Cuando Alejo Soujol quiso realizar las líneas de tranvía recién concedidas tuvo la necesidad de recurrir a la financiación de ellas. Soujol que desarrollo su proyecto en base a su experiencia americana, contactó con la Banca Unthoff ya presente en nuestra ciudad, entablando negociaciones con ella, y viajando a Lóndres para obtener fondos para su empresa.
La familia Untfoff que tenia la sede de su banca en Lóndres, era originaria de Hannover, el apellido Unthoff fue dado por el rey, dada su lealtad y grandes servicios prestados a la regia persona, ésta se dignó concederle escudo nobiliario, que hasta hoy llevan sus descendientes y el apellido Unthoff por vivir dentro del patio de palacio, como su palabra indica. (Hoff es patio y Unt dentro) (Banhoff en alemán Estación d ferrocarril es literalmente Patio de trenes; Bahnen es tren y Hoff patio).
Dos siglos más tarde se trasladó la familia a la ciudad de Bremen, en donde se dedicaron al comercio emparentando especialmente con la nobleza católica de dicha ciudad.
Cuando la invasión de España por las tropas napoleónicas, don Enrique Román Unthoff y Nielo se presentó voluntario a Fernando VII para ayudar a España a la expulsión de las tropas invasoras y por su valentía y heroicidad el rey le felicitó y le otorgó un valioso pergamino.
Casó en España Antonia García de Guevara y marchó como diplomático a la ciudad de México donde tuvo varios hijos, entre ellos Gerardo L.
A los pocos años, cuando él contaba cuatro meses, represaron a España, a Cádiz, y de aquí partieron a Londres, en donde Enrique Román Unthoff y Noeli fundó su casa de banca Unthoff, negociando en especial con España y especialmente Barcelona, donde era el representante en Londres del marqués de Comillas, y su "Compañía Trasatlántica", a los marqueses de Marianao, etc.
Al fallecer su esposa doña Antonia, sus hijos, todavía pequeños, marcharon a Bremen para sus estudios primarios y cuando su hijo Gerardo L. tuvo edad para comenzar su
carrera, volvió a Londres para estudiar la carrera de ingeniero, titulándose a los veinte años en la Universidad de Oxford.
Al vivir en Londres nacionalizó ingleses a sus hijos. La casa de Banca Unthoff intervenía en la gran obra de ingeniería de la nación mejicana: el desagüe del lago sobre el que estaba edificada la ciudad de México.
Don Enrique Román envió a su hijo Gerardo L., una vez acabados sus estudios, como empleado en dicha obra.
La ciudad de Veracruz en aquella época era pantanosa e insalubre por sus aguas. La fiebre amarilla, el cólera y la malaria minaban las naturalezas aun robustas de muchos extranjeros cuando allí llegaban. Gerardo Unthoff, al ser hijo del país, tenía defensas de que otros carecían y quizás gracias a ellas pudo librarse de tales enfermedades.
México entonces era un imperio gobernado por el emperador Maximiliano, hombre de carácter afable, pero falto de energía para lidiar con una población compleja donde en el extrarradio de las ciudades campaban tribus de bandoleros que robaban sin escrúpulos, matando a cuantos viajeros osaban salir del recinto de las ciudades tras la puesta del sol.
Instalado Gerardo L. en su trabajo, fue encargado de las contratas de pienso de las caballerías de las obras.
En este cargo tuvo que tratar con el poseedor de todos los piensos de la comarca, que según le habían advertido, era el jefe de la banda más temible, por su fuerza y maldad, de la nación, temiéndolo el mismo emperador.
Le fue presentado al señor Unthoff; su nombre era Catalina Fragoso.
Se fijó en él. Era alto, de tez bronceada y cabello crespo, sus facciones abultadas y sus ojos negros y altivos daban a su persona un aspecto arrogante, infundiendo temor. Recordando Untfoff las palabras de advertencia de su padre, observó atentamente a su temible hombre, y algo en su mirada descubrió, que comprendió cómo debía tratado para hacérselo suyo.
A los pocos días debía llegar Catalina Fragoso con su cebada, siendo avisado Unthoff para ese día. Debía contarla, pesarla y pagarla. Unthoff sabía lo que tenía que hacer.
Cuando llegó, los dos hombres se miraron. El uno alto y erguido con petulancia y desfachatez; el otro, Unthoff, alto también como él, pero con aplomo y sencillez. Le estrechó la mano y en voz alta para que todos le oyeran dijo: "Toda cuanta cebada traiga Catalina Fragoso sea almacenada sin contarla ni pesarla y le sea abonada al precio que indique." Todos le miraron extrañados, pero alzando más la voz volvió a decir: "Repito que lo que traiga él no debe pesarse. "
El milagro fue hecho. Desde aquel día fue aquel indio el hombre siempre honrado que salvó en muchas ocasiones la vida de Unthoff.
Vivían varios ingenieros ingleses en una casa hospedados, todos jóvenes de las mejores familias de Inglaterra, frecuentaban la aristocracia mejicana, como los Lazcurain, los Ancona, etc., y sus salones; pero para Unthoff su principal afición era el excursionismo y el montar a caballo.
La caricatura de Gerardo L. Unthoff publicada en la revista "La Esquella de la Torratxa" el día 3 de abril de 1880. Se la dedicaron, porqué él quería que los tranvías pasaran por la Plaza de Cataluña a toda velocidad a fin de que los vehículos pudieran tomar empuje para la subida del Paseo de Gracia. Como hubo algún accidentado, la policía y el ayuntamiento se opusieron en principio, pero luego cedieron.
También era aficionado a las artesanías locales viajando a las aldeas donde pedía, a cambio de alguna moneda. sus "juguetitos". Eran éstos pequeños ídolos aztecas hechos de barro que excavando en la tierra encontraban. Eran de todos tamaños, desde cuatro centímetros,. También pudo obtener ollas de barro antiguas muy bien trabajadas, calendarios aztecas sobre piedras en forma de bola grande o de media rueda, puntas de lanza, lamparitas de aceite u objetos varios de hueso.
Volvía Unthoff de sus excursiones muchas veces ya puesto el sol, y a menudo les salía al encuentro el famoso Catalina Fragoso y les decía: "He venido, señor Unthoff, porque sabía que lo esperaban y no quiero que le hagan daño." Montaba a su lado y no lo abandonaba hasta llegar a la ciudad.
A los dos años de estar Unthoff trabajando en México, se sospechó en Londres que iba a caer Maximiliano, y entonces su padre le ordenó que abandonara México. Efectivamente, así fue; fue destituido y subió al poder Juárez, que mandó apresar a todos los bandidos entre ellos fue a Catalina Frogoso.
Salió de México Unthoff, y luego de recorrer todos los Estados Unidos su padre pagó una crecida suma para que, ingresado en una importante fábrica de locomotoras, fuera pasando de taller en taller como simple obrero para que hiciera prácticas regresando a Londres una vez había adquirido suficientes conocimientos al respecto.
Su llegada fue aparatosa; junto a sus maletas de objetos y ropas personales, llevaba varias cajas con pájaros y animales disecados, antigüedades aztecas y una culebra de cascabel viva, en una jaula de cristal y hierro.
En los sótanos de la casa de la familia Unthoff tenía Gerardo un taller de maquinaria, donde, llevado por su afición y experiencia, construyó una pequeña maquina de vapor de metro y medio que impulsaba otra máquina que era un martillo. También construyo una maquina eléctrica.
Permaneció Gerardo un año en Londres, en casa de su padre. Mientras tanto en Barcelona Alejo Soujol había obtenido la concesión de una tram-vía o ferrocarril urbano de tracción animal entre Barcelona y la Villa de Gracia y posiblemente a través de los contactos que la Banca Unthoff tenía en nuestra ciudad, pudo entablar negociaciones con ella, viajando a Londres para obtener fondos para su empresa.
La Casa de Banca Unthoff vio factible el negocio de tranvías en España y Enrique R. Untfoff envió a su hijo Gerardo a Barcelona donde encontró antiguos amigos de su padre y familia de su madre, que le ayudaron a introducirse en la sociedad y ayuntamientos barceloneses.
Estudió aquí la posibilidad de tranvías en Barcelona, Valencia, Cartagena y Málaga.
Terminado su trabajo volvió a Londres, en donde su padre decidió crear la compañía de Tranvías de Barcelona y Cartagena, y en 1872 adquiriría a de Soujol las concesiones de tram-via de Atarazanas a Gracia y Boquería Barceloneta. Gerardo L. Unthoff volvería como director de ambas compañías.
Llegó Gerardo L. y con él, algo más tarde, llegaron seis coches de tranvías ingleses para ser tirados por mulos o caballos.
El 4 de noviembre de 1871 comenzaron las obras para su instalación dirigidas por Unthoff, como es habitual se levantaron fuertes protestas por doquier. Su ruta desde el Llano de la Boquería hasta "Josepets", Gracia, junto a la iglesia de San José, debía pasar por el Paseo de Gracia y éste, por entonces, se acababa de arreglar con trasplantes de árboles, acondicionamiento de agua, cloacas, etc.
Siguieron las obras con gran ímpetu, y el día 27 de junio de 1872 pudo acontecer la solemne inauguración de los tranvías "Barcelona-Gracia".
La ciudad ardía en efervescencia. Las autoridades subirían a los elegantes coches tram-vías que serían conducidos al término en Gracia, donde se les obsequiaría con un refresco en la estación construida allí.
A las cuatro de la tarde del 26 de junio de 1872 y al son de una banda de música y las aclamaciones de la gente, comenzó la primera carrera de "Barcelona-Gracia", Se fijó el precio de 18 céntimos en el interior y de 12 céntimos en el imperial y cada siete minutos la salida de un coche. La gente, entusiasmada con este medio de transporte, lo aprovechó incesantemente, procurando a los tranvías fuertes y grandes dividendos.
Durante muchos años estuvo Unthoff en los tranvías, siendo llamado por los barceloneses "el inglés del tranvía". A pesar de realizar una buena labor en la implantación de su tranvía, el ímpetu en la defensa de sus intereses tratando arrogante mente a las administraciones y la dureza con que reprimió las primeras huelgas, no le granjearon el aprecio de la población y pasaría a formar parte del anecdotario popular con el despectivo titulo de "el Ingles de la Tram-vía"
Don Gerardo L. Unthoff García de Ladrón de Guevara se caso en Barcelona con doña Enriqueta Ferrán Torelló, catalana, teniendo varios hijos, nacionalizándolos ingleses por ser ésa su nacionalidad. Hoy sus descendientes directos son españoles, viviendo en Barcelona y Tarragona.
Don Gerardo L. Unthoff fue director de los tranvías de su padre hasta que le sobrevino la muerte.
Texto extraído de DON GERARDO L. UNTHOFF "EL INGLES DEL TRANVIA" Escrito por la descendiente de esta familia María J. de Chopitea y publicado en el Boletín de los tranvías de Barcelona.
Como complemento de este bien documentado escrito, añadiremos que Gerado Unthoff, no consiguió, posiblemente a causa de su arrogancia y de sus hábitos adquiridos en México, tener una buena relación con el pueblo, la administración y la sociedad barcelonesa. Su arrogancia se puede ver en los escritos a la administración municipal, cuando esta última, haciendo uso de sus legítimos derechos impedía alguna de sus acciones.
Por otra parte dirigió la compañía hasta el 16 de Marzo de 1882 en que ceso en la gerencia de la Barcelona Tranways Ltc & Co, siendo sustituido por el también inglés Thomas Welchman.
No obstante Gerardo Unthoff seguiría representando los intereses de la compañía durante los siguientes años desde otros cargos.
Ejecución de Naximiliano por Manet
Cambios que creo Maximiliano de Habsburgo:
http://wallinside.com/historia-del-derecho-mexicano
Entre las aportaciones que se realizaron en el periodo del reinado de Maximiliano, podriamos destacar :
-Educación gratuita vs. educación remunerdada en 1865. -Creó una ley en 1865 donde reglamenta la educación. -Las personas con medios pagaban por la educación de los hijos, los que no tenían recursos debían comprobarlo y su educación era gratuita. *
Creó cambios en el ámbito agrario: -Entregó tierras debiendo ser los candidatos a ellas vecinos, colectividades (comunidades, ejidos).
1. debían ser vecinos 2. debían tener familia 3. Limita el latifundismo -reduciendo la propiedad privada a 2500 hectáreas y proclama una ley de terrenos baldios.
Ley de las colectividades fundada en 1866 en español y nahuatl. *En el ámbito laboral agrícola. limitaciones -
Jornada laboral desde que amanece hasta que se pone el sol menos 2 horas.
-Elimina tiendas de raya -Otorga préstamos a trabajadores.
-Limitación de la transmisibilidad las deudas mortis causa
-Si los peones pagaban sus deudas se podían ir, no pudíendo ser obligados a nada.
*En materia mercantil restablece el código Lares.
Como puede verse una legislación avanzada a su epoca.
Que posiblemente sería una de las causas del fin de su reinado.