jueves, 29 de octubre de 2015

Una profecía de 1945



    

En los años 40, un anuncio de  Capital Transit Co. pregonaba qué pasaría si los usuarios de tranvías y autobuses cambiaran aquel sistema público por el vehículo privado.

Un par de décadas bastaron para que aquel anuncio deviniera una realidad, las calles de la mayoría de ciudades del orbe se llenaron de automóviles y ciclomotores cambiando de nuevo nuestra forma de vida.

Recuerdo en mi niñez, hacia 1960, unas calles amplias prácticamente vacías de vehículos. En poco menos de 10 años los automóviles lo ocupaban todo, recuerdo los paseos centrales de la Gran vía convertidos en parkings donde apenas se podía caminar; pronto los nuevos edificios comenzarían a  construir garajes en sus sótanos y el ayuntamiento escavaría las calles del centro para construir grandes parkings subterráneos.

La popularización del  automóvil interrumpida por la segunda guerra mundial, llegaría a su culminación en la década de los setenta, las calles convertidas en autopistas, se iniciaba la construcción de los cinturones de Ronda y los famosos túneles del Tibidabo; el tranvía dejó las calles de nuestra ciudad como de muchas otras y los nuevos autobuses no conseguían el puesto que áquellos ocuparon en el orden urbano que había conquistado el vehículo privado.
Sin embargo, la autonomía que este nuevo medio nos ha podido aportar, no nos ha hecho más libres ni más felices.

Paralelamente a la aparición del automóvil, la forma de vida urbana cambió la posibilidad de disponer de un vehículo para desplazarnos más lejos, contribuyó a la aparición de las urbanizaciones, primero las "torres de fin de semana", la familia se desplazaba a parcelas que ocupando zonas antes agrícolas o forestales se iban urbanizando, pronto las montañas de las poblaciones situadas a media distancia de la ciudad se parcelarían, destrozando en muchos casos lo que antes eran hermosos parajes.
Por otro lado las factorías dejarían la ciudad para convertir las zonas agrícolas en polígonos industriales.

Todo ello precisaba de nuevas vías urbanas por lo que se inicio la construcción de autopistas, nuevas y enormes extensiones de asfalto y hormigón cubrieron la tierra.
Sin embargo conforme iban construyéndose más carreteras y autopistas, aparecían mas vehículos y el tránsito urbano cada vez se ha ido saturando,  con lo que la velocidad cada vez se ha reducido de forma exponencial; hoy para recorrer 20 kilómetros urbanos, se requiere casi una hora en automóvil, por lo que los desplazamientos hogar- trabajo nos roban dos y a veces más horas de nuestro tiempo.
La pregunta es entonces ¿hemos mejorado nuestra calidad de vida?


martes, 29 de septiembre de 2015

La colección de cromos, PCC DC/BCN nuevos cromos

Este verano, el disco donde se encontraba nuestra colección se rompió, perdimos información y tuvimos que iniciar su recuperación.
Gracias a ésto pudimos encontrar nuevas fotos en lugares donde hacía tiempo no buscábamos.
Uno de estos lugares: DC Transit Streetcars , contiene una magnífica colección de fotos de los tranvías de la capital estadounidense.
Además otras fotos y correcciones recibidas de nuestro amigo Carles referentes a PCC de Barcelona, una tabla de transferencia que nos facilitó Jordi Ibáñez y el Post publicado referente a los PCC ex DC de Barcelona publicada por el Sr. Tartajo en "Madrid, Transportes Urbanos", nos ha permitido actualizar la colección.

Alternativamente iremos publicando estas novedades, conforme podamos ir rellenando estos huecos o corrigiendo algunas "pifias" publicadas originalmente.

Para complementar esta publicación, los hemos clasificado según su fabricación original, que no se corresponde a la entrada a nuestra ciudad, pero que nos puede dar algunas ideas sobre su evolución. Además  hemos  añadido algunas imágenes realizadas recientemente en las que hemos tratado de plasmar su aspecto.

DC 1101-1122/1123-1145/1176-1195
TB 1688-89 1690-91-92-94-95 y 96


Los primeros PCC de la Capital Transit Co, fueron un lote de 22 coches numerados 1101 a 1122, construidos por  St. Louis Car Company y que fueron entregados a CT en marzo de 1937.
Aún no incorporaban el gran linternón superior que además de alojar al trole incluía parte del sistema de ventilación interior.
Afortunadamente el National Capital Trolley Museum ha conservado el coche 1101 hasta hoy.
La características en origen eran: 13,34m de longitud, 12,52 de anchura, 15.331Kg de peso y 50 plazas sentadas.
Como todos los tranvías PCC entregados a CT, esta serie estaba constituida por coches unidireccionales, y operados por agente único. Los bogíes eran  Clark tipo B2 de 1,9 m y con sus centros situados a 6,3m entre sí. Las ruedas tenían un diámetro de 0,63m.
La tracción se efectuaba por 4 motores General Electric tipo 1198 de 55HP alimentados a 300 VDC. La transmisión mecánica motor/rueda tenía una reducción con relación 7,17/1 
La conducción era realizada por el operador accionando un pedal en lugar de la tradicional maneta de la controla, éste actuaba sobre un conmutador rotativo GE.
Los frenos también de pedal, eran de tipo electromagnético Westinghouse y otro neumático.


El tranvía 1117,  Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 coches, renumerado como 1699,  se puso en servicio en 1965 circulando hasta 1970 año  en que fue desguazado.






  El tranvía 1144, renumerado como 1691 fue construido por la St. Louis Car Company y entregado a la Capital Transit Co. en septiembre de 1937, formando parte del segundo lote de 23 unidades (1123 a 1145), equipadas por la General Electric, 
El resto de características de origen eran identicas a la serie anterior (1101-23). 
Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 (1688-1699) coches, y se puso en servicio en 1965 circulando hasta 1969, año  de su desguace.
En Barcelona a estos coches se les incorporó un segundo trole para poder maniobrar en cocheras sin bucle, como Diputación. Además se le incorporaron faldones para ocultar las ruedas como en los coches 1200 de TB, se modificó el frontal para incorporar dos focos e intermitentes y en su interior, se cambió el alumbrado, y se incorporó el puesto de cobrador. Todos estos cambios fueron comunes en todos los PCC llegados a Barcelona.
Posteriormente, se verificó que los faldones de las ruedas eran un error, ya que en caso de descarrilamiento, cosa más habitual que lo deseado, el bogíe arrancaba la chapa incorporada. De este modo bastantes coches fueron devueltos a su estado original, es decir, sin faldones.





El tranvía 1183, renumerado como 1688 fue construido por la St. Louis Car Company y entregado a la Capital Transit Co. en septiembre de 1938, formando parte de un lote de 20 unidades (1176 a 1195), equipadas por la General Electric.
Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 (1688-1699) coches, y se puso en servicio en 1965 circulando hasta 1969, al parecer fue el único de los "After War series" es decir coches construidos antes de 1945 llegados a Barcelona a los que se les suprimió los faldones, como puede verse en la fotografía.  Su desguace fue en 1970.




De la misma serie que el 1183, con idénticas características y modificaciones que el 1183, tuvo una breve vida en Barcelona. Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 (1688-1699) coches, y se puso en servicio en 1965 circulando hasta 1968, su desguace fue en 1969.
Añadir leyenda

El tranvía 1190, en Barcelona 1694, era también del lote entregado a Capital Transit Co. en septiembre de 1938, (1176 a 1195), equipadas por la General Electric.
Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 (1688-1699) prestando  servicio entre 1965 y 1968, para acabar desguazado en 1969. 

DC 1214-33/1234-50/1251-67/1268-85
TB 1602-03-04-09-10-16-17-18-20-21-93 y 97




A partir del coche 1196 los lotes entregados por la St. Louis Car Company incorporaron las primeras modificaciones visibles, éstas eran unas mayores dimensiones: 13,41m de longitud y 2,54 de ancho, peso 15.722 kg, 
Presentaba el linternón o carenado del trole de mayor tamaño, manteniéndose iguales los sistemas mecánicos y de tracción eléctrica.

A  Barcelona llegaron 12 coches de estas series, la mayoría en la primera entrega.

El tranvía 1240, luego TB 1620 fue construido por la St. Louis Car Company y entregado a la Capital Transit Co. en marzo de 1940, formando parte de un lote de 20 unidades (1214 a 1233), con equipo eléctrico Westinghouse.
Estos coches ya incorporaban el carenado del trole prolongado para incorporar un equipo de ventilación forzada de mayor potencia que en los primeros PCC, esto los difería de las unidades más antiguas.
Llegó a Barcelona en 1962  en un lote de 14 (1613-1623) coches, y se puso en servicio en 1963 circulando hasta 1968, su desguace fue en 1969.




El coche 1272, en Barcelona 1697, pertenecía a una partida de 17 tranvías entregados a CT en marzo de de 1941, (1268 a 1284), equipados por la General Electric.
Llegó a Barcelona en 1964  en el último lote de 14 (1688-1699) prestando  servicio entre 1965 y 1969, para acabar desguazado en 1970. 

DC 1303-1317/1318-1333
TB 1603-07-11-12-13-14
 En septiembre y diciembre  de 1941 St. Louis Car Company  entregó a CT 2 nuevos lotes de idénticas características que los anteriores. De ellos 6 coches todos ellos con equipo eléctrico GE llegaron a Barcelona en el primer lote.

El 1306 recibió en Barcelona el número 1603, formó parte de la primera entrega a Barcelona de 10 coches en 1962, (2 coches habían llegado en 1961 para pruebas).
Circuló por las líneas barcelonesas desde 1963 a 1969 año de su desguace.



 El tranvía 1309, renumerado como 1611 fue construido por la St. Louis Car Company y entregado a la Capital Transit Co. en septiembre de 1941, formando parte de un lote de 15 unidades (1303 a 1318), equipadas por la General Electric, con 4 motores tipo GE 1198 de  55HP a 300V, montados dos a dos en sendos bogíes tipo Clark B-2, y controlados por un conmutador rotativo GE y disponía de dos frenos, uno de tracción de GE y otro de zapatas sobre las ruedas de accionamiento neumático. 
La caja clasificada en el post del Sr. Tartajo como tipo 13, (inclinación parabrisas 12º), tenía una longitud de 13,31m de largo por 2,54 de ancho, disponía de 49 asientos y su peso en vacío era de 15.722kgs.
Disponía de un trole, y toma eléctrica por tercer raíl subterráneo.
Circuló hasta 1961 por las calles de Washington, llegando a Barcelona en un lote de 10 tranvías que se numerarían de 1603 a 1612, en 1962  y circuló hasta 1969 año en que fue desguazado.
De esta misma serie llegaron a Barcelona los coches 1303, 1306, 1309,1310, 1311 y 1317.

Continuará... 



PS, Con nuestro agradecimiento a Mr. William Raley, que con su DC Transit Streetcars, nos está permitiendo completar nuestra colección.

domingo, 9 de agosto de 2015

El puente de la calle de Pallars desde el Estudio Brangulí,.


Hace algunas semanas ,mi amigo Carles me indicó que podía accederse desde el portal Arxius en linia a la colección fotográfica de Brangulí Fotógrafos.
Brangulí Fotógrafos fue un estudio que durante muchos  años realizó la documentación de obras y materiales para la Compañía de Tranvías de Barcelona SA, de ahí que esto sea un gran regalo para aficionados como nosotros.
Estos documentos nos ayudarán a ver la situación de muchas instalaciones que hasta ahora no podíamos confirmar.
Uno de estos casos es el de la construcción del Puente de Pallars.
En nuestra entrada  sobre el puente de Pallars, basábamos la  información en  documentos del Arxiu Historic Administratiu y en las hemerotecas, además disponíamos de algunas fotografías bajadas de Internet, y que después hemos constatado que la mayoría eran de este estudio fotográfico.
Así merced a estas fotografías podemos ampliar la información y corregir algún error de nuestra anterior publicación.
Hemos agrupado las fotografías por tramos de calle desde Marina,  entonces Carlos I, hasta  Álava. En algunos casos figuran fotografías de las dos fases de construcción 1950 y 1953.
El puente de Pallars


Aspecto de los tres ojos del puente de Pallars recientemente construido. Las calles aún con pavimento de tierra apisonada, el puente de la izquierda, corresponde a la calle de Juan de Austria, el de la derecha a la calle Zamora, eran prácticamente iguales de luz pero no así de altura siendo el de Zamora más bajo.
El automóvil que aparece bajo el puente en una foto y sobre la acera en la calle Zamora es el del fotógrafo, se halla presente en muchas fotografías como una marca de la casa.

Pallars-Carlos I


Aquí se iniciaba la rampa, en 1951, se construyó solo con vía métrica y pavimento de tierra apisonada, ello obligó a que en 1953 se tuviera que volver a abrir la calle y renovar la vía instalando el tercer carril para el nuevo tranvía del Poble Nou o línea 53.

Pallars-Juan de Austria


El motivo de que no se realizara la operación de una sola vez ,sin duda, correspondía a la urgencia de poder sortear el paso a nivel de Pere IV y por otro lado la carencia de materiales de la época, ya vimos la que existió pocos años atrás, para construir el tranvía de la Meridiana, por falta de railes.
En esta secuencia, puede verse claramente, la situación original de vía métrica, y el proceso de construcción del tercer rail, todo esto, sin interrumpir la circulación tranviaria.

Pallars -Zamora



Nuevamente nos encontramos con el proceso de construcción del tercer rail. En la foto central podemos ver como se realizaba el hormigonado de la base de railes.
Pallars-Pamplona

Las fotos de este punto corresponden a 1951 cuando se realizó la apertura de la línea.
Como curiosidad veremos que la rampa se construyó en este tramo solo en la calzada, para permitir el acceso a las edificaciones de este trozo de calle. Poco tiempo después, hacia 1956 se daría continuidad a la acera, como puede verse en la fotografía de Devi Williams, publicada en la primera entrada.

Pallars -Álava


Aquí se bifurcaba la línea del Pueblo Nuevo 41. El tercer rail seguía el trazado de la línea por la calle Álava.

Por la calle Pere IV, entonces carretera N II, estaba prevista la eliminación del tranvía, en cambio había un proyecto de dar continuidad al tranvía de Poble Nou hasta Badalona, a través de un puente de nueva construcción.

Finalmente como puede verse en la foto de Devi Wiliams, cuando se puso en marcha la línea del Poble Nou, solo se utilizó la vía de retorno por la calle Álava, ya que la ida se haría por Pamplona en dirección única.

En la foto central, puede verse un tranvía de la línea 41 que desde Pere IV se dirigía hacia el Poble Nou por Álava. 

En el plano adjunto marcadas en rojo puede verse los tramos de tercer raíl por la calle Álava.

viernes, 17 de julio de 2015

Waterloo en Plaza de Catalunya.



Ahora que se ha celebrado el bicentenario de la batalla de Waterloo, nosotros recordaremos un particular Waterloo barcelonés.
Durante el año 1888, la línea del tranvía de Circunvalación sufriría numerosos recortes, interrupciones y modificaciones en su trazado, que  harían sin duda “las delicias” de sus pacientes usuarios.
Una de ellas, si no la más significativa, para nosotros ha sido la más reveladora  y que empezó con la batalla de Waterloo, culminando con una escaramuza entre el gerente del tranvía de Circunvalación y el concesionario del espectáculo, “Panorama Waterloo”, dejaremos que hable la prensa:

La Dinastía,  Jueves  1 de Marzo de 1888.
Dice ayer tarde La Vanguardia:  «En la plaza de Cataluña se ha armado una Marimorena de mil diablos.
Según hemos podido averiguar, el concesionario para instalar el panorama de la batalla en Waterloo, se ha negado á permitir el paso a los tranvías de circunvalación, viajes de ida, y el director de la sociedad de tranvías ha tenido que personarse con él, habiendo sostenido una acaloradísima disputa.
El del Panorama, no atendiendo razón alguna, ha hecho cerrar el paso, lo que ha producido la confusión y protestas del público, pues a los breves momentos había detenidos crecido número de tranvías.
El director de esta compañía ha hecho levantar acta de este suceso, cuyo desenlace procuraremos comunicar á nuestros abonados.

La Vanguardia Número 101. BARCELONA jueves, 1 marzo 1888
Como decíamos en nuestra última, edición, las diferencias que existían entre el director de la sociedad de Tranvías de Circunvalación y el dueño del panorama de la batalla de Waterloo, pudieron vencerse de momento gracias á la intervención del alcalde; pero lo más chocante del caso, es que, según indicamos, por orden superior se concedió pasaran los tranvías por el interior del cercado pero eso sólo durante el día de ayer. Por la noche, al finalizar el servicio la sociedad de tranvías, se presentó una brigada de operarios en el panorama indicado y puestos de acuerdo con los hombres que trabajan en aquél, procedieron al levantamiento de los rails, todo hecho por orden superior. Esta mañana, como es consiguiente, se hallaba paralizado el servicio. Cierto número de operarios de la sociedad de tranvías, trabajaba activamente en la calle de Ronda de la Universidad á fin de empalmar la línea, de modo que el servicio será fácil vuelva á reanudarse esta tarde.

Aunque parezca que la escaramuza, tuvo un rápido y fácil desenlace, la realidad no fue así, y como sucede en todas las guerras, el perdedor fue el pueblo llano, en este caso, los usuarios de la línea de Circunvalación.
Tranvía de Circunvalación en el cruce Av. del Paral·lel  Ronda de Sant Pau, 

L V 6 de marzo de 1888 
El trayecto del tranvía de circunvalación se halla completamente dividido en dos secciones, siendo necesario, al llegar á la plaza de Cataluña, bajar del coche, andar un trecho y volver luego á subir en el que hace el servicio en la otra sección. Todavía la molestia que produce esta solución de continuidad, sería más tolerable para el público, si no resultara también que se ha tarifado cada uno de estos dos trozos en 15 céntimos, ascendiendo el total de lo que cuesta el trayecto á 30 céntimos; es decir, 10 más que antes, por recorrer el mismo camino.
Se han arrancado los antiguos rails del tranvía de circunvalación, que estaban establecidos en la plaza de Cataluña, contiguos á la casa Gibert, en cuyo sitio se está actualmente construyendo un parterre. 

No tenemos noticia de cuando volvió a regularizarse el servicio en plaza de Catalunya, pero en el mismo mes existieron alteraciones en las rondas, paseo de San Juan y calle Industria, con motivo de la construcción de entarugados y modificaciones de vía, y del cambio de trazado para sortear el paso por el salón de San Juan, cuyo terreno estaría ocupado por la exposición Universal.
Si analizamos la escaramuza, podemos ver que en 1887 ya se había iniciado el cambio de trazado de la vía del tranvía de Circunvalación de su trazado original a la Ronda Universidad en el recorrido a través de Plaza Catalunya.
Vía de la línea de Circunvalación a su paso por el Paseo de la Industria durante la Expo de 1888
LV  2 de junio de 1887
—Dentro de pocos días se cambiará el trazado del tranvía de circunvalación de la Plaza de Cataluña, colocándose los rails en la Ronda de la Universidad, detrás de casa Gibert y Rambla de Cataluña.
Estas obras quedarían finalizadas, según el mismo diario, el 25 de febrero de 1888 es decir 3 días antes de la trifulca, por lo que  no sabemos el motivo por el que no pudo hacerse el cambio en la fecha indicada
.
LV 25 febrero 1888 
Hoy quedarán definitivamente emplazados en la Ronda de la Universidad los rails del  tranvía de Circunvalación, de modo que á no ocurrir entorpecimiento alguno, los tranvías circularán mañana por dicha vía. 
 
A la izquierda del Panorama y más abajo del tranvía de Sarria, un tranvía de Circunvalación sigue el nuevo trazado.
Por otra parte, el Panorama Waterloo, necesitaba en aquella fecha espacio para realizar la construcción del edificio que lo albergaría.
Podemos seguir por el diario La Dinastía, la evolución del mismo entre los años 1887 y 1888:

La Dinastía, Domingo,13 de Noviembre de 1887.
Sabemos que además del Panorama á que hicimos referencia en nuestro número de ayer se expondrá en esta capital otro grandioso, que se instalará en la plaza de Cataluña, y que ha llamado extraordinariamente la atención en la Exposición Universal de Amberes.,
Charles Verlat, Autorretrato.
Representa la Batalla de Waterloo, debida al inspirado pincel de Verlat, Director de la Academia Real de Bellas Artes de Amberes, secundado por el célebre escultor Frans Jorís, autor de la estatua de Enrique Conscience y del monumento fúnebre de dicho reputado novelista, erigidos ambos en Amberes.
Baste decir que el lienzo de esta obra de arte tiene mil ochocientos metros cuadradosy que los accesorios artísticos se componen de unos 400 bultos, para poder comprender la importancia de tamaña obra que hace algunos meses fue trasladada á esta capital.
Dada la cultura y buen gusto de los habitantes de esta ciudad, obtendrá sin duda completo éxito el espectáculo de que se trata.

La Dinastía,  Martes 24  de Enero de 1888.
Aprobado ya por el Ayuntamiento el nuevo plan de distribución de terrenos en la Plaza de Cataluña, empezarán dentro de breves días las obras para la edificación del Pabellón en que se exhibirá el Panorama de la Batalla de Waterloo. Según los datos que tenemos, dicho edificio ocupará una extensión de terreno de unos 1.500 metros cuadrados y será construido con hierro y ladrillos, proponiéndose la Empresa adornar artísticamente su parte exterior, á fin de contribuir en lo posible al embellecimiento de la Plaza de Cataluña.
Parece que se necesitarán unas cien toneladas de hierro para la construcción de dicha obra, lo cual puede dar una idea de su importancia.
Dijimos ya en uno de nuestros números anteriores, que dicho panorama es debido al pincel de Mr. Charles Verlat, director de la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, y hoy añadiremos que cuantas personas han visitado la Exposición Universal de esta última ciudad han admirado la grandiosa obra del pintor belga.
La tela tiene unos 1.000 metros de superficie y los accesorios artísticos de tamaño natural se cuentan por centenares.
Fragmento del Panorama de Waterloo ce Charles Verlat, conservado en el MNAC.


Tenemos así un nuevo e interesante elemento en la plaza de Catalunya: El Panorama Waterloo. Pero,  ¿qué es un Panorama?.

Panoramas o Cicloramas 
En Edimburgo, el 1785, el pintor Robert Baker crea una nueva forma de expresión pictórica.
Se trata de un fenómeno que se extendería por todo el orbe durante el siglo XIX y principios del XX, el Ciclorama. Estos eran pinturas circulares de grandes dimensiones,  reproduciendo amplios paisajes con la idea de hacer que el espectador se sumergiera en ellos.

El Panorama de  Baker consistía en una panorámica de Edimburgo, su notable éxito, abrió esta nueva vía de expresión a otros artistas.
Los panoramas se explotarían en forma de gran espectáculo, por compañías creadas para este nuevo negocio.
Su temática, tras los grandes paisajes, derivó a la  representación de acontecimientos históricos (especialmente batallas) o temas bíblicos.
Tendrán continuación en el siglo XX en el séptimo arte con la aparición del Cinerama  y más tarde el Imax.


Panorama de Edinburgo  de Robert Baker.
La Exposición Universal de 1888 atraería a Barcelona tres instalaciones: el panorama de la batalla de Plewna, situado en la Gran Vía esquina Rambla de Catalunya, en cuyo edificio se presentó posteriormente el panorama del sitio de París (1889), de los artistas Paul y Felix Philippoteaux, respectivamente; el panorama diorámico de Montserrat, en la confluencia de las calles Pujadas y Comercio dentro del recinto de la Exposición Universal, (realizado por Fèlix Urgellès y Miquel Moragas) finalmente el panorama de la batalla de Waterloo. 

Panorama de la batalla de Plewna en Gran Vía- Rambla Catalunya.

Lienzo de la batalla de Plewna
El panorama de la Batalla de Waterloo
El panorama fue construido por la Société Anonyme du Grand Panorame National d’Anvers, que en 1881 había contratado a Charles Verlat para la realización de cicloramas.
 Los trabajos se realizaron entre febrero y julio de aquel año, inaugurándose el 31 de julio de 1881. El tema presentado correspondía al momento de la batalla, en el que el mariscal Ney se lanza con su caballería contra las tropas de Wellington.

Tras su exhibición en la Exposición Universal de Amberes de 1885, y con motivo de la disolución de la compañía constructora de Panoramas  en 1886, se puso a la venta la pintura y el edificio.
La pintura (y suponemos las esculturas acompañantes) fue adquirida por la señora Ramona Morlius y Borràs, madre del artista y crítico Miguel Utrillo y Morlius. Ella fue la  promotora de la construcción del edificio en Barcelona y  Utrillo participó en el traslado del panorama a nuestra ciudad.
Fragmento del Panorama de Waterloo de Louis Dumoulin, en el se aprecia la combinación de pintura y elementos escultoricos.

El edificio del panorama barcelonés sería de nueva construcción. Una estructura de planta circular con luz cenital  de 27 metros  de alto y 40 de diámetro. Para su acceso tenía que atravesarse un oscuro pasillo desde la entrada hasta el acceso central del Panorama, a fin de sorprender a los espectadores, y a continuación, una escalera ascendía finalmente a la plataforma desde donde se contempla el espectáculo.
En su interior la tela de 10 metros de altura y 120 metros de longitud obra de Verlat, combinaba con 300 figuras de caballos, soldados, cañones y otros elementos  realizados por  Frans Joris, que llenaban la franja entre la plataforma y el lienzo circular, iluminado todo ello por una luz cenital, daba una ilusión de realidad desconocida hasta entonces.
En el pasillo de acceso al panorama, se instaló posteriormente, un diorama de Modest Urgell que representaba la vista de una línea férrea y la boca de un túnel.
Estructura de Jaume Gustà.

En el Archiu Historic Administratiu, se conservan dos proyectos que sirvieron para las gestiones administrativas requeridas por el Ayuntamiento.
El primero realizado por Camil Oliveras y Gensana  esquematizaba la instalación, a grandes líneas. El segundo realizado por Jaume Gustà y Bondia corresponde a la estructura metálica.
Para el montaje del lienzo se desplazó a Barcelona el escultor Frans Jorís. 


Finalmente se realizaría la inauguración según refleja La Dinastía:
Barcelona, Miércoles 30 de Mayo de 1888.
A las cuatro de esta tarde se inaugurará el grandioso Panorama de la batalla de Waterloo.

GRAN PANORAMA DE LA BATALLA DE WATERLOO.Hoy tiene lugar la inauguración del panorama de la Batalla de Waterloo situado en la Plaza de Cataluña, uno de los lienzos más grandes del mundo, pintado por el célebre Verlat, esculturas
y estatuaria del eminente Joris.—A las 4 en punto para los invitados.—A las 6 apertura para el público, mediante el pago de 1 peseta. Los demás días abierto al público desde las 8 mañana á 7 y medía tarde.

El panorama estuvo en servicio durante la temporada de la Exposición Universal y algún tiempo posterior, no podemos valorar la afluencia que pudo tener, creemos que debió ser  abundante ya que el otro Panorama (Plewna) cambió su tela prolongando el negocio. 
Aunque no hemos encontrado la fecha de cierre como espectáculo, sí que en el Blog Barcelofilia indica que el desmontaje de la instalación se hizo a primeros de Junio de 1890. 
La Plaza de Catalunya en 1890 tras la desaparición del Panorama Waterloo.


El Sr. Manuel Girona adquirió el edificio y su contenido. La estructura de hierro sería reutilizada en la planta de  “la Material”  en Poble Nou (Can Girona). Tres fragmentos de la tela fueron donados al Museo de Reproducciones Artísticas, y  actualmente depositadas el Museu Nacional d’Art de Catalunya

Con el tema de la Batalla de Waterloo, se realizaron diversos Panoramas, se conserva en el municipio belga de Braine-l'Alleud, junto al monumento a la batalla, el Panorama de la Batalla de Waterloo.   
El edificio de estilo neoclásico alberga   una pintura al óleo sobre lienzo realizada por el pintor  Louis Dumoulin en 1912, compuesta de 14 lienzos que unidos forman un panorama 110 metros de circunferencia y 12 metros  de alto. 

En la actualidad, la organización “Internacional Panorama Council” vela por la conservación de este tipo de instalaciones. 

lunes, 15 de junio de 2015

El puente de la Calle de Pallars





Desde 1881 hasta 1991, la carretera de Francia por la costa, a su paso por Sant Martí de Provençals  quedó interrumpida por un paso a nivel, primero del T.B.F, más tarde de la M.Z.A. y finalmente de R.E.N.F.E..
En este punto, un paso a nivel detenía el paso de carruajes, coches y tranvías, provocando en ocasiones largas  colas a la espera del paso de uno o varios convoyes ferroviarios.
Hoy hablaremos de un humilde puente que en 1950 cambió la situación de aislamiento de Poble Nou.
 
Fotografía aérea de 1947


Tres calles,  
tres puentes.
La carretera o camino real de Francia ha ido modificando su recorrido en los dos últimos siglos.
De ello que aún hoy, en el antiguo termino de San Martí de Provençals exista la Carretera Antigua de Valencia. La calle de Pere VI, luego la calle de Guipúzcoa y mas tarde la Gran vía por la  que pasa la Autopista de Mataró, que durante años fue el principal enlace a la N-II, la sucederían.
 
Calle de Pere IV, al fondo paso a nivel y más adelante vehículos esperando el paso del tren.
 La Carretera Antigua de Valencia, pronto sería sustituida por una vía más amplia de alineación diagonal a la cuadricula del Plan Cerdá aun por desarrollar, la calle Pere IV.
A través de esta carretera, pronto, pasaría el tranvía de Sant Adrià y Badalona, y en un punto muy próximo al "pont dels Angels", que salvaba el Bogatell, cruzaba con un paso a nivel el ferrocarril.
Hoy, tres puentes atraviesan la vía férrea, dando continuidad a tres calles paralelas, donde antaño un único paso a nivel permitía comunicar ambos costados de la misma.
 
Una de las inundaciones del Poble Nou, al fondo
 
el puente "dels Almogavers" y sobre él una Gilda

El pont dels Almogavers.
En los años veinte la ciudad necesitaba mejorar sus comunicaciones por carretera, así en el año 1929 se inaugura el puente de la calle "dels Almogavers" sobre el ferrocarril de la MZA.
Este puente permitiría el paso a vehículos automóviles, aunque permanecería prohibido su paso por él a carruajes  que deberían seguir usando el paso a nivel de la calle de Pere IV. 
Por este puente circularían los autobuses de la CGA y al estar situado entre las calles de Juan de Austria y Zamora sus accesos tienen unas rampas mayores de lo habitual, ya que en unos cincuenta metros debe salvar casi  6 metros de desnivel.


El Puente de Pere IV
A finales de los noventa,  la ciudad vuelve a sufrir una vorágine de transformaciones con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992.
El Poble Nou cambiaría radicalmente, muchas de sus fábricas dejarían sus solares para la construcción de viviendas y el ferrocarril de la costa desaparecería, dejando como único enlace con la Estación de Francia el ramal a Glorias.
 
Desde el Puente de Pere IV, el puente de Pallars.
Paralelamente, se procedió a soterrar el tramo entre la Estación de Francia y la Calle Pere IV, pero al existir la línea 4 de Metro, no pudo mantenerse la rasante de la calle, con lo que quedó un semi-puente en la calle Pere IV entre las calles de Juan de Austria y Zamora.
Un coche de la línea 41 esperando la apertura del paso a nivel.
Este sería el final definitivo del paso a nivel, aunque durante muchos años pervivió como  paso de peatones.
La solución final, fue un viaducto en rampa que uniría la calle Pujadas con Pere IV mediante un desnivel de aproximadamente 2 metros ya que el resto del galibo ferroviario, se había podido excavar bajo el nivel de la calle,
dado que a partir de aquel punto se iniciaba un túnel de Ferrocarril. 
A partir de entonces las calles de “Poble Nou” quedarían definitivamente conectadas con el resto de la trama urbana.
El Puente de la calle de Pallars
 
Sección del puente de Pallars entre las calles de Marina y Pamplona

No obstante, hasta llegar a este enlace de calles, una larga historia de proyectos y dificultades mantuvieron el barrio dividido y las comunicaciones se veían continuamente interrumpidas por el paso cada vez más frecuente de los trenes que iban y venían a la Estación de Francia.
 
Detalle de los 3 pasos que conforman el puente.
En 1948, dentro del presupuesto extraordinario de modernización de Barcelona, se incluye como de gran necesidad la urbanización de la calle de Pallars.
La justificación de este proyecto atendía a que la carretera N-II a su paso por Barcelona solo tenía un paso elevado sobre las vías de la línea de ferrocarril por la calle de los Almogávares, la calle Pedro IV y la Avenida Icaria estaban servidas por sendos pasos a nivel y los puentes de Glorias y Guipúzcoa  estaban aún por proyectar.
Reproducción del tablero del puente que aparece en el proyecto.
Esto producía una saturación del tráfico en la calle Almogávares y unas largas colas de carros y camiones  en Pedro IV, que era su paso obligado.

De la memoria de proyecto hemos extraido:
"Por Almogávares discurre la totalidad del tráfico de Barcelona procedente de la carretera de  Madrid a Francia por la Junquera.
Dentro de las obras de modernización hay una importante obra de fábrica que debería construirse, es el paso superior sobre las vías de la RENFE y que cruza las calles de Zamora y Juan de Austria.
Calle de Pallars en 1950, los raíles ya instalados esperando el pavimento.
Hay una previsión de hacer un túnel para esta vía de ferrocarril pero dado que el plazo de ejecución del mismo puede prolongarse, de modo provisional se considera necesaria esta construcción.
Por otra parte la electrificación de las líneas de ferrocarril y el cruce de las líneas de tranvía en Pedro IV y Av. Icaria con tensiones de diferente voltaje producen peligrosas complicaciones.
Esto se pretende solventar con la supresión del tranvía de la Av. Icaria y el desvío de la línea de Badalona y Pueblo Nuevo de la calle Pedro IV a este paso."
La conexión de los dos trazados en la unión de Pallars y Pere IV.

Para evitar la realización de una rampa pronunciada como la de la calle de Almogávares, se decidió la realización de dos pasos elevados sobre las calles de Juan de Austria y Zamora, lo que resultarían unas rampas de 150 metros para salvar los aproximadamente 6 metros  de desnivel.
El puente o paso de la Calle Juan de Austria bajo la calle de Pallars.
Estos pasos se realizarían muy simplemente como puede aún apreciarse en el de la calle Juan de Austria, que tiene una altura máxima de 3.2 metros, quizá valida para los camiones de 1950, pero hoy totalmente insuficiente.
En la calle de Zamora el caso aún era peor,  el paso era muy reducido, y la altura era de aproximadamente 2 metros y medio.
Puente de la calle de Zamora bajo la calle Pallars.
Así en los años ochenta, se derribó totalmente construyéndose un puente de mucho mayor galibo que modificaría el perfil de la rampa dándole mayor pendiente entre Zamora y Pamplona.
El proyecto de urbanización de la calle de Pallars, fue realizado en 1948 a nombre de la Compañía de Tranvías de Barcelona a San Andrés y Extensiones, S.A. e iba firmado por el facultativo de Los Tranvías de Barcelona Sr. Conde Cabeza.
El presupuesto previsto era 2.504.038 Ptas. Constando de planos constructivos del puente y cálculos numéricos y gráfico de las estructuras del mismo.
La construcción se llevaría a cabo entre finales de los años cuarenta y 1951, aunque el proyecto definitivo no sería aprobado hasta el 17 de Abril de 1950, aun no tenemos datos exactos de la fecha de construcción.
Tranvías en la rampa descendente entre las calles de Zamora y Pamplona en 1956 (Devi Wiliams 1956)
El 15 de Abril de 1951, iniciaran la rodadura por el nuevo puente todas las líneas de vía estrecha del Poble Nou, es decir las 41 y 42 y la de Badalona y Sant Adrià número 70 a las que pronto se añadiría el 71 de Sant Adrià del Besos.
La calle de Pallars no sería abierta al tránsito general de vehículos hasta unas semanas después, concretamente el 6 de mayo de 1951.
Todo el trazado por el puente se construyó con tercer carril de anchos métrico y estándar para la futura vía, ya que entre los planes de la compañía estaba el cambio a este ancho de la línea 41 de Poble Nou e incluso una prolongación de ésta a través de un nuevo puente sobre el Besos que la haría llegar a Sant Adría y Badalona.
El raíl usado en aquel tramo sería el de Garganta o tipo Phoenix de 48Kg/m fijado sobre una base de hormigón de 50 cm.
Las dificultades económicas de la época retrasarían aquellos planes y la construcción de la nueva línea de vía ancha a Poble Nou, se fue demorando hasta 1955 que se convertiría en la línea 53, que también variaría el recorrido, pasando a tener el origen en el nuevo bucle de la plaza de Tetuán en lugar de la terminal de la calle Trafalgar y el final en la calle Espronceda en lugar del que había en  la Rambla de “Poble Nou”
La línea 53 tendría nuevas prolongaciones, llegando en dirección Barcelona a la calle Rogent y por el lado Poble Nou hasta el nuevo Barrio Besós, cerca de la Rambla Prim, hasta su cierre en 1968.

Tramo de la linea 53 por la Meridiana, entre Pujadas Y Pallars.
Por otro lado las líneas de vía estrecha dejaron de usar el tramo Pujadas a Pedro IV en 1951 para  usar el nuevo tramo  por las calles Buenaventura Muñoz y Pallars hasta el final del servicio de la línea 70 en 1965, último tranvía de vía estrecha en Barcelona. 
El tranvía 53 tuvo un recorrido diferente ya que desde Plaza de Tetuán, se dirigía a Pallars, a través del Paseo de San Juan, Salón de San Juan, Pujadas y Meridiana.
Al parecer en algún momento se previó el paso de la línea en ida y vuelta por Pujadas y Meridiana, ya que el tramo de la Meridiana se construyó con doble vía, aunque el tramo descendente nunca llegaría a ser usado.


Sombreado en amarillo, el puente de Pallars, lineas vía métrica tras el cambio, en verde, tramo abandonado en azul, vía
estándar en rojo, en negro trazado ferroviario y finalmente el circulo rojo indica el paso a nivel.


En aquel puente, en 1968, fui consciente de que se acababa una era, cuando vi los raíles huérfanos de línea aérea y en algunos puntos cubiertos de asfalto, los tranvías estaban dejando nuestra ciudad, silenciosa, casi furtivamente, a pesar de la publicidad institucional de la época, que lo celebraba con el clásico "Barcelona libre de tranvías",  que mal uso para la hermosa palabra libertad.
El 53 fotografiado en 1956 sobre el puente de Pallars por Devi Williams; hacia pocos meses que había iniciado su recorrido.