jueves, 6 de diciembre de 2012

Raíles de hielo, tranvías trineo.

Fotografia de Jordi Canals
Parece que algunos temas nos vienen  a buscar, en lugar de ser nosotros quienes vayamos tras ellos.
Hace algunos días, nuestro amigo Jordi Canals, que tuvo la oportunidad de visitar el Canadian Railway Museum cerca de Montreal, nos envíó unas interesantes fotografías del mismo, entre las que destacaba la de un trineo ómnibus, que con su permiso publicamos.
El trineo impulsado por una cuarta.
Por otra parte, Lluis que en su blog "Sans transport" publica unos modelos de tranvías y vehículos públicos, que cuesta distinguir si son modelos o vehículos reales, presentaba un tranvía-trineo de la ciudad de Wippening también en Canadá. Finalmente la llegada de los primeros fríos del próximo invierno y un interesantísimo post sobre la nieve en Barcelona, nos han impulsado a preparar la entrada.

La verdad, es que no teníamos documentación sobre estos vehículos, pero realmente merecen una entrada y aquí la tienen. Esperamos que sea de su interés.
Coche de Winipeg,  aquí podemos apreciar el buen trabajo de Lluis.
  Raíles de hielo
La nieve, fenómeno natural que forma parte de los ciclos anuales en los países más próximos a los polos, es uno de los hechos que obligan a los seres vivos a una adaptación.
Pues si bien es cierto que cubre de una capa protectora contra la helada a la vida vegetal, también cubre los pastos que alimentan a los animales y dificulta sus desplazamientos.
Nieve acumulada en aceras, New York 1888
En las ciudades, cuando es abundante, la nieve se constituye en barrera que impide el desplazamiento a los vehículos y dificulta el paso a los transeúntes.
En países más meridionales, la nieve es un evento anecdótico.

El viernes 30 de noviembre de 2012, el blog de historia de la meteorología:  

http://historiadeltemps.blogspot.com.es, ha publicado un interesante artículo sobre las nevadas caídas en Barcelona en los últimos 100 años, que nos confirma esta percepción.
En países donde este meteoro no es un hecho casual, sino que puede extenderse durante semanas e incluso meses, ha  adaptado a sus habitantes a su rigor.
Plaza de Catalunya ( historiadeltemps.blogspot)

A pesar de que los tranvías nacieron en la ciudad de Nueva York a principios del s. XIX, el tranvía como tal, no es un vehículo para circular en rutas nevadas ya que como mínimo necesita que sus raíles queden despejados del manto de nieve, pues en caso de acumulación de ésta, quedaría bloqueado en la ruta. Esto obligaría a las compañías primero a crear brigadas de obreros para despejar la vía, y más adelante a crear artilugios mecánicos para facilitar esta labor.
Cuando los tranvías llegaron a poblaciones más nórdicas como las ciudades de Canadá, Escandinavia o Rusia, el hecho se agravó.
Ya vimos que en Rusia al helarse el curso de los ríos, hubo compañías que tendieron raíles sobre la superficie helada de estos, utilizando estos cursos helados como nuevas vías urbanas.

La brigada en plena labor.
En Toronto se produjo un lamentable hecho que quizás fuese el desencadenante de un nuevo tipo de vehículo de transporte: El trineo ómnibus.
Batalla entre tranviarios y vecinos de Toronto
El diario “Canadian Illustrated News”  publicó el 12 de febrero de 1881, "Una batalla campal se desató entre los empleados de la Compañía del tranvía y los tenderos de las calles por donde pasa la línea del tranvía." Una tormenta de nieve repentina dejó Toronto cubierto de nieve, ante lo que los empleados de la compañía Toronto Street Railway, procedieron a despejar las vías del tranvía. Este hecho aparentemente normal, no hubiera tenido consecuencias, si al despejar la vía no hubieran acumulado la nieve extraída sobre la calzada por donde no discurrían los raíles e incluso en las aceras.  Los comerciantes de la Yonge Street indignados, pues aquel "ejército de hombres con palas y escobas  que mantenía libre de nieve de la vía con especial cuidado en desvíos para evitar que se congelaran, pero cubrían de nieve las aceras y entradas de los comercios.
Vecinos y comerciantes exasperados al tener los accesos a sus tiendas y viviendas bloqueados, porque la calle estaba casi intransitable para los vehículos que no fueran los propios tranvías, se pusieron palas en la mano limpiando aceras de nieve devolviendo ésta a las vías del tranvía.
Esto se sobrevino en batalla constante, en la que los tranvías llevarían la peor parte, y tras defenderse éstos durante algún tiempo, quedarían finalmente bloqueados por la nieve. Como resultado, cerca de una docena coches quedarían bloqueados por  montones de nieve.
Los tranvías bloqueados en las calles de Toronto
Desde el 11 de septiembre de 1861, fecha en que los tranvías de Toronto habían iniciado su recorrido, no había sucedido nada igual. La batalla por el acceso a la vía pública no fue nunca  más evidente que durante aquellos largos meses de invierno. 
Tranvía de Toronto antes de las nevadas.
 Situaciones similares muy probablemente facilitarían la creación del Trineo Ómnibus.
Años más tarde en 1891, la Toronto Street Railway había crecido hasta incluir 264 tranvías a tracción animal, 99 ómnibuses, y 100 trineos tirados por 1.372 caballos con más  de dos docenas de líneas y 68 kilómetros de recorrido, transportando diariamente cincuenta y cinco mil pasajeros.

Los coches trineo.
Con estos antecedentes, no es de extrañar que una firma tan creativa como John Stephenson Car Co,   construyera un vehículo para estas ocasiones.
Así colocando un par de trineos en sustitución de los ejes rodantes bajo una de las cajas más ligeras, diseñaría el nuevo coche para rutas heladas.
Estos curiosos vehículos de los que como hemos leído, llegarían haber 100 unidades en la ciudad de Toronto, serían un tercer tipo tras los coches cerrados y las jardineras que como hemos visto se alternaban de acuerdo con la climatología en muchos países, entre ellos el nuestro. 
Coche  de la Ottawa City Passenger Railway Company 
En la línea  que operaba entre Nueva Edimburgo y la Chaudiere Falls  comenzando su servicio un día de invierno, los trineos tirados por caballos  que reemplazaban a los tranvías. Nótese las ruedas en el tren posterior, para ayudarlo a salir del interior de la cochera.
Ómnibus empleado en temporada de transición.
 La primavera y otoño eran una pesadilla para las compañías de transporte, en estos periodos en que la nieve blanda o el barro dificultaban el servicio de los tranvías pero tampoco permitían el uso de trineos, era cuando las compañías ponían en servicio los coches tipo ómnibus como podemos ver en esta fotografía de  la ciudad de Otawa.
Trole-trineo según publicación de fines del XIX
Los trineos también evolucionaron, y hemos encontrado esta interesante versión de Trolebús.
Otras ciudades como Boston  y Helsinki dispondrían de este medio, y sin duda muchas más que desconocemos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

La Exposición de 1888 y el tranvía de Badalona.



Posible imagen de la calle Princesa, sí el tranvía hubiese llegado a la Plaza del Angel.
  El Paseo de Pujadas, fue una amplia avenida urbanizada tras el derribo de la Ciudadela de Barcelona.  Este Paseo, cuyo trazado no ha cambiado en el transcurso de los años, se inicia en el límite de la ciudad antigua, formado por la calle de Comercio, y finaliza en la actual calle Marina, que entonces era frontera con Sant Martí dels Provençals, donde el Bogatell formaba una frontera natural sorteada por el Pont dels Àngels. En su lado mar, estaba el nuevo Parque de la Ciudadela, y su lado montaña, estaba por urbanizar. En sus orígenes se le denominó Paseo de la Explanada, pero pronto paso a la actual nomenclatura, es decir Pujadas.
La Exposición Universal de 1888 aprovecharía este entonces amplio espacio virgen, para levantar en él, parte de sus pabellones.
Unos cuantos años antes, por aquel paseo había comenzado a circular el Tranvía de Barcelona y Litoral, es decir el tranvía de Badalona.
Aquel trazado sería uno de los más afectados por la exposición Universal, durante la cual, tuvo que modificar todo su tramo en el término de Barcelona como veremos más adelante.
Trazado del tranvía por la ciudad de Barcelona según el proyecto presentado.
 El tranvía de Badalona.
Existieron varios proyectos antes que se concediera la concesión del tranvía de Badalona. El que finalmente se llevaría a término en casi su totalidad, sería el de Alberto Quintana, presentado el 29 de Agosto de 1877  ante la Comisión de Fomento del Ayuntamiento barcelonés.
El proyecto de Quintana pretendía unir el centro de Barcelona con los pueblos de su  litoral, es decir Sant Martí de Provençals, Sant Adrià de Besos y Badalona.
Plaza del Ángel a principios del S. XX
El trazado partiría  de la plaza del Ángel, continuando en doble vía por la calle de Cádiz (hoy Princesa), calle del Comercio y Paseo de la Explanada (Pujadas) a continuación en vía única seguiría por la carretera de Mataró y Francia, y atravesando la  Riera de Malla (Bogatell) mediante un puente metálico, continuando por la misma carretera ya en el término de San Martí dels Provençals.
La vía era originalmente de ancho estándar y carril Loubat según lo especificado en las ordenanzas de la época. Posteriormente se cambiaría a ancho  métrico, y con él, finalmente se construyó la línea.
La línea se puso en marcha inicialmente con tracción animal desde la calle de Comercio hasta Sant Martí dels  Provençals. No llegando a construirse nunca el tramo de la calle Princesa.
Se inició su explotación en 1883, en un tramo comprendido entre el Paseo de Pujadas y la calle de San Juan de Malta en Sant Martí.  
En 1884, el tramo barcelonés consistía en una vía única con un apartadero  en la calle Pujadas justo antes de cruzar el Paseo de St. Joan y otro apartadero en el final de línea de la calle Comercio.
Al iniciarse la tracción vapor, ésta se limitó hasta un apartadero sito al inicio de  la calle Pujadas. Es decir prácticamente al Pont dels Àngels debiendo continuar hasta la plaza de Comercio con tracción animal.
En 1887 tras la construcción del Puente sobre el río Bésos, queda completada la línea:

La Vanguardia  1643 15 de marzo de 1887
—Desde hoy quedará abierto al servicio público, en la totalidad de su proyecto, el tranvía de Barcelona á Badalona por medio del vapor.  La tracción desde el paradero de la calle del Comercio hasta el puente del Bogatell continuará efectuándose como hasta aquí; esto es, por medio de caballerías, y desde este último punto hasta Badalona por medio de vapor. Cada hora, á partir de las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche, saldrán los coches del citado paradero.

La coexistencia de tracción vapor y tracción animal y la inminencia de la Exposición del 1888 impulsan a la Compañía Anónima de los Tranvías de Vapor de Barcelona y el Litoral a construir una variante  partiendo de la carretera de Mataró:

4863 5  de agosto de 1887  Crónica,
Después de haberse aprobado dichos dictámenes, dióse cuenta de otro de la comisión de Fomento para que se proceda á la apertura y urbanización de un trozo de la calle del Comercio, comprendido entre la calle de la Princesa y el Salón de San Juan; adoquinado de uno de los arroyos del Salón de San Juan, apertura de una vía provisional en la manzana 18 del Parque, y el cambio del trazado de los tranvías que pasan por terrenos que están en la Exposición Universal.
Verde, trazado afectado por la Exposición, rojo, variante provisional y azul, tramo sin modificación.
Así los tranvías de vapor, poco después de salir del Puente del Bogatell, continuarían por un tramo de unos 92m. hasta llegar a un apartadero usado en exclusiva por ellos. Este nuevo tramo se construye con carril Vignole y contracarril.
Los tranvías de tracción animal, continuarían por la antigua carretera, que transcurría por el margen izquierdo del Bogatell, hasta un nuevo apartadero construido frente al Palacio de Justicia entonces en proyecto.

Así el trazado del tranvía de Litoral, en 1887, tenía dos secciones:
Línea de Barcelona y el litoral.- Dos secciones: Desde Salón de San Juan á la calle de San Juan (San Juan de Malta-St. Martí), 15 céntimos, y  desde la calle de San Juan á la estación (talleres y cocheras  de la compañía en St. Martí), 15. Trayecto to­tal, 20.
Pabellón de la agricultura en el Paseo de Pujadas.

El trazado provisional, duraría hasta bien entrado 1889. Tras el cierre de la Exposición del 88, se tardaría mucho tiempo en desmantelar sus instalaciones, lo que en algunos casos afectaba a la vida cotidiana de la Ciudad:

5 de enero de 1889 NOTAS LOCALES
El camino paralelo al Salón de San Juan, en el trozo que inedia desde el punto de partida del tranvía del litoral hasta pasado el palacio de Ciencias, se halla en un estado tal, que  es imposible la circulación y hay un peligro inminente para el tránsito de vehículos. Añádase á esto que continúa cerrado el paso del Parque al Paseo de Pujadas y que no hay camino alguno, después de estas últimas lluvias, en los que afluyen á esta ciudad que merezca el nombre de tal según el estado lastimoso en que se encuentran.
Palacio de las Ciencias en el Salón de san Juan.
Y á todo esto las circunstancias de Barcelona reclaman, exigen una relación con los pueblos inmediatos tan íntima y continuada que, de privarse las comunicaciones con ellos, resultarían forzosamente graves quebrantos para las clases comerciales ó industriales de esta ciudad. Atender al buen estado y conservación de las aludidas vías es una de las atenciones diferentes del Ayuntamiento, que, preocupado sin duda en otros asuntos de interés más secundario, olvida hasta un límite increíble lo que la opinión pública reclama un día y -otro día, con los apremios de la necesidad.
La prensa ha debido hacerse eco de estas fundadas quejas, que no llegan hasta las esferas; municipales, y, aún cuando no tenga la esperanza de alcanzar mayor fortuna, habrá de insistir repetidas veces en reclamar lo que entiende ser atendible y de preferente cuidado. En este concepto, reproducimos nuestras quejas pidiendo nuevamente que por la oficina de vialidad y conducciones se estudien y practiquen con urgencia las obras de reparación de las vías que afluyen á esta ciudad, hasta ponerlas en estado transitable.
Como, hace un mes que se ha cerrado la Exposición, no existe motivo alguno para tener cerrado el paso entre el Paseo de Pujadas y el Parque, imponiéndose la necesidad de abrirlo al tránsito público, que es lo que reclaman también los vecinos de aquella barriada, á los cuales se les obliga á un gran rodeo por caminos intransitables.
Desearíamos que esta vez nuestras indicaciones, que son eco del público, fuesen atendidas.

Finalmente en Febrero se volvería a la situación original.

Jueves, 16 de febrero de 1889
Mañana volverá á establecerse en la calle del Comercio el apeadero del tranvía del litoral, como estaba antes de cerrarse el Paseo de Pujadas por la Exposición Universal.

El tranvía de Badalona continuaría circulando hasta que en 1965 cerraría su último tramo entre Barcelona y el Barrio del Besós. Aún recuerdo brumosamente los enormes coches de color verde oscuro cruzando por el puente de la calle de Pallars, nosotros entonces niños, nos introducíamos bajo de aquellos puentes para oír, el para nosotros atronador ruido, que producía el tranvía al paso por las vigas del puente.
Pronto quedarían los raíles huérfanos y desaparecería aquella diversión paralelamente a nuestra infancia.
El tranvía de Badalona pasando por el puente de Pallars - (Devi Villiams 1956)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Un paseo por La Exposición Universal de Barcelona en 1888.


  Partiendo de un grabado, que nos pasó el Sr. Jordi Ibáñez, en el que figuraba un coche de la compañía John Stephenson y que aclaraba la misteriosa fotografía en que aparecía un tranvía aparentemente de la línea Atarazanas-Gracia, pero que estaba perfectamente marcada como  del personal de la compañía del Tranvía de Barcelona Ensanche y Gracia. Estuvimos buscando una indicación de la presencia de dicho coche en la Expo del 1888 y encontramos una gaceta en “La Vanguardia” que ya publicamos. Esto dio como resultado dos entradas:



Buscando por varias fuentes, finalmente encontramos una fotografía del pabellón USA en la Exposición de 1888 en la que en una esquina aparece el coche de la compañía John Stephenson, que nos complace incluir en esta entrada.
Aprovechando la ocasión, daremos un paseo por la ciudad en 1888 y veremos los cambios que produjeron aquellos eventos en los transportes de la época.

 La Exposición de 1888.
La Exposición Universal de 1888 fue el resultado de varias iniciativas privadas anticipadas, en diversas Ferias menores referentes a la industria textil y metalúrgica catalanas.
El siglo XIX fue la época de las grandes Exposiciones Universales: Londres,  París  ,Bruselas y otras muchas ciudades  y nuestra ciudad quiso seguir esta línea.

Barcelona ya había tenido dos grandes cambios durante el siglo XIX, el primero la destrucción de murallas y baluartes que impedían su expansión. La segunda que era la consecuencia de la primera, fue la urbanización del Ensanche, según las líneas trazadas por Ildefonso Cerdà.
La Exposición de 1888, tenía por objetivo no sólo situar a Barcelona en el mapa, si no poder dar a conocer su industria a nivel mundial.
La muestra, vino preparándose unos años antes, y debía celebrarse en 1887, sin embargo tuvo que celebrarse en el año siguiente por motivo del retraso en las obras.

Vista aérea de la Exposición Universal en 1888.
La Expo. modificaría un entorno que ya había iniciado su urbanización, el Parque de la Ciudadela y el Salón de San Juan.
Ambos espacios habían sido creados tras la demolición de la antigua fortaleza militar de la Ciudadela.
La Exposición de 1888 ocuparía el Salón de San Juan, el Paseo de Pujadas que se dotaría del Palacio de Bellas Artes y otros pabellones y todo el terreno del parque de la Ciudadela.

Los tranvías en 1887 y la guía de Emilio Valverde.
Poco antes de la celebración de la Exposición Universal, Barcelona ya estaba dotada de una importante red de tranvías.

En la “Guía del Viajero” de Emilio Valverde, publicada en Madrid en 1887, podemos ver la red tranviaria Barcelonesa con las tarifas y trayectos:


La guía también incluye un magnífico plano. Sobre una copia del mismo hemos marcado las líneas indicadas en su recorrido por el entonces término municipal de Barcelona:

Primeros cambios antes de 1888.
En el año 1888 se trabajaba intensamente en la construcción de la Exposición Universal. Aquel mismo año, concretamente el 15 de marzo de 1887  quedaba abierto al servicio público en su totalidad, el tranvía de Barcelona a Badalona por medio del vapor.  La tracción desde el paradero de la calle del Comercio hasta el puente del Bogatell se efectuaba por medio de caballerías, y desde allí hasta Badalona a vapor. 
El tranvía de Badalona, unos cuantos años después de la Exposición del 1888
Precisamente este trayecto en el municipio de Barcelona, quedaría pronto afectado por la Exposición del 88, ya que su trazado pasaba completamente por el Paseo de Pujadas, uno de los espacios principales de la misma.
También el tranvía de Circunvalación que poco tiempo antes había pasado a formar parte de la Barcelona Tramways, y estaba iniciando una mejora en su trazado, vería afectadas sus vías que pasaban por el Salón de San Juan y por el Paseo de Pujadas. 
El 2 de junio de 1887 aparecía en la prensa:
Dentro de pocos días se cambiará el trazado del tranvía de circunvalación de la Plaza de Cataluña, colocándose los rails en la Ronda de la Universidad, detrás de casa Gibert y Rambla de Cataluña.


El 5  de agosto de 1887, en el Ayuntamiento se debatía: Después de haberse aprobado dichos dictámenes, dióse cuenta de otro de la comisión de Fomento para que se proceda a la apertura y urbanización de un trozo de la calle del Comercio, comprendido entre la calle de la Princesa y el Salón de San Juan; adoquinado de uno de los arroyos del Salón de San Juan, y el cambio del trazado de los tranvías que pasan por terrenos que están dentro de los límites que comprende la Exposición Universal.

Así, los que recordamos los cambios que precedieron a los Juegos del 1992, podemos imaginar las molestias e inconvenientes que todo aquel movimiento debió suponer para una sociedad que estaba mucho menos acostumbrada a  estos cambios  y que en el periodo de treinta años vio cambiar radicalmente su ciudad y forma de vida.

Continuará...


sábado, 17 de noviembre de 2012

Quioscos tranviarios, una confortable espera del tranvía.

Efecto de luz,  Bruselas 1882, cuadro de Darío Regoyos.

En sus orígenes, dado el carácter principalmente urbano de los tranvías, por lo general no se construyeron grandes o medianas edificaciones a modo de estación o parada. Además, el carácter discrecional de las paradas, que hasta muchos años después de su instauración no se dotarían de puntos fijos de detención en el itinerario, desaconsejaban el establecimiento de estaciones.
Quiosco en Budapest
No obstante, en algunas ocasiones, principalmente en puntos extremos o de gran importancia en las líneas, aconsejaban el disponer de pequeñas edificaciones para resguardar a viajeros y, en caso de los extremos de la línea, guarecer al personal de la compañía, como jefes de estación o de línea, que eran los que, con ayuda de una tabla de horario o “regulador” y un reloj, daban la salida a los coches y atendían el billetaje a la salida.
Estas pequeñas estaciones por lo general estaban establecidas en pequeñas construcciones temporales, es decir, en quioscos.

A pesar de su actual declive, hoy en día muchos quioscos de prensa permanecen cerrados; si no han desaparecido, los quioscos de chucherías que tanto proliferaban en calles próximas a los colegios, se han convertido en pequeños locales en los bajos de algún edificio y los de refrescos como el famoso quiosco de Canaletas, ya sólo perduran en la memoria urbana.

  Quiosco proviene del idioma persa pahlavi ”kōšk”, cuyo significado es "pabellón" Esta palabra pasó al turco en la forma köşk,  de ahí al francés “kiosque” y finalmente del francés a las lenguas occidentales como castellano o catalán.  
Quiosco de los FFCC británicos 
hacia 1930
.
Corresponde a una construcción ligera que puede ser abierta a modo de templete, como los famosos quioscos de música donde antaño tocaban las bandas de música, o cerrados a modo de protección contra frío y viento.
De hecho, su función principal siempre fue la protección contra las inclemencias del tiempo, ya sea del sol y la lluvia o del frío.
Quioscos tranviarios.
La primera noticia de un quiosco tranviario en Barcelona procede del proyecto del tranvía de Barcelona realizado por el maestro de obras Rafael de Luna.
En su proyecto de la línea del Poble Nou tenía emplazados unos hermosos quioscos de estilo neoclásico en la plaza de Comercio (hoy Plà de Palau) y junto al Cementerio del Este.
Quiosco proyectado por Rafael de Luna para la Barcelona Tramways.
La Sociedad Catalana de Tranvías también había dispuesto de quioscos en la plaza de Comercio (final de su línea de circunvalación) y en la Ronda de Sant Pau, junto al Paralelo, su otro extremo.


Dibujo copiado de un proyecto del "Tranvía de Barcelona San Andrés y Extensiones".


La compañía del tranvía de vapor de San Andrés dispuso de una auténtica estación en la calle de Trafalgar. Esta, de la que no disponemos de información, tendría una breve vida, siendo derruida, probablemente para construir otros edificios. Posteriormente, proyectó un gran quiosco situado en el paseo de San Juan, del que sí disponemos de un plano en el Arxiu, que hemos copiado dimensionalmente y que tenía una clara función de sala de espera y punto de billetaje. 
Dibujo original del proyecto.

Sin embargo, no tenemos certeza de su construcción, si bien en un emplazamiento similar aparece un gran quiosco rectangular a principios del siglo XX, como se aprecia en las fotografías, y cuyo uso desconocemos.

Posteriormente a la publicación de este artículo, Enric H. Marc publicó en su interesante blog Bereshit la entrada: El solar del carrer Rec Comtal; en ella nos muestra un fragmento del plano de Barcelona donde aparece indicada la ubicación de dicha estación.
Quiosco de Arc del Triompf.
Más adelante, la compañía dispuso de un pequeño quiosco nuevamente en la calle de Trafalgar, esta vez para despacho de billetes.

Otro tranvía que dispuso de quioscos en sus instalaciones fue el tranvía de Sarrià; tenemos constancia de un gran quiosco en plaza de Catalunya y otro en la plaza mayor de Sarrià.
A la derecha, el quiosco de la Compañía General de Tranvías en plaza Catalunya.
  En muchas partes del mundo, como en el hermoso cuadro del pintor impresionista Darío Regoyos que encabeza el post, existieron quioscos tranviarios de muy diversas formas.
 En la Ciudad Lineal de Madrid existieron unas construcciones de estilo neoárabe en el inicio de la urbanización, como puede verse en la fotografía.
Quiosco en la línea de Ciudad Lineal de la Compañía Madrileña de Urbanización, de Arturo Soria.
Otra fotografía de Valencia, del foro “Remember Valencia”, nos muestra un hermoso quiosco en los Solares de San Francisco.  No sabemos a ciencia cierta si era un quiosco de billetaje tranviario, pero tiene todo el aspecto, aparte de ser una magnífica postal que nos muestra un tranvía de tracción animal valenciano. 
 Los quioscos evolucionaron y se transformaron, o en marquesinas como para acoger a los viajeros; en los años cincuenta existieron unas fabricadas en lona, posiblemente para la estación estival. O en refugios para empleados: guarda-agujas, inspectores, etc. De las que actualmente subsisten, los sanitarios en los extremos de la línea.
Una curiosidad es un prototipo de quiosco poste de anuncios que instaló la compañía de Tranvías de Barcelona en 1968, que no tuvo continuación. 
Garita de lona de guarda-agujas en Plaza de Catalunya 1933.




Otros quioscos que hemos encontrado y creemos merecedores de figurar en esta entrada:
Quiosco del tranvía de la Barceloneta en plaza de Catalunya.
Tras los coches de tranvía puede verse el quiosco de la línea de Barceloneta.
Quiosco de la Compañía General de Tranvías en plaza Mayor de Sarrià.
A la izquierda el quiosco de la C.G.T.
Quiosco de Drassanes de "los Tranvías de Tranvías de Barcelona" (véase el logo TB); posiblemente en la época de la fotografía, su uso era resguardo de personal de lacompañía. Junto a él, otro quiosco de hermoso diseño aún para la aplicación de mingitorio público que tenía. En los actuales tiempos de incivismo, quizás fuera un elemento a recuperar.
Quiosco de "los Tranvías de Barcelona" (TB) en Drassanes.
En los países anglosajones se denominaban  "tram shelters", y hemos encontrado unas hermosas muestras de ellos que incluimos en la entrada.
Tram shelter de los años treinta del siglo XX.
Tram shelter que ha sobrevivido a nuestros días.
Un hermoso tram shelter británico en Crownsq.
Finalmente, y a modo de curiosidad, mentaremos que en el extraordinario tren en miniatura de Palau de Plegamans, sus inquietos socios consiguieron recuperar un quiosco ferroviario, que convirtieron en punto de control de pasajeros.

Un enigma quiosquero.
Bastante tiempo después de la publicación de esta entrada, una lectora nos ha planteado un enigma:
¿Cuál era el uso del edículo  del Paseo de Gracia frente a la manzana de la discordia?
¿Alguien puede iluminarnos sobre él?