Hay infinidad de temas sobre los que escribir, y a menudo estamos enfrascados en uno de ellos cuando otro se nos cruza por el camino y nos hace postergar aquel con que nos estábamos peleando.
Este es el caso de esta entrada; sin querer, en una de nuestras búsquedas, dimos con un tema que intuimos mucho más interesante que el que traíamos entre manos, y he aquí el resultado.
El transporte de Barcelona en 1860.
Barcelona ya había iniciado su apertura con el derribo de su muralla, y la ciudad estaba en plena efervescencia; su puerto trabajaba intensamente, los ferrocarriles comenzaban a comunicarla con poblaciones cada vez más lejanas, y las fábricas, aún en el recinto urbano, estaban trabajando a pleno rendimiento.
Así el Diario de Barcelona reflejaba la situación de movimiento de carruajes en 1860: —Para formarse una idea del gran movimiento de carruajes de Barcelona, diremos que ayer vimos un carro, recién construido, y bien arreglado y pintado en forma de caja para el transporte. de géneros de una de las fábricas de esta capital, que llevaba el número 12.026, correspondiente al correlativo de solo los vehículos de transporte de efectos que hay en Barcelona, pues forman numeración aparte los coches de plaza, ómnibus, tartanas y savinas, que en tan gran número transportan viajeros a distintos puntos de la ciudad y sus inmediaciones y en la que no entran los numerosos carruajes de lujo, de alquiler y particulares que tienen registro aparte. Una proporción análoga a los carros guardan los carretones a mano, cuyo número se cuenta también por miles, por manera que con estos solos datos, cualquiera podrá convencerse de que nuestra capital es la población de más movimiento de carruajes de España. (Diario de Barcelona n.º 319, 14 de noviembre de 1860)
La situación del transporte público a principios de aquella década era precaria; en marzo el Diario de Barcelona publicaba: —En días tan crudos como los de anteayer y ayer suben de punto las justas quejas del público acerca del estado desvencijado e incómodo de los coches-ómnibus destinados al transporte de los viajeros a los pueblos inmediatos, y que parten de la plaza de Santa Ana, glacis de la ex-Puerta de Isabel II y Rambla de los Estudios. Sucios, sin cristales y destrozados en parte algunos de ellos, ni son decentes ni bien acondicionados para el servicio a que se les destina. Hay tarifas y órdenes de la Autoridad que obligan al público a precios muy razonables, y por lo tanto es muy procedente que la misma Autoridad establezca la correspondiente inspección de carruajes de alquiler, teniendo presente, entre otras cosas, lo que dispone el Reglamento de 13 de marzo de 1857, publicado en el Boletín Oficial de esta provincia, correspondiente al 5 de junio del propio año. (Diario de Barcelona n.º 71, 11 de marzo de 1860)
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| Coche de la C.G.de Ómnibus de París, 1868 |
Ya por aquellas fechas se estaba trabajando en establecer una red de transporte regular en el interior de la ciudad, mediante ómnibus:
—Tenemos entendido que el Excmo. Ayuntamiento, en virtud de un reciente contrato mediante condiciones que ignoramos, ha cedido a una empresa de esta capital la privativa por diez años para establecer un servicio del ómnibus en el interior de la misma, los cuales harán dos carreras, la una desde el Muelle Nuevo al Padró, pasando por las calles de la Princesa, Fernando y Hospital, y la otra desde el mismo muelle hasta Canaletas, pasando por las calles Ancha, Dormitorio de San Francisco y Rambla, en correspondencia o combinación una y otra con la carrera hasta el confín del paseo de Gracia que los mismos carruajes recorrerán igualmente.
Según noticias, anteayer marcharon al extranjero los comisionados para la compra de unos lujosos y cómodos coches-ómnibus y antes de cuatro meses estará establecido el indicado servicio, al estilo del que se presta en las principales capitales del extranjero. (Diario de Barcelona n.º 69, 9 de marzo de 1860)
Podemos apercibir que esta red sería replicada diez años después por la red tranviaria de Soujol.
La tramitación, al parecer, fue rápida (nada que ver con las actuales burocracias que retrasan los proyectos hasta que, cuando se realizan, ya son obsoletos). A finales del mismo mes, la compañía ya había iniciado su actividad.
—Se nos ha asegurado que la empresa que ha obtenido del Ayuntamiento la privativa de establecer un doble servicio de ómnibus desde el Muelle Nuevo al Padró y al paseo de Gracia trata de plantearlo de una manera lujosa y que nada deje que desear, adquiriendo para este objeto carruajes con imperiales, capaces para treinta y más asientos. (Diario de Barcelona n.º 84, 24 de marzo de 1860)
Los primeros carruajes ómnibus que llegaron a Barcelona fueron fabricados en el extranjero (aún no hemos conseguido averiguar su procedencia). Su llegada a principios de junio despertaría una gran curiosidad en una sociedad como la barcelonesa de la época, falta de novedades: —Han llegado a esta capital algunos de los ómnibus que se destinan al servicio interior de la misma por la nueva empresa organizada para dicho objeto. Son de grandes proporciones y tienen varios banquillos sobre cubierta. (Diario de Barcelona n.º 156, 4 de junio de 1860)
—Este mediodía un numeroso gentío se agolpaba en la plaza de la Constitución junto a dos elegantes y ligeros ómnibus modelo de los que se han construido por la empresa autorizada por el Excmo. Ayuntamiento para el servicio interior de esta capital, desde muelle hasta el Padró y paseo de Gracia por dos distintas y opuestas direcciones; será el servicio que empezará probablemente el día 17 de este mes, a unos precios altamente económicos. Los nuevos carruajes, iguales a los que se emplean en varias capitales extranjeras, nos han parecido sumamente a propósito para el uso a que se los destina. El público los examinaba con el interés y la curiosidad que inspira todo lo relativo a una mejora tan útil como recomendable para Barcelona. (Diario de Barcelona n.º 157, 4 de junio de 1860)

Líneas explotadas por la Sociedad Central Barcelonesa.
Organización del servicio de Coches
La carrera por iniciar el servicio había comenzado; el día 14 del mismo mes ya se publicaban las características y la normativa de aquel servicio: —En la sección correspondiente hallarán nuestros lectores el anuncio oficial estableciendo el nuevo servicio de ómnibus desde el Muelle al Padró, Canaletas y Gracia. Aseguramos a la empresa pingües ganancias, atendida la baratura de los precios, el lujo de los carruajes y lo caluroso de la estación. ¿Quién, por la módica cantidad de cuatro cuartos, no se aprovechará de esta mejora que sabemos va a montarse al igual que las de la misma clase en las primeras capitales del extranjero? (Diario de Barcelona n.º 166, 14 de junio de 1860)
Este texto se reprodujo en nuestra entrada de enero de 2017: La Central barcelonesa, Ómnibus, para todos.
Entrada en servicio de las líneas interiores.
El 17 de junio la Central Barcelonesa puso en marcha lo que se denominaría servicio interior, es decir, las líneas que hacían servicio urbano: Barceloneta a Canaletas y Barceloneta al Padró:
—Ayer comenzó, bajo favorables auspicios, el servicio de los coches ómnibus por el interior de Barcelona: El público los verá pasar por las calles con el mayor interés y curiosidad, aplaudiendo la mejora que se iniciaba. Por el pronto, se observó que estos carruajes tenían que luchar con la contrariedad de los empedrados que, en algunos puntos de las líneas trazadas, como en la calle del Hospital, por ejemplo, se encuentran en finalísimo estado.—Hasta las diez de la noche los ómnibus del servicio interior continuaron recorriendo las rutas trazadas, constantemente con un completo lleno de asientos. La empresa puede estar contenta si la mayoría de los días de la semana puede contar con igual concurrencia. (Diario de Barcelona n.º 168, 18 de junio de 1860)
El servicio interior consistía en dos líneas con las siguientes rutas:
Del Muelle Nuevo a la Torre de Canaletas: Partía en el extremo de la Barceloneta y siguiendo el andén del Puerto (hoy "Passeig Joan de Borbó") hasta la plaza de Palacio, continuando por la calle del Consulado del Mar, plaza de San Sebastián (Antonio López), Fustería, Ancha y Dormitorio de S. Francisco (hoy también Ample) y por las Ramblas hasta la torre de Canaletas (hoy, plaza de Catalunya). Para la ida y su retorno, los ómnibus seguían la misma ruta.
Del Muelle Nuevo al Padró: La salida se realizaba en el Muelle Nuevo “frente a la Machina” (no hemos averiguado si se trataba de una grúa o un motor de vapor); seguiría por la calle Mayor de la Barceloneta, atravesando la plaza de San Miguel; continuando hasta la plaza de Palacio frente a la Aduana, y por las calles Bora del Rech, Rech, calle de la Princesa, llegaría a la plaza del Ángel; de ahí por las calles de Jaime I, plaza de S. Jaime y Fernando VII, enlazaría con las Ramblas, hasta la Boquería, desde donde, recorriendo la calle del Hospital, alcanzaría la plaza del Padró junto a la Puerta de San Antonio. Aquel punto era entonces enlace con las tartanas y coches que se dirigían a las poblaciones del Baix Llobregat.
El horario para ambas líneas era de seis de la mañana a diez de la noche y preveían una frecuencia de salidas cada cuarto de hora. El precio del servicio era de cuatro cuartos en el interior y tres en el imperial.
El servicio de ómnibus de la Central fue desde su inicio un éxito, como se indica en la siguiente gaceta: —Se nos ha asegurado que, disponiendo ya la empresa de mayor número de carruajes, va a aumentar dentro de breves días las líneas y viajes, pues se halla agradecida a la buena acogida que el público ha dispensado a tan importante mejora. Se nos ha dicho también que en las tres semanas últimas han transportado los tales ómnibus más de 50,000 personas. (Diario de Barcelona n.º 194, 12 de julio de 1860)
Las cifras de pasaje que indica la compañía el 11 de julio, probablemente correspondientes al periodo 17 de junio a 9 de julio, lo que serían 22 días.
Con un horario de seis de la mañana a diez de la noche, una frecuencia de salidas cada cuarto de hora y una velocidad comercial de 4 km/h, sería preciso tener en servicio en cada línea seis coches, previendo un tiempo total, incluidas paradas y descansos, de 45 minutos por carrera y hora y media ida y retorno. El total de viajes realizados por los 12 ómnibús, serian unos 250 por día, en total unos 5.500 viajes lo que daría una ocupación de 10 pasajeros por viaje.
La línea de Gracia.
La línea interurbana a Gracia debería esperar, entre otras cosas, por falta de carruajes; estos irían engrosando paulatinamente el parque móvil de la compañía, permitiéndole mejorar el servicio.
—Se espera una nueva remesa de ómnibus destinada para el servicio de la empresa Central. Es probable que el domingo se establezca la línea desde la plaza de la Boquería hasta Gracia. (Diario de Barcelona n.º 194, 30 de julio de 1860)
Sin embargo, la esperada noticia se demoraría hasta mediados de octubre; sin duda, otras dificultades, aparte de la disposición de coches, la retardarían. Tal vez la disponibilidad de mayorales y conductores, o de caballos para los tiros, pudo influir en ello.
Continuidad de la Central Barcelonesa
El servicio continuaría creciendo y, a principios del siguiente año, la compañía no solo aumentaba el número de carruajes, sino que se propuso su adquisición en el mercado local, con lo que facilitaría la mejora de las técnicas de los carroceros locales, apoyando su industria.
A fines de marzo de 1861, la compañía ya disponía de al menos 18 ómnibus.
—La Central Barcelonesa ha aumentado el número de coches para el servicio interior y el de Gracia. Los recientemente construidos, aunque en el conjunto parecen idénticos a los anteriores, examinados con detención se diferencian algo en sus detalles. (Diario de Barcelona n.º 59, 28 de febrero de 1861)
—Ayer aparecieron otros dos coches nuevos que la Central Barcelonesa destina a la carrera de la Boquería a Gracia. Dichos coches llevaban los números 17 y 18. (Diario de Barcelona n.º 83, 24 de marzo de 1861)
La Central Barcelonesa, si bien no era la única empresa de transporte interurbano en Barcelona, sí era la mejor dotada y organizada. Durante los siguientes quince años y hasta la creación de la red de tranvías de La Barcelona Tramways y el tranvía de Sants, sus ómnibus facilitaron el desplazamiento a miles de barceloneses y habitantes del Llano.







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