que llevan muelles de caucho. Este sistema, muy habitual en los coches fabricados por J. Stevenson de N.Y., también fue adoptado por Starbuck, que lo aplicaría a todos los coches que suministró a Barcelona; los muelles de caucho, en este caso, se alternaban con muelles helicoidales.

Tras el fracaso en conseguir fotografías de coches de este modelo en Barcelona, hemos buscado en otras redes, y lo más similar encontrado es un coche de verano vienés, con caja similar, pero sin duda de otro fabricante.

Coche de verano 170 de la Neuen Wiener Tramway Gesellschaft.

En cuanto a la cantidad de vehículos, podemos afirmar que existieron cuatro coches jardinera, y que llegaron en verano de 1873.

La fuente de esta información es el diario "La Crónica de Cataluña", que en sucesivas gacetas que reproducimos a continuación nos va informando sobre estos tranvías: 

El 20 de marzo de 1873 "La Crónica de Cataluña" informa: Barcelona Tramways ha encargado a Inglaterra cuatro nuevos coches para la línea al astillero, dos  del mismo tipo de los actuales y dos en forma de jardinera. Poco más de un mes después, el 8 de abril de 1873, otra gaceta del mismo diario cambia la cantidad de coches jardinera de dos a cuatro: Se nos dijo que iban a adquirirse unos 28 caballos más para facilitar el mayor tránsito que naturalmente habrá en el verano y que se estaban esperando otros seis carruajes de Inglaterra, de los cuales cuatro serán abiertos, muy propios para la próxima estación.

El 21 de junio de 1873,"La Crónica de Cataluña" notifica la apertura del tramo Juicio-Astillero: Desde hoy, los coches del tranvía que hacen el servicio de la sección del llano de la Boqueria a la Barceloneta llegan hasta el pie mismo del establecimiento de baños llamado del Astillero, por haberse abierto a la explotación la prolongación que ha construido aquella empresa; cuatro días después, el 25 de junio de 1873, los coches de verano inician su servicio: Empezaron a correr ayer en el tranvía, sección de la Boqueria a la Barceloneta, los nuevos coches de verano. Se parecen a los llamados jardineras, puesto que están completamente abiertos, con sus cortinas y toldo. Son esbeltos, elegantes y perfectamente cómodos para la estación calurosa.


Desconocemos hasta qué día harían el servicio los coches de verano en 1873, pero sí sabemos que en 1875 el fin de temporada en la contigua línea de Gracia era el 23 de noviembre de 1875, según "La Crónica de Cataluña": Han sido retirados de la circulación los coches del tranvía de Gracia conocidos por jardineras y que solo son propios para la estación calurosa. Quedarán doce coches para hacer el servicio entre esta capital y dicha villa, los cuales hacen cada uno diariamente catorce viajes, siendo de consiguiente ciento sesenta y ocho el total de viajes que hacen por día.

De su numeración, solo podemos afirmar que el n.º 22 correspondía a uno de ellos por la fotografía del álbum de Zurita, pero teniendo en cuenta su llegada en 1873, que previamente existían 20 coches y que la numeración al parecer se realizaba por orden de puesta en servicio, creemos que estos coches estarían numerados como de 21 a 24, siguiendo a ellos los dos tranvías con imperial: 25 y 26.

Del coche n.º21, una gaceta de "La Vanguardia" nos da una pista: 17 de octubre de 1890. En la carretera del Pueblo Nuevo ocurrió ayer tarde, según nos refieren testigos presenciales, un hecho realmente censurable. Venía hacia Barcelona el tranvía número 21, cargado de pasajeros. Esto nada tiene de particular; pero es el caso que el cochero no quiso detenerse en el desviadero en que era oportuno hacerlo y se encontró con el otro tranvía que llevaba la dirección contraria y con el cual por poco chocó. Tuvo que desandarse buena parte del camino andado, prolongando así el viaje cinco o seis minutos. 

El hecho de que fuera en octubre (todavía circulaban los coches de verano) y que fuera poco antes del cierre de la línea para su conversión a vía métrica, hace admisible que este fuera un coche de verano, y que continuara circulando, en este caso en la línea de Pueblo Nuevo. 

El coche n.º 26 aparece en diversas gacetas de prensa, en ambas asignado a la línea de Gracia, una referida a un accidente y otra a consecuencia de la buena actuación del conductor (cobrador) del coche.  

A finales de 1873, la compañía tenía un parque formado por 26 coches; de ellos, 20 eran tranvías con imperial, 4 jardineras y 2 coches cerrados. 

Nuevos coches con Imperial para Pueblo Nuevo.

Ilustración de Antonio Pigrau para el proyecto del tranvía de Pueblo Nuevo.

Los siguientes coches que importaría la compañía serían 4 nuevos imperiales para la nueva línea al Pueblo Nuevo y llegarían en 1874. Con ello el parque en 1874 sería de 30 coches.

La llegada de estos coches estaba motivada por la apertura del nuevo ramal a Pueblo Nuevo y, según la prensa:  23 de junio de 1874, el "Diario de Barcelona": Hoy, casi dos años que se inauguró la tram-via del Llano de la Boquería a la iglesia de San José, de Gracia y ayer la misma empresa inauguró el de San Martín de Provensals, que empalma con el anterior junto al Depósito Comercial—La imprenta del mismo día: A dicha línea se destinan por ahora 4 coches y se aumentará este número al doble tan pronto como lleguen los que se esperan de Inglaterra, por cuyo motivo la Empresa no podrá dar desde luego al servicio de dicha sección todo el desarrollo que desea. —Y el 12 de julio, según el "Diario de Barcelona": Los carruajes de la tram-via que hacen el servicio del cementerio y San Martín de Provensals (Pueblo Nuevo) se distinguen de los que prestan el servicio del muelle en que aquellos van tirados por mulas y estos por caballos. Sin embargo, con mucho acierto se van a colocar rótulos en ellos a fin de evitar equivocaciones. En breves días, el número de carruajes estará completo, por haber llegado de Londres los que se han comprado; se aumentarán los viajes en la sección del Pueblo Nuevo. 

Esto sería el 14 de agosto de 1874.  El "Diario de Barcelona" informaba: "...con la llegada de los coches de la tram-via, el servicio del Pueblo Nuevo de San Martín de Provensals se vuelve a prestar desde hoy en la forma primitiva, esto es, saliendo todos los carruajes del llano de la Boquería".

Pronto llegaría nuevo material, cuya presentación dejaremos para futuras entradas.

En esta ocasión, la hoja que presenta estos coches ha quedado mermada, por falta de imágenes de los mismos.